El Mundo

Trump celebró que los republicanos lograran retener el control del Senado

A pesar de que su sector perdió la mayoría en la Cámara de Representantes, el mandatario agradeció a sus partidarios por el voto.

Jueves 08 de Noviembre de 2018

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es conocido por adaptar la realidad a su gusto. Su asesora Kellyanne Conway creó para ello en alguna ocasión la expresión "hechos alternativos". El hecho de que los demócratas en la oposición recuperaran la mayoría en la Cámara de Representantes (baja) en las elecciones del martes no impidió al mandatario proclamar ayer un "gran triunfo". Sus republicanos lograron mantener la mayoría en el Senado e incluso puede que la aumenten (aún faltan cerrar algunos Estados). Pero está claro que para Trump será más difícil gobernar a partir de ahora, lo que él mismo reconoció un día después de los comicios.

Hasta el momento, los demócratas obtuvieron 222 diputados frente a 196 de los republicanos. En la Cámara alta, donde se renovaban 35 de las 100 asientos, los republicanos aumentaron su mayoría con 51 senadores frente a 46 de los demócratas. En estos comicios se disputaban también 36 gobernadores. Los republicanas ganaban hasta el momento 18 gobernaciones (algunas clave como la de Florida) frente a 15 de los demócratas, con tres Estados pendientes de definición por escasa diferencia de votos.

Pocas veces unas elecciones de mitad de mandato fueron seguidas con tanta tensión como las del martes en EEUU: era la primera vez que se votaba a nivel nacional desde la elección de Trump a la Casa Blanca, y el presidente las había presentado como un plebiscito sobre su política. Trump es un mandatario que miente a la opinión pública, que insulta a sus adversarios, que indigna a sus aliados y pone patas para arriba todas las normas. Por eso, los demócratas esperaban que las legislativas le pasaran factura por su política hostil. Pero quienes aguardaban una tarjeta roja como resultado de la votación se sentirán ahora decepcionados.

Tratándose de unas elecciones de medio mandato, en las que tradicionalmente pierde el partido que está en el gobierno, los republicanos no salieron del todo mal parados. Por ejemplo, el antecesor de Trump, el demócrata Barack Obama, tuvo que hacer frente a una mayoría opositora en las dos cámaras en los comicios legislativos de hace cuatro años. Una mayoría que paralizó los dos últimos años de su mandato. La mayoría republicana en el Senado permite a Trump al menos continuar con todos sus nombramientos, un alivio teniendo en cuenta que el presidente nombra y destituye a colaboradores a buen ritmo. El Senado tiene que confirmar todas las designaciones de Trump, ya sea de jueces, ministros o embajadores.

Renuncia forzada

Sólo un día después de las elecciones, ya hubo cambios en la Casa Blanca: el fiscal general Jeff Sessions, que hace tiempo había caído en desgracia, se retira. Según los medios, renunció a pedido del presidente. Trump estaba desde hace algún tiempo molesto con Sessions debido a que éste se inhabilitó en todo lo que tiene que ver con la investigación sobre la supuesta trama rusa, que averigua la injerencia de Moscú en las presidenciales de 2016.

Pero los votantes sí le sacaron a Trump la tarjeta amarilla. La temida "ola azul" —el azul es el color de los demócratas— no se produjo. Pero el "gran triunfo" proclamado por Trump es dudoso si se tiene en cuenta lo mucho que puede afectarle la pérdida de la Cámara de Representantes. Los demócratas podrán bloquear leyes y podrían iniciar un proceso de destitución o "impeachment". Sin embargo, no podrían imponer la destitución porque para eso hace falta que voten a favor 67 de los 100 senadores. Sin embargo, los representantes demócratas le pueden hacer la vida difícil con una serie de investigaciones. Conway dijo ayer: "El presidente no está nervioso por nada". Aunque el tuit de Trump de las 8:04 hora local —el noveno desde medianoche— tenía un tono diferente. En él, el presidente advirtió a los demócratas que no aprovechen su mayoría en la Cámara baja para investigarlo a él o a su gobierno. Y amenazó con represalias. "Ellos pueden jugar este juego, pero nosotros sabemos jugarlo mejor", dijo en una conferencia de prensa de una hora y media de duración. Al mismo tiempo, pidió a los demócratas, a los que en campaña llamó "radicales socialistas", que trabajen de manera conjunta con los republicanos. "Creo que tenemos una oportunidad de llevarnos muy bien", dijo.

La negativa del presidente a hacer públicas sus declaraciones de impuestos hace pensar que podría tener algo que ocultar. Como justificación, el mandatario dijo ayer: "Son extremadamente complicadas. La gente no las entendería". Tampoco está totalmente descartada la sospecha de que su equipo de campaña pudo aliarse con los rusos en 2016. Trump habló ayer de una "caza de brujas". Por las dudas, su portavoz, Sarah Sanders, advirtió a los demócratas tras conocer los resultados que se dediquen "a aquello para lo que fueron elegidos" y no a "perder el tiempo" con investigaciones.


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