El Mundo

Turquía: la oposición ganó con holgura en Estambul

Un joven socialdemócrata derrotó al candidato del presidente islamista Erdogan. El revés pone un freno al creciente autoritarismo del gobierno.

Lunes 24 de Junio de 2019

La oposición laica y socialdemócrata de Turquía logró una victoria histórica frente al partido del presidente islámico conservador Recep Tayyip Erdogan, al hacerse con la mayor ciudad del país, Estambul. Fue la repetición electoral de los comicios celebrados en marzo y luego anulados por presión del gobierno de Ergodan. La victoria de ayer terminó con 25 años de dominio islamista en Estambul. El candidato del Partido Republicano del Pueblo (CHP), Ekrem Imamoglu, logró el 54 por ciento de 8,8 millones de votos. Hasta hace poco un desconocido, Imamoglu se ha convertido en un símbolo de la oposición al creciente autoristarismo del mandatario islámico.

"Continuaremos vigilando que el reloj democrático de Turquía siga funcionando", dijo al respecto Imamoglu en su primera comparecencia tras la victoria con casi 9 puntos de diferencia sobre su contrincante, Binali Yildirim, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan. "Hoy, los 16 millones de habitantes de Estambul han renovado su fe en la democracia y su confianza en la justicia. Esto no ha sido solo obra de quienes me votaron, sino de todos los ciudadanos que nos han ayudado a llevar a cabo estas elecciones con gran madurez y calma", agregó el vencedor.

La campaña no ha sido precisamente calma. La tensión ha dominado el ambiente en estos casi tres meses desde la elección del 31 de marzo, en la que Imamoglu venció por un mínimo margen de votos (menos del 0,2 por ciento), pero que fue anulada por la Comisión Electoral tras aceptar el recurso del AKP, que alegó presuntas irregularidades. En ese período, el jefe de la oposición y presidente del CHP, Kemal Kilicdaroglu, sufrió un intento de linchamiento por seguidores de la coalición islamista conservadora que gobierna Turquía. También varios periodistas vinculados a la oposición fueron atacados y todo tipo de acusaciones fueron vertidas sobre Imamoglu, como una supuesta vinculación a golpistas o terroristas.

En un cambio de discurso, Yildirim reconoció temprano su derrota y felicitó a su adversario: "Trataremos de ayudar a Imamoglu en todo lo que beneficie a los estambulíes". El mismo tono empleó el nuevo alcalde electo: "Respetaré a todos los ciudadanos cualquiera que sea su elección política u origen étnico, turco, kurdo, circasiano, armenio o griego. Jamás atacaré el modo de vida de otros ciudadanos (laicos o religiosos)". Además, hizo un llamamiento a Erdogan a trabajar juntos. "Estoy listo para colaborar en armonía en los temas que más urgen a Estambul, como la protección contra terremotos, la construcción del metro, la situación de los refugiados", afirmó.

Pero para el presidente islamista, el resultado es un golpe que lo debilita. No solo porque el control de Estambul garantizaba a su partido el acceso a importantes fondos, 10.000 millones de euros de presupuesto, que había utilizado para mantener sus redes clientelares, sino por el peso simbólico. La frase "quien gana en Estambul, gana en Turquía", que habitualmente se atribuye a Erdogan, responde bien a la radiografía social, religiosa y étnica que es la metrópolis del Bósforo. Además, Imamoglu, al proceder de una familia religiosa, ha roto con la dicotomía que equiparaba al CHP exclusivamente con los segmentos más laicos de la sociedad y al AKP con los religiosos. Imamoglu venció en 29 de los 39 distritos de Estambul, incluidos bastiones conservadores como Fatih, šsküdar o Eyüp.

No ha funcionado la estrategia del partido de Erdogan que insistió en volver a las urnas. Si en marzo se hubiese permitido al candidato opositor ponerse al frente de Estambul con la pequeña ventaja lograda y la sombra de un presunto fraude planeando sobre las elecciones, Imamoglu habría sido un alcalde con una legitimidad cuestionada. Ahora, en cambio, tras haber sometido a la población a una segunda votación, haber dado al político socialdemócrata el barniz de víctima de un sistema opresivo y haberse enfrentado a un candidato como Yildirim, que tenía a su disposición todos los recursos del Estado y el apoyo de los grandes medios de comunicación, Imamoglu se ha convertido en una figura política de primer nivel, capaz de hacer sombra al hasta ahora todopoderoso presidente Erdogan.

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