El Mundo

Ucrania atacó a los milicianos prorrusos y Putin movilizó tropas

Tropas de élite de Kiev mataron a cinco irregulares y recuperaron puestos carreteros. Putin activó unidades cerca de la frontera.

Viernes 25 de Abril de 2014

La crisis en Ucrania vivió ayer una fuerte escalada de la violencia y de mayores tensiones: comandos de las unidades especiales de Kiev mataron a cinco separatistas prorrusos cerca de la ciudad de Slaviansk, lo que fue respondido con una movilización de las numerosas tropas que Rusia mantiene al otro lado de la frontera. Moscú, Kiev y Washington cruzaron fuertes declaraciones con exigencias en tono de ultimátum. Rusia exige a Ucrania que retire las tropas que desplegó en el este del país, bajo el argumento de que los paramilitares que tomaron ciudades y pueblos en esa región son "rusos". En realidad se trata de población que en alta proporción habla ruso, pero es ucraniana.

Rusia comenzó una amplia maniobra militar en la frontera con Ucrania con las entre 40.000 y 50.000 tropas que mantiene allí desde febrero, en respuesta al uso de la fuerza por las tropas ucranianas en Slaviansk. Poco antes Kiev había informado de la muerte de al menos cinco paramilitares prorrusos en las afueras de Slaviansk, en el este ucraniano, donde estos grupos armados han tomado ciudades y pueblos y proclamado "gobiernos" propios, al tiempo que reclaman a Rusia que les dé "protección" y envíe tropas. Los militares ucranianos recuperaron tres puestos de control instalados en las carreteras en las afueras de Slaviansk por los separatistas.También hubo choques armados entre irregulares prorrusos y proucranianos en la ciudad meridional de Mariupol. Al menos 30 ucranianos atacaron un edificio público tomado por los prorrusos, hiriendo a varios.

Putin dramatiza.El presidente Vladimir Putin condenó en duros términos la operación, que calificó como un "crimen". "Si el régimen de Kiev ha empezado a utilizar el ejército contra la población dentro de su territorio, entonces es sin duda alguna un crimen muy grave", dijo Putin. Según la doctrina que ha impuesto Putin todos los rusohablantes, en el país que sea, son "ciudadanos rusos" y deben ser "protegidos" por las fuerzas armadas rusas. Esta peligrosa doctrina tiene fuerza de ley. La anexión por la fuerza de la península ucraniana de Crimea en marzo pasado puso en alerta a países con minorías rusas, como Polonia y Moldavia y las tres naciones bálticas (Letonia, Lituania y Estonia).

A las amenazas de invasión de Putin siguió la maniobra rusa, que incluyó vuelos de reconocimiento sobre la frontera entre Rusia y Ucrania. El ministro de Defensa Serguei Shoigu declaró que la situación en territorio ucraniano es "preocupante", porque unos 11.000 hombres de las fuerzas de Kiev intervienen "contra la población pacífica". Así define Moscú a las fuerzas paramilitares prorrusas, armadas con lo mejor del arsenal de Moscú. Putin estaría repitiendo el modus operandi aplicado en febrero-marzo en Crimea, según observadores occidentales. El ministro de Defensa ruso advirtió: "Si no se frena hoy esta máquina de guerra (por las tropas ucranianas), llevará a una mayor cifra de muertos y heridos". Claramente, Moscú está abonando el terreno para legitimar una intervención, que sería una invasión armada de Ucrania.

El gobierno de Kiev acusó a su vez a Rusia de llevar a cabo una "desvergonzada injerencia" en asuntos internos de Ucrania y exigió a Moscú que aleje de inmediato sus tropas de la frontera común, dijo el presidente interino Alexander Turchinov. Moscú debe poner fin a "sus presiones y amenazas permanentes", dijo Turchinov.Sin embargo, el gobierno ucraniano interrumpió la operación en Slaviansk. Según el diario Kiev Post, el motivo de la interrupción sería la preocupación de que las tropas rusas crucen la frontera. En fotos que llegan de Slaviansk se ve a uniformados fieles a Moscú que vuelven a levantar puestos de control y patrullar la ciudad.

Washington reacciona.El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, a su turno criticó con dureza a Moscú. En una declaración, dijo que Rusia apuesta "a la distracción, el engaño y la desestabilización". Kerry agregó "ni un funcionario ruso ha salido en la televisión de Ucrania para pedir a los separatistas que apoyen el acuerdo de Ginebra y renuncien a sus armas y dejen los edificios ucranianos" que ocuparon por la fuerza. También acusó a los medios rusos, controlados casi todos por el Kremlin, de promover la "fantasía" de Putin sobre los hechos en Ucrania, mientras Moscú continúa "financiando, coordinando y alimentando el movimiento separatista. Es un esfuerzo decidido de sabotear el proceso democrático (ucraniano) mediante la intimidación externa". Por todo esto, advirtió a Moscú que "la ventana para cambiar el rumbo se está cerrando" y hay más sanciones en el horizonte. "Si continúan en la dirección que están yendo", dijo Kerry, "no sólo será un error grave, será un error caro. Estamos dispuestos a actuar", advirtió.

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