Jueves 11 de Mayo de 2023
Luego de tres años sin aparecer en televisión, el ex presidente norteamericano Donald Trump volvió a causar controversia en una transmisión en vivo organizada por la CNN, cadena informativa a la que él mismo tilda de izquierdista y divulgadora de mentiras.
En el “cabildo abierto” organizado por la cadena, Trump montó su propio show: afirmó que le robaron las últimas elecciones presidenciales, elogió a sus seguidores republicanos que asaltaron el Congreso y sugirió que los legisladores deberían permitir que el gobierno federal incumpla con su deuda y caiga en default.
Un día después de que fuera condenado en un juicio civil por haber abusado sexualmente y difamado a la ex escritora E. Jean Carroll en el probador de una tienda de lujo en Manhattan hace décadas, dijo que no la conocía, que la mujer había inventado todo y aprovechó para burlarse llamándola “loca”, en medio de aplausos y risas de la audiencia.
La presencia de Trump en la CNN había dado lugar a un debate sobre si la cadena debía ofrecerle una plataforma para atraer a los votantes indecisos que necesitaría para regresar a la Casa Blanca.
Lo cierto es que Trump lidera con comodidad la interna republicana por casi 30 puntos sobre su más inmediato seguidor, el gobernador de Florida, Ron DeSantis. Y por ahora, los sondeos lo muestran unos 5 puntos arriba sobre un eventual enfrentamiento con el presidente Joe Biden en 2024.
Por lo que se vio en el ida y vuelta con la gente y la presentadora, el estilo Trump que gusta a sus seguidores sigue intacto: fanfarrón, belicoso, elusivo en las respuestas y muy difícil de controlar en un debate.
En un momento en que la periodista Kaitland Collins le insistía con una pregunta, él la insultó en la cara calificándola de “persona desagradable”, mientras levantaba aplausos en la audiencia.
Trump siguió afirmando que las elecciones del 2020 le fueron robadas, a pesar de que la justicia demostró que no fue así. Y no solo no se arrepintió de su rol durante el ataque al Congreso en enero de 2021 sino que elogió a los asaltantes. “Estaban orgullosos. Estaban allí con amor en su corazón”, dijo, y agregó: “Ese fue un día hermoso”.
Aconsejó al Congreso que no elevara el techo de la deuda en junio si el presidente Biden no aceptaba profundos recortes de gastos. Un default podría precipitar una crisis económica mundial. Trump se encogió de hombros.
Esquivó repetidamente las preguntas sobre si firmaría una prohibición nacional del aborto o diría en qué etapa del embarazo el aborto debería ser ilegal. “Lo que haré es negociar para que la gente esté contenta”, dijo.
Dijo que resolvería la guerra en Ucrania “en 24 horas” y que Putin no hubiera invadido ese país si él hubiera sido presidente. Fue elusivo sobre la ayuda monetaria a Ucrania y dijo que Europa necesitaba gastar más.
También insistió en que ahora no tiene más documentos clasificados en su casa de Mar-a-Lago.
Fue una apuesta arriesgada de la CNN. Tener a Trump en medio del escenario con un auditorio prácticamente formado por trumpistas o gente que baraja la opción de votarlo y con una sola presentadora en medio del ring para contragolpearlo sonaba muy desafiante y así fue. Apenas terminada la transmisión, hubo comentaristas que salieron con fuerza a criticar en las redes diciendo que había sido un “acto político” para Trump, otros lo rechazaron como “un infomercial de Trump”, y la representante demócrata del Congreso Alexandria Ocasio-Cortez dijo simplemente que CNN “debería estar avergonzada”. La cadena CNN quedó en el centro de la polémica.
Algunos expertos señalaron que el programa debió haber sido cancelado o al menos pospuesto ante la condena por asalto sexual. Otros pidieron directamente la renuncia del CEO de CNN, Chris Licht. Pero el directivo defendió la decisión de hacer el town hall e invitar a los simpatizantes del magnate. “El error que cometieron los medios de comunicación en el pasado es ignorar que esas personas existen. Al igual que no puedes ignorar que Trump existe”, dijo. Y elogió la labor de la presentadora ante los embates del ex presidente. El programa fue visto por 3,1 millones de personas. Superó en la franja horaria a sus competidores, pero estuvo bien lejos del rating de 2016.