El Mundo

Ucrania honró a los muertos hace un año por la represión del gobierno prorruso

La “Marcha de la Dignidad” en Kiev recordó a los más de 100 caídos bajo las balas de la policía del entonces presidente prorruso de Ucrania de Viktor Yanukovich.

Lunes 23 de Febrero de 2015

Hace un año, un centenar de manifestantes proeuropeos moría bajo las balas de la policía del gobierno prorruso de Ucrania de Viktor Yanukovich. Pocos días después el aliado del Kremlin debían huir de Kiev ante una multitud enfurecida que lo derrocó de hecho, mientras el Parlamento lo destituía. Yanukovich se refugió, como era de prever, en Rusia. Ayer, unas 10.000 personas marcharon bajo un cielo gris en el centro de Kiev con banderas ucranianas, carteles en los que se leía “Somos Europa” y gritos de “Muerte a los enemigos” para honrar a los más de 100 manifestantes asesinados hace un año, los héroes de la plaza de Maidán, pero también expresar su duelo por los miles de muertos que desde entonces ha sumado la guerra que se vive en el este de Ucrania contra los separatistas prorrusos apoyados por Vladimir Putin.
  Una decena de dirigentes europeos acudieron a acompañar en la “Marcha de la Dignidad” al presidente ucraniano, Petro Poroshenko. Entre ellos estaban el presidente alemán, Joachim Gauck, y el del Consejo Europeo, Donald Tusk, así como el presidente del Congreso de los Diputados español, Jesús Posada. Unos 4.000 policías, algunos de ellos en uniforme de camuflaje, custodiaron a los participantes. La atmósfera fue pacífica, con gente presente de todas las tendencias, todas las capas sociales y de diferentes edades, ya sea solos o acompañados de amigos y compañeros. Nada que ver con las imágenes de los enfrentamientos callejeros que dieron la vuelta al mundo hace un año, con neumáticos en llamas usados por los manifestantes para defenderse de la carga de las unidades especiales de la policía de Yanukovich, disueltas poco después por el nuevo gobierno.
  Todo había comenzado en noviembre, cuando Yanukovich se negó por sorpresa a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE) que ya estaba casi cerrado. Para los ucranianos, se trató de una traición en la que la larga mano del Kremlim de Putin tenía mucho que ver. Miles de personas salieron a las calles para protestar y pedir un acercamiento a Bruselas y no a Moscú. Los manifestantes ocuparon en forma permanente la plaza Maidán y el 20 de febrero de 2014 se produjo la matanza de más de 100 de ellos. La masacre sigue sin haber sido esclarecida del todo un año después.
  “Gloria a Ucrania, honor a los héroes”, resonó el grito cuando la marcha llega a Maidán. Allí se vio una imagen poco habitual: a la cúpula ucraniana unida. El alcalde de Kiev, el ex campeón de box Vitaly Klitschko, caminaba cerca de la ex primera ministra Julia Timoshenko, y algo más atrás iba el primer ministro Arseni Yatseniuk.
Con velas rojas en la mano se situaron debajo de la estatua de la independencia, de 62 metros de alto, en cuyo extremo hay una figura femenina dorada. Hacía frío, apenas tres grados. La presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, llevaba prendida  una bandera ucraniana; a su lado se ubicó su homólogo polaco, Bronislaw Komorowski. Todo un mensaje al Kremlin. Poroshenko se arrodilló y se persignó. “La Plaza de la Independencia es un lugar sagrado para todo ucraniano”, comentó el ex ministro de Cultura Yevgeni Nishchuk.
  La “Marcha de la Dignidad” quiso mostrar unidad nacional ante la mayor crisis desde la independencia de 1991. Además de los 100 muertos, Ucrania perdió la península de Crimea, anexionada por Rusia, y en el este han muerto ya más de 5.500 personas en la guerra con los separatistas prorrusos armados por Moscú. También está en juego el futuro de la democracia en la antigua república soviética.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario