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Trump ganó al moderarse en el debate pero ya volvió al modo de campaña con acusaciones virulentas

Los republicanos se alegraron de ver al presidente bastante contenido y centrado en el enfrentamiento verbal con Joe Biden. Pero en los 11 días que faltan prevalecería el "verdadero Trump"

Viernes 23 de Octubre de 2020

¿Quién salió mejor parado del debate presidencial del jueves a la noche en Nashville? Prácticamente no había otra pregunta en los medios estadounidenses. A pocos días ya de las cruciales elecciones del 3 de noviembre, este último debate puede resultar decisivo, sea para resucitar a Donald Trump, segundo en todos los sondeos nacionales, como para confirmar al demócrata Joe Biden como el líder de las preferencias. El debate, sin dudas fue diferente al primero del 23 de septiembre, que mostró un Trump violento, agresivo, algo que cayó muy mal incluso en su propia base electoral o parte de ella. Luego ese desastroso debate, Trump cayó marcadamente a nivel nacional y más grave aún para él, en los llamados "Estados cambiantes o campos de batalla", que son los que definirán la elección. Trump retrocedió en Pensilvalnia, Ohio, Florida, Carolina del Norte, Georgia y Wisconsin, que son los Estados que "tiene" que ganar quien desee ser el próximo presidente de EEUU. El sistema de Colegio Electoral que rige desde el siglo XVIII hace posible que un candidato pierda en el voto popular y sin embargo gane la Presidencia en el Colegio Electoral. Eso ocurrió hace cuatro años con Donald Trump y Hillary Clinton.

En el escenario del debate del jueves en Nashville, los asesores de campaña del presidente y sus aliados en el Capitolio dicen que su candidato tuvo una actuación reflexiva, medida y un discurso de cierre persuasivo, que podría atraer a los votantes de última hora y tranquilizar a los candidatos republicanos vulnerables (se reelige la Cámara baja, parte del Senado y varias gobernaciones en los Estados), después de meses de ser arrastrados por el deterioro del presidente en esos Estados clave, llamados "battleground states", estados del campo de batalla.

"Su actuación de anoche hizo lo necesario para que los candidatos al Senado ganaran o perdieran sus propias carreras", estimó el senador republicano Lamar Alexander de Tennessee, en declaraciones al portal Politico.com. "Fue útil para nuestros candidatos al Senado y espero que también para el presidente", añadió el senador Roy Blunt, republicano de Missouri.

Que Trump reciba el impulso de última hora que necesita desesperadamente dependerá de qué versión del presidente vean los votantes que presenciaron en TV el debate final y cómo lo evaluen en los 10 días que quedan antes de las elecciones del 3 de noviembre, señala Politico. Mientras Trump retorna a los mitines de campaña, los republicanos están preocupados de que Trump pueda deshacer rápidamente cualquier ganancia que haya hecho el jueves a la noche. Temen que se saque el "bozal" y vuelva a ser él en esos mitines con la base electoral más fanática. Los medios estarán esperando sus declaraciones calientes y agresivas desde el estrado de esos actos para reproducirlas en los horarios de máxima audiencia, y esto preocupa al estado mayor del Partido Republicano.

Los mítines de una hora del presidente se han convertido en "la zona cero de sus peores impulsos" según Politico.com. Allí aparecen un lenguaje grosero y violento, monólogos "serpenteantes", afirmaciones engañosas sobre la pandemia y muchas veces derivan en polémicas que los asesores de campaña de Trump deben pasar días "limpiando" en los medios y redes sociales. Recientemente, Trump ha utilizado esos actos para impulsar informes muy dudosos y no confirmados sobre Hunter Biden, el hijo del candidato Joe Biden.

"El trabajo del presidente a diez días vista es convencer a los votantes de que Joe Biden diezmaría las industrias estadounidenses y enviaría a las pequeñas empresas de vuelta a los cierres por coronavirus", dijo un asesor de la campaña de Trump. "Se está perjudicando a sí mismo con lo de Hunter Biden y tiene que dejarlo", añadió ese asesor.

Aunque hubo muchos momentos el jueves por la noche en los que Trump se centró en los negocios reales o presuntos de la familia Biden, pero también hubo momentos en los que aprovechó las diferencias políticas entre él y su oponente demócrata, que los republicanos le han animado durante mucho tiempo a ampliar en su discurso de clausura. Trump ganó puntos en rounds clave, como la cuestión racial en la que puso a Biden a la defensiva con una ley penal de los años 90 que votó como senador y que ha mandado a la cárcel a decenas de miles de jóvenes afroamericanos por el delito menor de consumir drogas. Ahora Biden ha revisado su postura y dice que no debe considerarse delito el consumo. De todas formas, se considera que el votante negro y el hispano son una plaza segura para Biden.

"Obviamente fue capaz de controlarse, lo que a veces saca lo mejor de él", dijo la senadora Shelley Moore Capito, republicana de Virginia Occidental.

En un intercambio durante los últimos minutos del debate, Trump se aferró a la promesa de Biden de hacer una transición energética lejos de los combustibles fósiles si es elegido presidente. Habían venido discutiendo el tema del calentamiento global y la transición en manera bastante favorable a Biden. Pero en un párrafo de Biden Trump encontró un punto débil. "Esa es una declaración mayor, básicamente lo que está diciendo es que va a destruir la industria petrolera", dijo Trump directamente a las cámaras. "¿Recordarás eso, Texas? ¿Recordarás eso, Pensilvania?". El golpe pareció tener cierto efecto en Biden.

Al final de la noche, ayudantes y aliados de Trump estaban entre la euforia y la frustración. Satisfechos con su decisión de deshacerse del comportamiento agresivo del primer debate, que causó que Biden subiera en todas las encuestas luego de ese primer encuentro en septiembre, y se centrara en presentar al ex vicepresidente como un típico exponente del establishment político, un leit motiv que hace cuatro años le dio muchos votos y fanáticos, ahora su equipo y sus seguidores creen que el último mes, desastroso para Trump, podría haberse evitado si este hubiera tenido una actuación similar a la mostrada en Nahsville la noche del jueves. "¿Por qué no lo hizo en el primer debate?" escribió un asesor de campaña de Trump en un mensaje de texto al final de la noche. Una pregunta que debían hacerse a esa hora millones de militantes y votantes de Trump.

Otros ofrecieron una opinión más optimista, sugiriendo que los 11 días que quedan son tiempo suficiente para cambiar la dinámica de la campaña, a pesar de los rezagos de Trump en las encuestas en los estados clave y entre los grupos demográficos que fueron fundamentales para su victoria en el Colegio Electoral hace cuatro años.

"El impulso ha estado de nuestro lado y el presidente lo ha mantenido", dijo la presidenta del Comité Nacional Republicano, Ronna McDaniel, en una breve entrevista al salir del lugar del debate en la Universidad Belmont. "El presidente lo sacó del ring y encontró algunas diferencias clave en temas políticos que necesitaban ser tratados."

Hasta cierto punto, los elogios que Trump se ganó de los aliados republicanos fueron un reconocimiento implícito de que su mal genio que muestra típicamente en sus mítines de campaña, y que millones de estadounidenses vieron en el primer debate en Ohio, trabaja en contra de su reelección.

Pero Trump pasará los días restantes de la campaña en ese mismo ambiente, reuniéndose con los devotos fans de "MAGA" (Make America Great Again, su slogan de hace cuatro años) en Florida, Carolina del Norte, Ohio, Wisconsin y New Hampshire.

Sin embargo, a veces durante el debate del jueves, Trump volvió a los viejos hábitos que anteriormente habían irritado a senadores como Collins. Durante un segmento centrado en la inmigración, Trump dijo que los inmigrantes indocumentados que se presentan a las audiencias son los que "tienen el coeficiente intelectual más bajo". Con el telón de fondo de un verano lleno de manifestaciones contra la discriminación racial, la represión policial a las minorías raciales, y medidas legislativas para combatir la brutalidad policial, Trump desperdició una oportunidad de hablar directamente a la gente de color de una manera calmada y empática, en cambio se comparó con Abraham Lincoln, desestimó el movimiento Black Lives Matter y elogió su empuje para la reforma de la justicia penal, el aumento de los fondos para las universidades históricamente negras y las llamadas "zonas de oportunidad" en las comunidades con dificultades económicas. "Soy la persona menos racista de esta sala", dijo Trump, mientras trataba de ver a la multitud reunida en la oscura sala de debate.

En otro intercambio, Trump exigió saber si el apodo de Biden era "el gran hombre" en los correos electrónicos que surgieron la semana pasada supuestamente documentando los negocios de Hunter en el extranjero. "No me vengas con eso de que eres un bebé inocente. Te están llamando político corrupto", le dijo a Biden, dando a los televidentes una muestra de los ataques violentos y conspirativos que se han convertido en el sello de su campaña. "Claramente ven una ventaja en plantear el tema de la supuesta corrupción (de la familia Biden). Parece ser una característica de su campaña", señaló el senador republicano Marco Rubio, de Florida. "Creo que hay mucha gente interesada en el tema, pero obviamente la gente que no va a votar por el presidente no lo está".

En la semana previa al debate, el presidente se burló de la preparación tradicional de estos encuentros, a favor de mantener su programa de campaña. Su enfoque sobre el hijo de Biden, en Twitter, en los mítines de campaña y en una acalorada entrevista con la periodista "60 minutos", Leslie Stahl, hizo que muchos republicanos se mostraran preocupados de que arruinara su última oportunidad de llegar a los indecisos en el debate. Temían que en la noche del jueves evitara las menciones de la economía y las diferencias políticas con Biden para centrarse directamente en Hunter Biden. Horas antes de que comenzara el debate, los ayudantes de campaña de Trump anunciaron que Tony Bobulinski, ex socio comercial de Hunter Biden, asistiría como invitado especial del presidente. Una mala señal.

Los republicanos quieren que se centre en lo que ellos perciben como las posiciones más controvertidas de Biden, en temas como el "fracking", la dependencia del petróleo y las restricciones del coronavirus. Si bien en el debate Trump se atuvo en gran medida a este plan, estos republicanos podrían volver a sufrir en los próximos días. Entre el jueves por la noche y el viernes por la mañana, la campaña de Trump y el RNC enviaron seis correos electrónicos mencionando a Hunter Biden y llamando la atención sobre nuevos informes "explosivos" sobre sus supuestas interacciones con empresas comerciales extranjeras. "Joe Biden ya no puede ignorar este masivo y creciente escándalo y los medios de comunicación ya no pueden evitar preguntarle al respecto", dijo el director de comunicaciones de la campaña Trump, Tim Murtaugh, el viernes por la mañana. El verdadero Trump había vuelto.

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