El Mundo

Trump y Putin se reunirán el 16 de julio en Finlandia

La tensa relación bilateral y la complicidad del Kremlin en favor de la campaña republicana serían parte de la agenda de seguridad entre ambos presidentes

Viernes 29 de Junio de 2018

Los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump se reunirán el 16 de julio en Finlandia en una cumbre bilateral que busca recomponer las relaciones bilaterales y podrá tener repercusiones en diversos escenarios internacionales. Desde su llegada a la Casa Blanca Trump defendió la urgencia de mejorar la convivencia con Moscú, toda vez que las relaciones entre los dos viejos adversarios se encuentra en su peor nivel en décadas. La cumbre se realiza en el contexto de una polémica creciente en Estados Unidos sobre las complicidades entre la campaña de Trump en 2016 y el Kremlin de Vladimir Putin. En un comunicado oficial, el gobierno ruso informó que en la histórica reunión los dos mandatarios se proponen discutir el "estado actual y de las perspectivas de desarrollo de las relaciones" bilaterales así como de los principales temas internacionales. Según el Kremlin, la cumbre incluirá una reunión «cara a cara», una comida de trabajo, una conferencia de prensa conjunta y la publicación de una declaración conjunta. Al informar sobre la reunión, la Casa Blanca añadió que la agenda incluía también la discusión de "asuntos de seguridad nacional".

La cumbre debería permitir abordar temas de desarme, luego de que tanto Moscú como Washington hicieran los últimos meses declaraciones sobre el refuerzo de sus capacidades militares. "Celebro el próximo encuentro entre el presidente Trump y el presidente Putin, porque creo en el diálogo", reaccionó el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), Jens Stoltenberg. Según el presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, la agenda definitiva de la reunión "será decidida en las próximas dos semanas, pero seguramente ellos discutirán la situación internacional y, espero, el control de armas y desarme". Hasta ahora, Trump y Putin sólo coincidieron en eventos internacionales, como las cumbres del G-20, pero ahora tendrán la oportunidad de conversar cara a cara después de una negociación que, de acuerdo con fuentes coincidentes, se arrastró durante meses.

Crimea y Siria

Esta cumbre permitirá a ambos discutir sobre las evidentes tensiones que deterioraron dramáticamente la relación bilateral en años recientes, aunque para el mandatario estadounidense tiene un impacto directo en el plano interno. El distanciamiento se tornó más profundo con la invasión y anexión de la provincia ucraniana de Crimea por Rusia, en 2014, y se agravó aún más a raíz de la guerra en Siria, donde Moscú intervino con su fuerza aérea de manera decisiva en 2015, torciendo el destino de la guerra, hasta ese momento contrario al dictador Bashar Assad. Trump no ahorró su artillería verbal contra bloques tradicionalmente aliados de Washington, como el G-7 y la Otán, que mantienen tensas relaciones con Rusia. Durante una reciente reunión del G-7 Trump llegó a decir que la Otán es tan "mala" como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, e insistió en que los países europeos deben ayudar a pagar los costos de la alianza. Inclusive esta reunión bilateral ocurrirá después de una cumbre de la Otán en Bruselas, donde no se descarta que Trump reitere la presión a que los asociados europeos eleven su cuota y actualicen sus pagos. Trump afirmó que tenía intención de evocar la guerra en Siria y la crisis en Ucrania con Putin, y se mostró optimista.

Pero precisamente los medios estadounidenses hervían con datos y declaraciones sobre la complicidad activa del gobierno de Putin en favor de la campaña de Trump en 2016. Ayer, Trump siguió poniendo en duda las evaluaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses de que Rusia se infiltró en la contienda presidencial en su favor. "¡Rusia sigue diciendo que no tuvieron nada que ver con entrometerse en nuestras elecciones!", escribió Trump en Twitter. Y continuó preguntándose por qué las agencias de seguridad de su país no investigaban otras presuntas influencias percibidas en las elecciones, las cuales dijo repetidamente que fueron amañadas por su oponente, la demócrata Hillary Clinton. "¿Dónde está el servidor de DNC (el comité nacional demócrata, pinchado por hackers), y por qué no lo examinaron a James Comey (ex jefe del FBI echado por él) y los ahora deshonrados agentes del FBI? ¿Por qué no están mirando a Hillary/Rusia? Tantas preguntas, tanta corrupción", escribió. Pese a estos desesperados intentos de echar sombras sobre su derrotada rival demócrata, todos los indicios apuntan contra Trump y su campaña, dado que fueron los directos beneficiarios de las filtraciones que fueron canalizadas por el Kremlin a través del portal WikiLeaks. Desde entonces, toda la relación entre la Casa Blanca de Trump y el Kremlin de Putin quedó bajo sospecha y la investigación independiente del fiscal especial Robert Mueller sigue avanzando, pese a las quejas de Trump.

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