El Mundo

Trump echó al jefe de la diplomacia y lo reemplazó por un halcón de la CIA

Tras mostrar "algunos desacuerdos", el presidente sustituyó mediante un tuit al hasta ahora secretario de Estado Rex Tillerson por Mike Pompeo

Miércoles 14 de Marzo de 2018

Donald Trump giró aún más a la derecha. A los pocos días de aceptar reunirse cara a cara con el líder norcoreano, Kim Jong-un, el presidente de Estados Unidos anunció la destitución fulminante de su secretario de Estado, Rex Tillerson, y su recambio por el director de la CIA, el halcón Mike Pompeo. La jefatura de la CIA será ocupada a su vez por Gina Haspel, quien supervisó las torturas practicadas en la cárcel secreta de Tailandia. Tanto el puesto de Pompeo como el de Haspel requieren de confirmación del Senado.

Tillerson, quien había tenido públicos desencuentros con su jefe, fue despedido horas después de regresar de una gira por Africa y sin mantener ninguna conversación previa con el presidente, y se convirtió así en la víctima más reciente de una Casa Blanca en efervescencia que en las últimas semanas vio la partida de múltiples funcionarios. Respecto al acuerdo nuclear con Irán y a otras cuestiones internacionales, Trump dijo que él y Tillerson no estaban "realmente pensando lo mismo". "Discrepábamos en cosas", dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca antes de partir hacia California, en comentarios diplomáticos sobre una relación difícil que incluyó informaciones de prensa de que Tillerson había dicho en una conversación privada que el presidente era un "idiota".

Desde el Departamento de Estado, el funcionario saliente, un texano de 65 años, agradeció al pueblo, al personal a su cargo y a toda la diplomacia del país, pero no a Trump, de quien sólo dijo que lo llamó por teléfono después del mediodía cuando volaba hacia California, horas después del tuit con el que anunció su despido. Además, Tillerson dijo que quedaba "mucho trabajo por hacer" para responder a una consulta sobre el comportamiento y las acciones de Rusia, en lo que se interpretó como un aguijoneo a un presidente que se mostró reacio a condenar al Kremlin por interferir en las elecciones presidenciales de 2016, según concluyó la inteligencia del país.

En un reflejo del abismo que separaba a Tillerson y Trump, asesores de ambos ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo sobre las circunstancias del despido. El subsecretario de Estado Steve Goldstein y otros funcionarios del Departamento de Estado dijeron que Tillerson no se enteró de que había sido echado hasta que vio el tuit matinal de Trump, y que no había discutido antes el tema con el presidente. Horas más tarde, Goldstein también fue despedido.

Según la cadena CNN y otros medios, funcionarios de la Casa Blanca afirmaron que Tillerson fue comunicado de la decisión el viernes, cuando estaba en Etiopía. Un funcionario que pidió no ser identificado dijo que el jefe de gabinete, John Kelly, llamó por teléfono a Tillerson el viernes y el sábado para contarle que Trump estaba a punto de tomar la decisión él mismo si no renunciaba, y que ya tenía un reemplazante en mente. Como Tillerson no dimitió, Trump lo despidió, dijo el funcionario.

Con el cambio, Trump pone a Pompeo, un ardiente enemigo del acuerdo nuclear con Irán, a cargo de la diplomacia estadounidense justo cuando el presidente considera si retira del pacto a Estados Unidos. Tillerson presionaba a Trump para no denunciar el acuerdo y se había embarcado en una delicada estrategia con aliados europeos para tratar de mejorar el pacto o de hacerlo más digerible para el mandatario. "Cuando uno mira el acuerdo nuclear con Irán, yo pensaba que era terrible, él pensaba que estaba bien. Así que realmente no estábamos pensando lo mismo", dijo Trump en la Casa Blanca. "Creo que Rex va a estar mucho más feliz ahora", agregó.

El enroque llega también en medio de una inesperada apertura diplomática hacia Corea del Norte, con Trump listo para celebrar una reunión histórica con el líder Kim Jong-un en mayo. Presionar a Norcorea con sanciones y con otras medidas de aislamiento fue una de las prioridades de Tillerson, que era uno de los funcionarios que más impulsaba alguna instancia de conversaciones con el gobierno comunista para convencerlo de abandonar su programa nuclear y de desarrollo de misiles.

La partida de Tillerson llega en momentos de intensa rotación de funcionarios del gobierno que ha alarmado tanto dentro como fuera de la Casa Blanca. El asesor económico número uno del gobierno, Gary Cohn, anunció su renuncia la semana pasada, no mucho después de que la directora de Comunicaciones Hope Hicks y el secretario de gabinete Rob Porter abandonaran la administración al inicio del segundo año de Trump en la presidencia. En el tuit en el que anunció el despido de Tillerson, Trump elogió a Pompeo, un ex oficial del ejército y congresista que dirigió la CIA casi 14 meses, y dijo que hará un "trabajo fantástico".

Para suceder a Pompeo en la CIA, Trump nominó a Gina Haspel, una polémica funcionaria de inteligencia que será la primera mujer en el cargo en caso de ser confirmada por el Senado. Haspel fue agente infiltrada de la CIA y dirigió un centro de detención clandestino de la CIA en Tailandia donde se torturó a un militante de la red Al Qaeda luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Según The New York Times, uno de los detenidos fue sometido 83 veces a la técnica del "waterboarding" o simulación de ahogamiento. "Agradezco al presidente la oportunidad de ser nominada como directora de la Agencia Central de Inteligencia", dijo ayer, según un comunicado de la Casa Blanca.

"You are fire". Tillerson junto al presidente Trump cuando aún dirigía las relaciones exteriores de Estados Unidos.

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