El Mundo

Tsipras acordó con Europa, pero tiene a su coalición en rebeldía

El acuerdo alcanzado en Bruselas incluye exigencias que amenazan con derribar al joven gobierno de Syriza. Dos ministros, un bloque de diputados y los socios de derecha votarán en contra.

Martes 14 de Julio de 2015

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, quedó frente al desafío de conseguir la urgente aprobación del Parlamento de Atenas al duro ajuste que aceptó para poder recibir un tercer rescate financiero de la Eurozona. Las exigencias son tales (ver página 27) que amenazan provocar la caída del gobierno y forzar elecciones anticipadas. La coalición de izquierda que lidera Tsipras, Syriza, parecía ayer en vías de fracturarse: un sector anticipó que votará en contra del ajuste, al igual que un partido aliado de derecha. Los empleados públicos griegos, uno de los “blancos” del plan aprobado en Bruselas y una base electoral de Syriza, declararon por anticipado una huelga de 24 horas para mañana, cuando se votará la propuesta enviada por Tsipras al Parlamento.

Tras alcanzar ayer de madrugada un acuerdo con sus pares de la Eurozona en Bruselas, el premier, elegido en enero con la promesa de poner fin a cinco años de ajustes, regresó a Atenas para convencer a Syriza, una coalición de partidos de izquierda radical. El sector interno más duro criticó el pacto como “el más humillante” de los tres rescates que recibió Grecia desde 2010.

Con cerca de la quinta parte de los legisladores de Syriza y de su socio menor derechista, Anel, dispuestos a oponerse al nuevo acuerdo, Tsipras, un ex comunista de 40 años, seguramente necesitará de los votos de partidos de la oposición para aprobar los ajustes y así recibir el nuevo rescate. De hecho, esto ya lo debió hacer el pasado sábado, cuando el Parlamento aprobó por 251 votos sobre 300 escaños el plan que llevó Tsipras a Bruselas el fin de semana. Ya entonces había habido, pese a que ese plan era mucho más limitado (y quedó en la nada en cuestión de horas), muchas disidencias en el bloque oficialista. El aporte de los partidos tradicionales, Nueva Democracia y Pasok, fue fundamental, y seguramente volverá a serlo mañana.

Ahora, la aceptación de la propuesta traída de Bruselas, con exigencias como la revisión de todo lo legislado desde febrero, se vivió en Grecia como una humillación, muy en especial dentro de Syriza. Su ala izquierda rechazará mañana en el Parlamento los proyectos de ley que Bruselas exige que sean tramitados en cuestión de horas, y eso, solo para empezar a negociar el rescate; otros grupos menores de la coalición exigen una nueva dirección y amenazan con formar otro partido.

El primero en romper lanzas fue el ministro de Energia, Panagiotis Lafazanis, líder del ala radical. Habló de un “acuerdo humilllante”. Se trata del “acuerdo que mantiene el status del país: una colonia endeudada en una Unión Europea gobernada por Alemania”. El ministro de Trabajo, Panos Skourletis, quien fue vocero de Tsipras, predijo que el gobierno perderá su mayoría parlamentaria y deberá convocar a elecciones anticpadas antes de fin de año. “Ahora mismo está en cuestión la mayoría gubernamental”, advirtió Skourletis. El funcionario planteó la necesidad de sumar a diputados de la oposición para sacar adelante las reformas acordadas con la Eurozona, o incluso un gobierno de unidad nacional y en ese marco, previó la posibilidad de que se “celebren elecciones antes de que concluya 2015”.

Varoufakis, de punta. Después vino la hora del ex ministro de Finanzas, el histriónico Yanis Varoufakis, echado por Tsipras en abril.Varoufakis dijo que él tenía un plan para después del referéndum del 5 de julio, pero que no fue apoyado por Tsipras, quien, a pesar del triunfo del “no”, decidió hacer concesiones a Europa. Tsipras “aceptó que no había que insistir con una posición que desafiara a los acreedores”, afirmó el ex ministro de Finanzas griego al portal News Statesman. “Los cinco meses de intensas negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo nunca tuvieron una oportunidad de éxito. Estaban condenadas a llegar al estancamiento”, afirmó el ex funcionario.

Tsipras estudia reestructurar su gabinete para reemplazar a Lafazanis y a algunos otros ministros.  Tsipras podría además invocar un código de conducta firmado por los legisladores de su coalición, que los llama a entregar sus bancas a Syriza en caso de desacuerdo con la política del gobierno. Pero el vicepresidente del Parlamento, Alexis Mitropoulos, advirtió que las facciones disidentes tienen un gran peso. “La facción en desacuerdo es cofundadora del partido y la segunda más poderosa. No veo que vayan a echarse atrás, y no se los puede amenazar para hacerlos renunciar”, agregó.

 

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario