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Un ex aliado de Berlusconi deja a su gobierno al borde del abismo

Gianfranco Fini, que preside la Cámara baja, causó la primera derrota del oficialismo en el Parlamento. La oposición y los medios especulan con el "ocaso" de una era y el "hundimiento" del primer ministro.  

Jueves 11 de Noviembre de 2010

Roma.— ¿Es el comienzo del fin para Silvio Berlusconi?, se preguntaban ayer los medios italianos. Después de que el primer ministro perdiera el martes por primera vez una votación en el Parlamento, tanto la oposición como la prensa especulaban con el paulatino "ocaso" de la era Berlusconi.

La derrota se la infligió Gianfranco Fini, actual presidente de la Cámara baja y antiguo aliado del jefe de gobierno en el partido Pueblo de la Libertad (PDL). Tras la ruptura entre ambos a fines de julio, el escindido grupo de Fini, Futuro y Libertad para Italia (FLI), votó por primera vez con la oposición el martes por la noche.

"El voto ha sacado a la luz la crisis de gobierno", insistían políticos opositores. La izquierda, no obstante, parece demasiado debilitada para buscar que se celebren comicios anticipados.

Sin embargo, los medios no dudan en calificar como "ocaso" y "hundimiento" de Berlusconi la disputa abierta entre el primer ministro y Fini, un antiguo neofascista catapultado a primera fila del escenario político gracias al apoyo electoral que le brindó Berlusconi en la carrera por el ayuntamiento de Roma.

Clima de crispación. Fini dijo que si Berlusconi no dimitía, un ministro, un viceministro y dos subsecretarios leales a él lo harían, forzando a Berlusconi a modificar su gabinete o a asumir el riesgo de pedir una moción de confianza en el Parlamento.

"No renunciaré y tampoco daré mi brazo a torcer", dijo Berlusconi tras la derrota legislativa. El PDL, por su parte, calificó la actitud del grupo de Fini como una "irresponsabilidad" política en asuntos migratorios. La oposición votó contra la deportación directa de inmigrantes hacia Libia, criticada a nivel internacional.

El Ejecutivo tiene todavía muchas votaciones por delante. Entre ellas está la reforma de justicia, que busca garantizar la inmunidad de Berlusconi y que ya fue criticada de antemano por Fini y el FLI. El jefe de gobierno está además debilitado en su propio partido, en el que surgen voces críticas por sus escándalos sexuales.

En medio de una situación cada vez más precaria, el gobierno nombró ayer al líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, como intermediario para negociar con Fini a partir de hoy. Se espera que Bossi, jefe del partido del ala más ultraderechista del gobierno, consiga que el Ejecutivo siga en pie al menos hasta la aprobación del presupuesto de 2011, prevista para fin de año.

Difícil negociación. El éxito de las negociaciones, sin embargo, no parece fácil. Bossi y Fini comparten una aversión mutua. El líder de la Liga Norte aboga por una mayor autonomía del norte de Italia ante las regiones más empobrecidas del sur, algo diametralmente opuesto a la política de Fini.

"Veo un rayo de esperanza, pero Fini no puede exigir mucho", dijo Bossi por anticipado de cara a las negociaciones. Parece poco probable que la Liga Norte apoye la idea de Fini de renovar la coalición de gobierno sin Berlusconi al frente.

Si el premier se viera forzado a dimitir antes de que se apruebe el presupuesto, el presidente Giorgio Napolitano puede designar un gobierno interino con un programa limitado que apruebe el presupuesto, cambie la ley electoral y conduzca a Italia a unas elecciones anticipadas, probablemente en la primavera boreal.

 

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