El Mundo

Un atentado descabezó a la cúpula de seguridad del régimen sirio

Murieron el ministro de Defensa y el subcomandante de las Fuerzas Armadas y cuñado de Assad. Los rebeldes se adjudicaron la autoría. Es el peor golpe al gobierno desde que comenzó la revuelta.

Jueves 19 de Julio de 2012

Damasco/Estambul.— Un atentado con bomba contra un edificio de las fuerzas de seguridad sirias en Damasco, donde se celebraba una reunión de alto nivel, provocó la muerte del ministro de Defensa, Daud Rajha, y otros dos altos funcionarios del régimen de Bashar Assad. Se trata del peor golpe al alto mando del gobierno sirio desde el inicio de la rebelión que ya lleva 16 meses.

El Ejército Libre sirio, formado por desertores, asumió ayer la autoría del atentado que costó la vida a Rajha, al cuñado del presidente y subcomandante de las Fuerzas Armadas, Asef Shawkat, y al asistente del vicepresidente sirio y ex ministro de Defensa Hassan Turkmani, según informó la televisión estatal. El ataque dejó además varios heridos, entre ellos el ministro de Interior sirio, Mohamed Ibrahim Shaar. El jefe de la seguridad nacional, Hisham Bachtijar, perdió ambas piernas por la explosión. "Anunciamos nuestra responsabilidad por la operación", dijo a la agencia DPA el comandante rebelde Riad al Asaad, quien indicó que el explosivo estaba escondido en el edificio. En principio la televisión estatal habló de un atacante suicida y opositores aseguraron que había sido un coche bomba.

"El Ejército Libre sirio colocó un explosivo en el edificio en coordinación con algunos colaboradores dentro", añadió el comandante rebelde, que consideró que fue un "golpe aplastante contra el régimen". "Tenemos información no confirmada de que el primo de Assad, Hafez Makhlouf, que lidera las investigaciones en la agencia de inteligencia, también murió", aseguró un activista.

Horas después del ataque, el presidente sirio nombró al general Fahd Jasim Frij como nuevo ministro de Defensa. De todas formas, Assad no emitió ningún comunicado sobre el ataque. En la televisión estatal, Frij aseguró que el gobierno sigue determinado a limpiar de terroristas al país. "Los efectivos de las Fuerzas Armadas no cejarán en su sagrada misión de perseguir a estas bandas terroristas criminales y amputar las manos de quien amenace la seguridad de la patria", agregó.

Más desertores. Por su parte, activistas sirios informaron que el avión del presidente Assad partió ayer del aeropuerto Messe en Damasco, según supieron de funcionarios del aeroestación militar. De todas maneras, no dieron datos sobre los posibles ocupantes o el posible destino del avión.

Otros activistas de la provincia de Idlib también informaron que, después del ataque explosivo contra la cúpula de seguridad del régimen, varios soldados habían empezado a desertar en distintas provincias sirias. "Todos los soldados estacionados en el aeropuerto militar de Taftanas, en Idlib, se pasaron a las filas de los rebeldes", dijeron.

En tanto, ayer fue el cuarto día consecutivo en el que se registraron enfrentamientos entre el ejército y combatientes rebeldes en Damasco. Activistas indicaron que hubo combates en varias partes de la ciudad, sobre todo en el sur. En el vecindario Al Hashar al Aswad los rebeldes intentaron ingresar por la fuerza a una base de las fuerzas de seguridad. Habitantes de la ciudad aseguran que numerosas familias huyeron de los barrios Al Kabun y Al Miden por temor a las operaciones militares o los ataques de las milicias. Los rebeldes habían anunciado el martes que la "gran batalla" por Damasco había comenzado y que estaban utilizando nuevas tácticas al lanzar ataques simultáneos en la capital.

Postergación. Entretanto, el Consejo de Seguridad de la ONU postergó para hoy la votación sobre la renovación del mandato de su misión de observadores militares en Siria, que mañana finaliza oficialmente sus labores de tres meses. En el órgano de la ONU se manejan dos propuestas diferentes para una resolución contra Siria, una de Rusia y otra presentada por EEUU, Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal. Los países occidentales instan a una extensión de la misión de 45 días, mientras que Rusia prefiere que sea de 90.

EEUU y Rusia no encuentran una salida al conflicto

Washington.— EEUU y Rusia siguen sin ponerse de acuerdo sobre la estrategia a seguir en Siria, reconoció ayer la Casa Blanca, al confirmar una conversación telefónica entre sus presidentes, Barack Obama y Vladimir Putin, tras el atentado en Damasco que diezmó la cúpula de seguridad del régimen sirio.

"Los dos presidentes constataron las diferencias que tienen los gobiernos sobre Siria, si bien acordaron que sus equipos sigan trabajando hacia una solución", dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Pese a las diferencias constatadas, tanto Obama como Putin "destacaron la creciente violencia en Siria y estuvieron de acuerdo en la necesidad de apoyar lo antes posible una transición política", que logre el "objetivo compartido" por Washington y Moscú, que es "poner fin a la violencia y evitar un mayor deterioro de la situación", de acuerdo con la nota oficial.

Más temprano, el secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, afirmó que la situación en Siria "está saliéndose rápidamente de control". Panetta agregó que la comunidad internacional necesitaba "ejercer máxima presión para que (el presidente Bashar) Assad haga lo correcto, renuncie y permita una transición pacífica".

Otros líderes occidentales consideraron que crecía la presión para una intervención más dura de Naciones Unidas, pero Rusia mantiene su rechazo a esa opción.

El secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, William Hague, condenó el ataque de ayer y dijo que confirmaba "la urgente necesidad de una resolución dentro del capítulo 7 del Consejo de Seguridad". El capítulo 7 permite a los 15 miembros del consejo autorizar sanciones que van desde medias diplomáticas y económicas a la intervención militar.

Autoridades de EEUU enfatizaron en distintas ocasiones que prefieren sanciones contra Siria, y no una intervención militar.

Tras cuatro días consecutivos de enfrentamientos en Damasco, Moscú afirmó que intervención de Occidente sólo profundizaría la violencia. "Una batalla decisiva se está llevando a cabo en Siria", dijo el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov. "Apoyar a la oposición es una política destinada al fracaso. Assad no se irá y nuestros socios occidentales no saben qué hacer con ello", agregó.

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