El presidente de Estados Unidos cuestionó la transparencia del balotaje, aunque no presentó pruebas de fraude. Aseguró que no respaldó a ninguno de los candidatos y desató una fuerte reacción de los demócratas, que reclamaron respetar el resultado electoral.
18:02 hs - Lunes 26 de Octubre de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompió el silencio este lunes sobre el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje de Brasil y puso en duda la transparencia de las elecciones. El mandatario republicano aseguró que le parecieron "otra elección amañada", cuestionó la decisión judicial de extender el horario de votación y dejó en claro que no había respaldado formalmente a Flávio Bolsonaro, el candidato derrotado y aliado político de la Casa Blanca.
Las declaraciones llegaron menos de 24 horas después de que Lula consiguiera una histórica remontada electoral y asegurara un cuarto mandato presidencial hasta 2030. Trump evitó reconocer expresamente la victoria del líder del Partido de los Trabajadores (PT), aunque también buscó diferenciar su postura de la del senador Bolsonaro, quien había denunciado irregularidades y reclamado la anulación de los comicios.
"A mí me pareció algo terrible. Me dio una impresión pésima. No tomé partido, pero pareció otra elección amañada", afirmó Trump ante periodistas que le preguntaron por los resultados. También sostuvo que la votación había dejado una imagen negativa de Brasil ante el mundo y que las elecciones debían estar libres de cuestionamientos.
El mandatario estadounidense no presentó pruebas que respaldaran sus sospechas sobre un supuesto fraude electoral. Sus declaraciones se produjeron en medio de la controversia por la decisión de la Justicia brasileña de prolongar dos horas la votación de este domingo.
Trump cuestionó las elecciones, pero dijo que se lleva bien con Lula
Pese al tono de sus acusaciones, Trump procuró evitar una confrontación directa con el presidente brasileño. En su primera reacción pública, aseguró que mantiene una buena relación personal con Lula y remarcó que no había tomado partido por ninguno de los candidatos durante la campaña.
"Yo no gobierno Brasil. Yo gobierno Estados Unidos. Me gusta Lula. Me llevo muy bien con él", señaló.
Sin embargo, volvió a cuestionar el procedimiento electoral y, particularmente, la forma en que se contabilizaron los sufragios.
"No tomé partido. No apoyé a nadie ni a nada. Pero seguí el proceso electoral", insistió el republicano, quien describió lo ocurrido como una situación aparentemente corrupta.
El pronunciamiento marcó una diferencia con la posición que Trump había adoptado frente a otras elecciones latinoamericanas, en las que respaldó abiertamente a candidatos de derecha cercanos a su gobierno.
Aunque Flávio Bolsonaro era considerado un aliado político de Trump, el presidente estadounidense evitó darle un respaldo electoral explícito durante la campaña. Su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, había mantenido una estrecha relación con el líder republicano durante sus respectivos mandatos.
La polémica por la extensión del horario de votación en Brasil
El principal argumento utilizado por Bolsonaro para cuestionar los resultados fue una decisión del juez Cristiano Zanin, integrante del Supremo Tribunal Federal (STF), que permitió extender la votación del domingo hasta las 19, cuando originalmente debía finalizar a las 17.
La medida respondió a denuncias sobre dificultades para acceder al transporte público en distintas ciudades, que podían impedir que numerosos ciudadanos llegaran a sus centros de votación.
Tras la resolución judicial, el Tribunal Superior Electoral (TSE) suspendió temporalmente la difusión del escrutinio hasta que terminara el horario extraordinario.
Bolsonaro denunció que se habían modificado las condiciones del proceso electoral y anunció que buscaría impugnar el resultado.
Sin embargo, los datos del escrutinio no respaldan que la prórroga haya modificado el resultado de la elección. Un relevamiento publicado por Folha de S. Paulo, basado en información electoral oficial, estableció que apenas unos 34.000 votos fueron emitidos después de las 17, frente a una diferencia superior a 4,4 millones de sufragios a favor de Lula.
El triunfo de Lula alteró los planes de Trump en América Latina
La victoria del mandatario brasileño representa un cambio significativo en el escenario político regional. Durante los últimos 18 meses, siete dirigentes de derecha identificados con Trump habían conseguido triunfos electorales en América Latina.
Un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro habría permitido sumar a Brasil a ese grupo de gobiernos y podía facilitar su incorporación al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por Washington para coordinar políticas regionales de seguridad.
El resultado de este domingo interrumpió esa serie de victorias y mantuvo al país más poblado de América Latina bajo la conducción del PT.
A medida que se confirmaba el triunfo de Lula, distintos presidentes latinoamericanos cercanos a Trump comenzaron a felicitar al mandatario brasileño. Sin embargo, al momento de las declaraciones de Trump, Javier Milei y el presidente salvadoreño Nayib Bukele todavía no habían expresado públicamente su reconocimiento.
El silencio inicial de Washington también generó interrogantes diplomáticos. Según publicó Folha de S. Paulo, el gobierno estadounidense había preparado un comunicado formal para felicitar al pueblo brasileño por la jornada electoral, pero su difusión fue postergada mientras se evaluaba la situación.
La comunicación debía quedar a cargo del Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio.
Los demócratas exigieron que Trump respete el resultado electoral
Mientras Trump demoraba su pronunciamiento, distintos dirigentes del Partido Demócrata estadounidense felicitaron a Lula y reclamaron a la Casa Blanca que respetara la voluntad expresada en las urnas.
Uno de los primeros fue Gregory Meeks, referente demócrata del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, quien sostuvo que los brasileños habían expresado su decisión y pidió al gobierno republicano acompañar una transición institucional pacífica y ordenada.
En la misma línea se manifestó Jeanne Shaheen, senadora por Nuevo Hampshire e integrante de mayor rango de la oposición en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. La legisladora felicitó a Lula por su reelección y llamó a respetar el proceso electoral brasileño.
Las reacciones más contundentes llegaron desde el sector progresista estadounidense. El senador Bernie Sanders celebró el triunfo del mandatario brasileño y destacó su defensa de los trabajadores y las instituciones democráticas.
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez también felicitó a Lula y sostuvo que el resultado demostraba la capacidad de los ciudadanos para imponerse a los intentos de restringir su participación política.
A esos pronunciamientos se sumaron la representante Ayanna Pressley, quien reclamó a la administración republicana respetar la autonomía brasileña, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que celebró públicamente la reelección del presidente Lula.
La respuesta de Brasil a los cuestionamientos de Estados Unidos
Antes de las declaraciones de Trump, el asesor especial de Lula para Asuntos Internacionales, Celso Amorim, había restado importancia a la falta de un reconocimiento inmediato de la Casa Blanca.
En declaraciones al diario brasileño O Globo, el funcionario sostuvo que la legitimidad del gobierno surgido de las urnas no depende del pronunciamiento de Washington.
"Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral", afirmó Amorim, quien también remarcó que Brasil es un país independiente y manifestó su expectativa de mantener buenas relaciones bilaterales.
