El Mundo

Trump celebra su primer año de mandato con un gobierno cerrado

El Senado no aprobó una prórroga del presupuesto y lo llevó a una parálisis parcial de sus actividades.

Domingo 21 de Enero de 2018

El cierre del gobierno federal de Estados Unidos entró en vigor a medianoche del viernes, suspendiendo todas las operaciones a excepción de las esenciales y empañando el primer aniversario de la toma de posesión del presidente Donald Trump en una sorprendente muestra de la disfunción de Washington. La píldora es amarga para este magnate inmobiliario que durante su campaña se vanagloriaba de ser un maestro del arte de la negociación. El 45º presidente de Estados Unidos tenía previsto pasar el fin de semana en su club privado de Mar-a-Lago, en Florida, para una cena de gala en la que pretendía recaudar fondos. Pero por ahora está bloqueado en Washington. "Es el primer aniversario de mi presidencia y los demócratas querían hacerme un lindo regalo", ironizó el presidente estadounidense en una larga serie de tuits en los que dio muestra de su frustración por el fracaso de un acuerdo en el Senado para aprobar una extensión del presupuesto por cuatro semanas. "El presidente no negociará sobre una reforma migratoria hasta que los demócratas dejen de hacer juegos y reabran el gobierno", afirmó por su parte la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders. El cierre parcial del gobierno no es algo nuevo: ocurrió 18 veces desde 1976. La última, lo sufrió Barack Obama. Las negociaciones fracasaron cuando los senadores demócratas bloquearon una extensión de cuatro semanas en una votación a última hora, causando el cuarto cierre del gobierno en 25 años.

La situación que derivó en el cierre gubernamental careció de drama: La votación del Senado era previsible y, dado que comienzo de las medidas excepcionales coinciden con el inicio del fin de semana, muchos de sus efectos inmediatos pasarán desapercibidos para la mayoría de los estadounidenses.

Extraordinarias

El Congreso convocó ayer a una sesión extraordinaria para empezar a estudiar una versión de la medida de gasto a corto plazo para tres semanas, y de paso transmitir que están trabajando mientras comienza el cierre. Parece que ambos bandos intentarán forzar votaciones dirigidas a hacer que el otro partido parezca el responsable del impasse en las agencias federales.

La entrada en vigor del cierre gubernamental no está exenta de vergüenza para el presidente ni de riesgos políticos para ambos partidos, que apuestan porque los votantes castiguen al otro en la cita con las urnas de noviembre. La Seguridad Social y la mayor parte de los programas de bienestar social no se verán afectados por la paralización de las autoridades federales. Las funciones críticas del Ejecutivo se mantendrán, y los miembros de los servicios uniformados, inspectores sanitarios y agentes de la ley trabajarán sin sueldo. Pero si no se alcanza un acuerdo antes de mañana, cientos de miles de empleados federales quedarán temporalmente sin trabajo.

Trump dijo que intentará minimizar el impacto en el pueblo estadounidense evitando, por ejemplo, el cierre de los parques nacionales. Sin embargo, la Casa Blanca ya anunció que prescindirá de más de un millar de sus 1.715 trabajadores y el jefe del Pentágono, James Mattis, agregó que algunas operaciones militares de inteligencia quedan suspendidas a la espera de fondos.

Se trata del primer cierre del gobierno desde octubre de 2013, cuando Obama afrontó 16 días de parálisis por el bloqueo que ejercieron los republicanos. El entonces mandatario debió suspender más de 800.000 trabajadores públicos considerados "no esenciales". Cerró museos y parques nacionales y canceló tratamientos experimentales en los centros médicos de investigación federales.

Tras horas de reuniones a puerta cerrada y llamadas telefónicas, el Senado votó a última hora de la noche el plan aprobado previamente por la Cámara de Representantes. Se emitieron 50 votos a favor y 48 en contra, pero se necesitaban 60 para romper el bloqueo de los demócratas. Un puñado de demócratas cambiaron el sentido de su voto y respaldaron la medida en lugar de asumir un posible costo político, mientras que cuatro republicanos votaron en contra. Incluso antes de la votación, Trump se mostró pesimista sobre el resultado y tuiteó: "No tiene buena pinta". El dirigente echó la culpa de la situación a los demócratas, quienes según dijo querían que el cierre "ayudase a reducir el éxito" de la reforma fiscal que él y los republicanos sacaron adelante el mes pasado. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, calificó más tarde a los demócratas de "perdedores obstruccionistas".

Los demócratas rechazaron la ley de gasto en un esfuerzo por presionar a la Casa Blanca para lograr un acuerdo que proteja a los inmigrantes "dreamers", que llegaron al país de forma ilegal cuando eran niños y no tienen los papeles en regla, antes de que el programa que los ampara ahora expire en marzo. Hace dos semanas, Trump ofreció devolver la protección a los "dreamers" a cambio de que se le financiara su sueño dorado, la construcción de un muro fronterizo con México con 18.000 millones de dólares. La propuesta, entendida como un chantaje por la oposición, no hizo más que enturbiar un ambiente ya de por sí enrarecido.

Echarse la culpa

Como era de esperar, ambos partidos se apresuraron para culparse mutuamente de la situación. Los demócratas echaron la culpa a los republicanos, que controlan las dos cámaras del Congreso y la Casa Blanca y han tenido problemas para lograr un consenso interno. Los republicanos, por su parte, declararon que la responsabilidad recae en los demócratas tras negarse a proporcionar los votos necesarios para superar el bloqueo en el Senado por su deseo de forzar la aprobación de una ley para proteger a unos 700.000 jóvenes inmigrantes de la deportación. Los dos partidos son conscientes de que se enfrentan a elecciones al Congreso en noviembre y mientras los demócratas no quieren arriesgar los escaños que ponen en juego, los republicanos no quieren ser vistos como incapaces de gestionar su mayoría. De hecho, es la primera vez en la historia que un cierre de gobierno ocurre con un mismo partido controlando las dos cámaras y la Casa Blanca.

Falta de acuerdo. Trump tenía previsto viajar a Florida para celebrar su primer aniversario en el poder.

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