El Mundo

Trump elige el curso más duro con Teherán y patea el tablero

El mandatario de EEUU pulveriza trece años de arduas negociaciones que la mayoría de las naciones vieron como un gran logro de la diplomacia.

Miércoles 09 de Mayo de 2018

Donald Trump se mantiene fiel a sí mismo incluso cuando se trata de uno de los problemas más sensibles de la política mundial y de una decisión con importantes consecuencias: "Estados Unidos se retirará del acuerdo nuclear con Irán", anunció ayer. Ni siquiera durante el anuncio de una decisión así pudo evitar volver a decir cuán malas fueron para él las capacidades de negociación del gobierno anterior de Barack Obama. El presidente de EEUU no hace concesiones. Tres años después de que su país haya cerrado el acuerdo atómico con Irán, elige el curso más duro imaginable para desilusión de sus socios europeos y vuelve a poner en vigor todas las sanciones estadounidenses. Con su decisión, Trump no sólo pulveriza 13 años de tensas negociaciones con Irán, sino también un acuerdo que, con excepción de Washington y Jerusalén, todos los gobiernos vieron como uno de los mayores logros de la diplomacia internacional de los últimos años. Moscú reaccionó con escepticismo y dijo que el acuerdo iba a sobrevivir más allá de lo que hiciera EEUU. También los europeos y naturalmente Irán quieren en principio seguir adelante. Ahora está por verse si esto será posible.

Con su política para Medio Oriente, que sigue la línea de los aliados regionales Israel y Arabia Saudita, el presidente estadounidense ejerce gran presión. En su opinión, Irán debe entrar en razones, más allá de que en 2015 seis países hayan llegado a un pacto con la nación persa. Los europeos se encuentran ahora de facto ante la alternativa de seguir haciendo política con el gran aliado EEUU...o hacerla en su contra. Teherán ya había indicado que no iba a seguir negociando ni a hacer agendas. El presidente de Irán, Hassan Rohani, dijo que no se podía seguir negociando el precio de una casa que se había demolido. Una metáfora inmobiliaria que pareció dirigida a Trump, que construyó un imperio inmobiliario en el pasado.

La política para Medio Oriente de Trump tiene muchos críticos, especialmente porque no presentó un plan concreto de cómo seguirá la cosa. Un diplomático europeo afirmó poco antes del anuncio que no se entendía la estrategia. El pedido de mejoras era, en su opinión, realizable. ¿Pero por qué romper con todo lo alcanzado y no construir a partir de lo logrado? Muchos expertos consideran el paso que emprendió Trump como demasiado peligroso. "El objetivo de Trump debería ser impedir una guerra en Medio Oriente", advirtió ayer el canal de TV Fox News, que suele serle afín. Las consecuencias de su decisión podrían ser un considerable aumento de las tensiones en Medio Oriente y hasta una nueva guerra.

Cuán importante es el tema queda en claro por los esfuerzos que hubo tras bambalinas. Los arquitectos del acuerdo como el ex secretario de Estado John Kerry intentaron mover algunos hilos. "No vamos a consultar a quienes cerraron un mal acuerdo", dijo la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Minutos antes del anuncio de Trump, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, la canciller alemana, Angela Merkel, y la premier británica, Theresa May, conversaron por teléfono. A fin de cuentas, se trata de quién tiene la posición hegemónica en Medio Oriente. Al archirrival de Teherán, Arabia Saudita, y a Israel les vendría muy bien un debilitamiento de Irán, y los dos son aliados de Washington. Ya hoy en día están cayendo bombas israelíes sobre posiciones iraníes en Siria, drones iraníes llegan al espacio aéreo israelí y Arabia Saudita e Irán se enfrentan en Yemen. Israel ordenó ayer abrir refugios antiaéreos.

Comportamiento político

Para muchos expertos en Medio Oriente, es más importante el comportamiento político de Irán que si trabaja en un arma atómica, ya que el acuerdo funcionaba hasta ahora. Los observadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena, reconocen regularmente a Irán estar cumpliendo con todas las disposiciones. Desde 2015 no ha habido problemas significativos. Alemania, Francia y el Reino Unido no ven un aliado confiable en Irán, pero se sienten comprometidos con lo acordado. Trump, en cambio, considera que el acuerdo no le cierra a Irán el camino para obtener un arma atómica, ya que no contempla el acceso irrestricto de los inspectores a los complejos militares, ni evita que el gobierno cuente con misiles de mediano alcance. Además, cree que le da a Irán los medios financieros para apoyar a terroristas en todo el mundo. Para Trump, el gobierno iraní y sus Guardias Revolucionarias están detrás de todo problema en Medio Oriente, ya sea en Siria, Yemen o Líbano, y además busca la destrucción de Israel. Los europeos lo ven completamente distinto y quieren mantener el acuerdo. Para la comunidad internacional comienzan meses difíciles. La colaboración con Irán conduciría a costosas sanciones, aunque en principio habrá un período de gracia. "Queremos darle algo de tiempo a las empresas", dijo la Casa Blanca.

Beneplácito del reino saudita

Arabia Saudita saludó ayer la decisión de Donald Trump de retirar a EEUU del acuerdo nuclear con Irán e instó a la comunidad internacional a adoptar una posición firme y conjunta hacia el país persa. Arabia Saudita es un fuerte rival de Irán en la región y aliado de EEUU. En su comunicado, el reino saudita apuntó que Teherán apoya a organizaciones terroristas como la libanesa Hezbolá o los rebeldes hutus en Yemen.

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