El Mundo

Trump y Kim Jong-Un debatían en Singapur el futuro de las dos Coreas

Pasadas las 22 hora argentina, ambos llegaron a la sede elegida. Más tarde habrá un almuerzo y nuevas reuniones bilaterales.

Martes 12 de Junio de 2018

El mundo posaba anoche sus ojos en la pintoresca isla Sentosa en Singapur, donde ya se habían reunido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador norcoreano Kim Jong-Un. El objetivo del encuentro es lograr el primer mojón de un proceso de desarme nuclear de Pyongyang. Las tratativas se iniciaron anoche a las 22 hora argentina,cuando ya era la mañana del martes en Singapur, y durarán toda la jornada de hoy. La principal incógnita es si Trump podrá convencer a Kim de que abandone su programa nuclear por completo. Ayer, diplomáticos de ambos países intentaron pulir detalles de la ambiciosa cumbre, que puede cambiar la historia de Asia y terminar con casi 70 años de inestabilidad o bien aumentar las ya enormes tensiones en la península coreana. Ambas Coreas están formalmente en guerra, dado que al final de la guerra que las enfrentó entre 1950 y 1953 sólo se firmó un armisticio.

Tras el primer apretón de manos, Kim y Trump se reunieron a solas. Según la CNN, el encuentro podía durar al menos dos horas y sólo estaban presentes los traductores. Habrá luego un almuerzo y más tarde, reuniones ampliadas con sus delegaciones. Trump regresará a Washington luego de un día completo de reuniones. Aún los 2.500 periodistas acreditados en Singapur desconocían ayer cómo se informarán los resultados del encuentro.

Kim y Trump llegaron el domingo a Singapur, una ciudad-Estado de clima tropical, con seis horas de diferencia y fueron escuetos ante la prensa. Trump tuiteó que "es genial estar en Singapur, el entusiasmo está en el aire!" y luego se reunió con el primer ministro del país anfitrión, Lee Hsien Loong. Trump recibió una torta como obsequio adelantado por su cumpleaños —el jueves cumple 72. En una foto del festejo se ve al mandatario con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y su jefe de gabinete, John Kelly.

En cambio, Kim, rodeado de 40 hombres de seguridad, salió de su hotel para un paseo nocturno por la ciudad, acompañado por su hermana, Kim Yo-jong, y el vicepresidente del Partido de los Trabajadores (comunista) a cargo de los asuntos internacionales, Ri Su-yong. En su gira, recorrió los principales lugares turísticos de Singapur y se tomó selfies junto al canciller Balakrishnan en un jardín lleno de flores y un puente, mientras las cámaras lo seguían por el centro de Singapur. Es sólo la segunda vez que Kim Jong-Un sale de su país desde que llegó al poder en 2011, a la muerte de su padre. Recién en marzo de este año viajó al exterior, en un viaje a Pekín, su poderoso y único aliado.

Mientras sus jefes paseaban o festejaban, los que sí estuvieron ultimando detalles de la cumbre fueron los integrantes de las delegaciones de ambos países, encabezadas por Sung Kim, actual embajador estadounidense en Filipinas y que lo fue antes en Corea del Sur, y el vicecanciller norcoreano, Choe Son-hui. Pompeo, que ofició de vocero de Estados Unidos, dijo a la prensa que las negociaciones avanzaron "incluso más rápido de lo que habíamos anticipado".

Las pretensiones son altas de los dos lados, ya que Kim —que asegura tener misiles que podrían levar armas nucleares hasta territorio estadounidense— está enormemente interesado en que se levanten las sanciones internacionales que afectan gravemente a su país, aislado internacionalmente. Estados Unidos exige "la completa, verificable e irreversible desnuclearización de la península coreana", definió Pompeo. El método y los plazos del desarme de Corea del Norte son sin duda el principal escollo de las negociaciones.

Otro tema será la firma de un tratado de paz entre Corea del Norte y Corea del Sur, que técnicamente siguen en guerra ya que al final de la contienda de 1950-53 sólo firmaron un armisticio. Pompeo que se consideró "muy optimista" sobre el éxito de la cumbre, pero a la vez bajó el tono de las expectativas y sostuvo que es sólo el inicio de un proceso. "Estas conversaciones establecerán un marco para el difícil trabajo que vendrá después", recalcó y volvió a decir que la cumbre será el primer paso. "Es posible que se firme un documento pero tendrá que haber más", subrayó y agregó: "Hay mucho trabajo por hacer". Esto subraya lo improvisado del tratamiento previo del encuentro. Lo habitual es que los presidentes aparezcan para firmar acuerdos previamente negociados por su expertos, sin el riesgo político de ir a una cumbre fallida.

Pompeo dejó abierta la posibilidad de retirar las tropas estadounidenses estacionadas desde el fin de la guerra en Corea del Sur, un reclamo permanente del Norte, y dijo que su país está dispuesto a tomar medidas sin precedentes que ninguna otra administración estadounidense estuvo dispuesta a asumir. En tanto, la prensa oficialista norcoreana habló de una "nueva era" en las relaciones bilaterales y señaló que los temas de la cumbre serán "la construcción de una paz permanente" y "la implementación de la desnuclearización en la península coreana". El histórico encuentro comenzará hoy a las 9 hora local en el hotel Capella, en la isla de Sentosa.

La cumbre entre Trump y Kim será la primera cita de la historia entre líderes de los dos países, tras casi 70 años de confrontación y 25 de negociaciones fallidas y tensiones por el programa nuclear militar norcoreano.

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