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Trump ataca a Biden con los presuntos negocios opacos de su hijo Hunter

El abogado del presidente Rudy Giuliani y el diario The New York Post lo acusan de hacer negociados con China y Ucrania. El FBI investiga una posible operación de Rusia en la campaña

Jueves 22 de Octubre de 2020

En la última etapa de la campaña, el presidente Donald Trump ha lanzado un ataque feroz contra la familia de Joe Biden, en especial su hijo Hunter. El canal para lanzar ese ataque es doble: el diario "amarillo" The New York Post y el famoso abogado de Trump y ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani. Afirman que Hunter hizo grandes negocios por 20 millones de dólares con una empresa china de energía, y que ese dinero fue canalizado hacia su padre en gran medida entre otras acusaciones. Un caso similar se ventiló cuando Trump y Giuliani atacaron a Hunter por un contrato que obtuvo en 2017 en Ucrania al parecer por influencia de su padre, entonces vicepresidente.

El tema ganó espacio gracias a la publicación de una serie reportajes en el New York Post, cuya difusión ha sido limitada por Twitter y Facebook.

Trump busca llamar la atención sobre los negocios de Hunter Biden en Ucrania y China, cuando su padre, Joe, era vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

Según Trump, Joe Biden hizo destituir a un fiscal ucraniano para evitar que la empresa ucraniana de gas Burisma fuera procesada por corrupción, porque su hijo Hunter formaba parte de la junta directiva del grupo.

El candidato demócrata ha asegurado en repetidas ocasiones que no habló de sus actividades en Ucrania con su hijo. En cuanto al fiscal despedido, Biden había pedido efectivamente su salida, pero el FMI y la Unión Europea también por sus malos resultados contra la corrupción.

El tabloide The New York Post afirma haber obtenido una copia del disco duro de una computadora que Hunter Biden supuestamente dejó en una tienda de reparación en Delaware y nunca fue a buscar. Según los informes, el propietario de la tienda entregó la computadora al FBI en diciembre de 2019 después de copiar su contenido.

Sus mensajes y fotos llegaron al periódico a través de Rudy Giuliani, quien habría pagado por esa copia del disco duro. Uno de los correos electrónicos recuperados, fechado en abril de 2015, es atribuido a Vadim Pojarskii, miembro de la directiva del grupo Burisma. "Estimado Hunter, gracias por su invitación a Washington y la oportunidad de conocer a su padre", decía el mensaje, según el diario.

De acuerdo con la cadena NBC, el FBI investiga si el affaire es parte de operaciones extranjeras para influir en las elecciones del 3 de noviembre. Es decir, el FBI investiga a Giuliani y el The New York Post por ser parte de una posible operación de Rusia para influir en las próximas elecciones.

Legisladores republicanos exigen saber si el FBI tenía la computadora mencionada en el artículo del New York Post cuando tuvo lugar el juicio político del presidente.

"¿Tenemos dos sistemas de justicia, uno para los demócratas y otro para los republicanos?", se preguntó el senador Ron Johnson, reiterando la usual afirmación del presidente que, desde su elección, es víctima de persecución política.

El dueño de la tienda de reparaciones de Delaware, John Paul Mac Isaac, ha dicho que el equipo informático, una laptop, llegó a sus manos en abril de 2019, pero no sabe quién se lo entregó y que decidió poner en conocimiento del FBI el contenido del disco duro después de que nadie se pasara a recogerlo.

Según el diario, Isaac hizo una copia del disco duro que posteriormente entregó a un abogado de Rudy Giuliani, que, según medios estadounidenses, ha trabajado anteriormente con conexiones en Ucrania y Rusia para conseguir material que pueda perjudicar a los demócratas.

Steve Bannon, ex asesor de Trump y un estratega de causas conservadoras y nacionalistas, puso en conocimiento del Post el contenido del disco duro en septiembre, de acuerdo al propio diario.

El escándalo, que expone detalles privados del hijo de Biden, recuerda a la filtración durante la campaña de 2016 de correos electrónicos del Partido Demócrata, realizada por hackers rusos, según las conclusiones de la investigación independiente encargada por el Departamento de Justicia al ex director del FBI Robert Mueller, quien fue designado para el caso fiscal especial.

Esa filtración y su papel en la victoria de Trump llevaron a que redes sociales como Facebook y Twitter tomaran medidas para limitar la injerencia de actores extranjeros en el proceso electoral estadounidense.

Un portavoz de Joe Biden aseguró de inmediato que los archivos de su agenda oficial no contenían registro de una reunión con Pojarskii.

El candidato demócrata no quiso ir más lejos. "Es sólo otra campaña de desprestigio", se limitó a decir. El ex senador ha limitado su actividad pública en los días previo al debate, lo que ha causado molestía de algunos periodistas que están cubriendo su campaña.

Durante meses, el acceso a la campaña del candidato demócrata ha sido de los más limitados que se recuerdan. Solo una veintena de medios nacionales e internacionales pueden seguir de cerca su campaña debido a la pandemia de Covid-19, dicen desde su equipo. "Sería lógico que los periodistas que cubren la campaña estén frustrados porque no se les da mucha información y no tienen acceso al candidato", afirma Richard Benedetto, ex corresponsal de la Casa Blanca del diario USA Today.

Sin embargo, han habido pocas quejas de los medios. Hay que decir que la enorme mayoría de los medios en Estados Unidos está encolumnado con Biden y el Partido Demócrata, incluso con declaraciones editoriales directas.

"Si soy candidato y me doy cuenta de que puedo arreglármelas sin involucrarme en demasiados temas ni responder demasiadas preguntas, (...) ¿por qué no continuar así?", se pregunta Benedetto, profesor en la American University.

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