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Un ataque de la Otán provoca una masacre de civiles en Afganistán

Aviones de EEUU bombardearon dos camiones cisterna robados por los rebeldes talibanes Causó 90 muertos. Pobladores resultaron quemados vivos por la explosión cuando extraían combustible.

Sábado 05 de Septiembre de 2009

Kunduz. — Aviones estadounidenses al mando de la Otán abrieron fuego ayer contra dos camiones cisterna secuestrados en Afganistán, provocando la muerte de unas 90 personas, en un incidente que podría desatar ataques de represalia contra soldados occidentales. La Otán dijo inicialmente que creía que los fallecidos eran todos insurgentes talibanes, pero luego informó que muchos civiles estaban siendo atendidos en hospitales de la zona. Pobladores dijeron que sus familiares estaban recogiendo combustible de los camiones secuestrados y fueron quemados vivos por la explosión. El presidente Hamid Karzai afirmó que 90 personas murieron y que se estaba realizando una investigación. "Ningún civil debe resultar herido durante operaciones militares. Apuntar contra ellos no es aceptable bajo ninguna circunstancia", precisó el mandatario.

Indignación. El incidente, que ocurrió en la provincia afgana de Kunduz podría reactivar el odio contra las tropas extranjeras dos meses después de que el nuevo mando de Estados Unidos y la Otán en el país anunciara medidas para reducir el número de víctimas civiles, que según expresó estaban minando la guerra.

La comandante Christine Sidenstricker, responsable de prensa de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (Isaf por su sigla en inglés), dijo que las autoridades afganas habían informado del secuestro de dos camiones cisterna. Aviones de la Otán los avistaron en la ribera de un río. "Después de observar que sólo había insurgentes en la zona, el comandante de la Isaf ordenó los ataques aéreos que destruyeron los camiones cisterna y mataron a un gran número de insurgentes", afirmó. "El ataque fue contra los insurgentes. Son quienes creemos que han muerto. Pero estamos investigando las informaciones sobre muertes civiles", dijo.

Inseguridad. El incidente, cerca de la frontera con Tayikistán, subraya la inseguridad creciente en el norte afgano, una zona que se consideraba segura pero donde los ataques de los talibanes se han hecho más frecuentes, mientras combatientes reafirman el control de áreas remotas. Los talibanes consideran los cargamentos de combustible un blanco estratégico porque las fuerzas de la Otán dependen de ellos. La zona de Kunduz está patrullada principalmente por el contingente alemán de la Otán, al que Berlín impide operar en zonas de combate más al sur.

La Casa Blanca expresó "preocupación" por los informes de civiles muertos en el ataque. "Obviamente cuando se pierden vidas en un conflicto como éste, particularmente vidas civiles, hemos expresado en el pasado y seguimos expresando seria preocupación al respecto. Entiendo que este incidente será investigado", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

El incidente podría sumar controversia a la participación germana en la guerra, que es ampliamente impopular entre los alemanes. Alemania confirmó que su comandante en el área dio su aprobación para que el avión abriera fuego. Un portavoz del Ministerio de Defensa en Berlín dijo que cree que más de 50 combatientes murieron y que no tenía información sobre la muerte de civiles.

Nuevas órdenes. Según las nuevas órdenes emitidas en julio por el comandante general de Isaf, el estadounidense Stanley McChrystal, se supone que los aviones no pueden abrir fuego a menos que puedan confirmar que no hay posibilidad de que civiles resulten heridos.

Las autoridades provinciales, que también podrían enfrentarse a una reacción negativa por la muerte de civiles, dijeron que habían muerto tanto combatientes como civiles.

Mohammad Omar, el gobernador provincial, piensa que la mitad de las víctimas mortales eran militantes, mientras que el jefe de la policía provincial, Abdul Razzaq Yaqubi, dijo que 55 de los 90 muertos eran combatientes.

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