El Mundo

Un diplomático de carrera y de los tiempos soviéticos

Las controversias en torno a las relaciones del gobierno de Donald Trump con Rusia tienen un elemento en común: el embajador ruso en EEUU, Serguei Kislyak.

Sábado 04 de Marzo de 2017

Las controversias en torno a las relaciones del gobierno de Donald Trump con Rusia tienen un elemento en común: el embajador ruso en EEUU, Serguei Kislyak. El principal diplomático de Moscú, una personalidad conocida en Washington y con una amplia red de contactos, aparece como la figura central en las investigaciones de los lazos de ayudantes de Trump con Rusia. En pocas semanas, los contactos con Kislyak derivaron en la renuncia de uno de los asesores de Trump y reclamos de que el secretario de Justicia, Jeff Sessions, haga lo mismo. Flynn fue expulsado de la Casa Blanca porque, supuestamente, engañó al vicepresidente Mike Pence acerca de que durante una llamada telefónica trató con el diplomático sobre las sanciones a Rusia.

   Kislyak no parece una figura controvertida. A lo largo de una dilatada carrera diplomática ha sido una presencia constante en las recepciones, tés y foros que constituyen el calendario de cualquier embajador. Kislyak, designado en 2008, también es una presencia frecuente en las calles de Washington, al concurrir a reuniones. Regularmente abría las puertas de la embajada rusa, en cenas para profesionales de la política exterior, funcionarios del Pentágono, periodistas y personal legislativo. Los participantes a esos eventos lo describen como un diplomático amable, aunque tal vez no tan refinado —o agresivo— como su jefe, el canciller Serguei Lavrov.

   Kislyak, de 66 años, alternó entre EEUU y Rusia durante la mayor parte de su carrera, desde que fue miembro de la delegación soviética a la ONU en los 80. Sus contactos derivaron en preguntas sobre su papel o participación en el hackeo ruso, las que no admiten respuestas fáciles. Tanto EEUU como Rusia separan a sus diplomáticos de las actividades de espionaje, aunque se sabe de agentes de inteligencia que operan bajo la cubierta de un puesto diplomático. Los diplomáticos extranjeros en Washington probablemente esperan que sus actividades sean vigiladas, tal como sucede con los estadounidenses en Moscú. Los embajadores rusos probablemente saben que hay agentes de inteligencia que operan bajo la cubierta diplomática, pero se cree que ellos mismos no son miembros de los servicios de seguridad.

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