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Trump aplicaría aranceles más bajos de lo anunciado a los bienes chinos

The Wall Street Journal anticipó que desde hoy Washington impondría tasas de 10% en lugar de 25% a importaciones por U$S 200 mil millones.

Lunes 17 de Septiembre de 2018

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea anunciar nuevos aranceles a las importaciones de productos chinos por un valor cercano a 200.000 millones de dólares a partir de hoy, según el diario The Wall Street Journal. Pekín reaccionó a ese anticipo haciendo saber que podría bloquear las negociaciones en curso para resolver el conflicto arancelario entre las dos potencias.

En todo caso, los aranceles impuestos por Washington serían de alrededor del 10 por ciento, una cifra por debajo del 25 por ciento anunciado cuando el gobierno de Trump anunció por primera vez que estaba considerando subir los aranceles, informó The Wall Street Journal. La Casa Blanca no respondió a las solicitudes de los medios para emitir comentarios.El viernes, la portavoz de la Casa Blanca Lindsay Walters, dijo que Trump "ha sido claro en que él y su gobierno seguirán tomando acciones para responder a las prácticas comerciales injustas de China. Alentamos a China a abordar estas preocupaciones de largo aliento expresadas por Estados Unidos".

Los dos países ya han impuesto aranceles del 25 por ciento a bienes del otro por un valor de 50.000 millones de dólares. Pekín ha publicado una lista de productos estadounidenses con un valor de 60.000 millones de dólares en represalia si se aplican los nuevos aranceles anunciados por Trump.

El ministro chino del Exterior anunció el jueves que ha sido invitado a sostener nuevas negociaciones. Enviados de ambos países se reunieron el pasado 22 de agosto en Washington, pero no se reportó algún progreso. Trump ya ha ordenado implementar los aranceles, a pesar a los intentos del secretario de Estado, Steve Mnuchin, de reanudar las negociaciones comerciales con China, según fuentes cercanas a la administración norteamericana citadas por la agencia Reuters.

Washington exige que Pekín reduzca su enorme superávit comercial de 375.000 millones de dólares con Estados Unidos, ponga fin a políticas orientadas a adquirir derechos de propiedad intelectual y tecnología estadounidense y revierta subsidios para la industria china de alta tecnología. China ha practicado durante décadas el robo de propiedad intelectual, tanto a Estados Unidos como a Japón y otros países que son potencias en alta tecnología. También ha extendido esa mala práctica a áreas como la industria textil y el calzado. Pero la cuestión de fondo es aquel enorme desbalance comercial entre ambas potencias económicas. Trump llegó al gobierno en enero de 2016 con la promesa de terminar con una relación comercial bilateral que considera "injusta", una percepción compartida por muchos estadounidenses.

En todo caso, el gobierno chino podría abstenerse de participar en las nuevas conversaciones comerciales que propuso Estados Unidos para este mes si Trump avanza a partir de hoy con aranceles adicionales, reportó ayer The Wall Street Journal, citando funcionarios chinos. Estados Unidos había propuesto las conversaciones pero al mismo tiempo avanzó con la planificación de tarifas adicionales.

El diario de finanzas estadounidense citó a un alto funcionario chino diciendo que el país no negociaría "con una pistola apuntando a su cabeza". Otros funcionarios que asesoran a los líderes chinos están sugiriendo que China imponga límites a la venta de partes y suministros que necesitan las empresas estadounidenses, usando "restricciones a las exportaciones" para amenazar a sus cadenas de suministros.

Si bien China había comenzado a discutir planes para nuevas negociaciones, luego lo reconsideró debido a la posibilidad de que desde hoy puedan ser anunciados nuevos aranceles.

Inversión debilitada

Las inversiones en infraestructuras siguieron ralentizándose en agosto en China a niveles jamás vistos, una alarmante señal para el gigante asiático en plena guerra comercial con Estados Unidos, pues se trata de un motor crucial de su crecimiento.

Los datos publicados el pasado viernes por la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS) confirman la sombría coyuntura en la segunda economía mundial, aunque aguanten el consumo y la producción industrial. En el período enero-agosto, las inversiones en capital fijo crecieron un 5,3 por ciento interanual, una cadencia inferior a la de los siete primeros meses del año ( 5,5 por ciento) y el ritmo más bajo jamás registrado.

El frenazo es preocupante, pues este indicador mide los gastos en el sector inmobiliario, las infraestructuras de transporte e industriales, pilares del crecimiento chino, a menudo alimentado a base de inversiones públicas.

Todo ello se produce, además, en un contexto de guerra comercial con Estados Unidos. Este conflicto comercial "tiene desde luego impacto" y "arroja sombras sobre la recuperación mundial" según Mao Shengyong, portavoz de la BNS.

La coyuntura china ya estaba fragilizada por los esfuerzos del gobierno para frenar el colosal endeudamiento del país. Esto supone restringir el endeudamiento local, endureciendo las condiciones del crédito, lo que consecuentemente frena las inversiones públicas.

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