Estados Unidos confirmó que desplegó armas en el espacio. Rusia, China e India también hicieron pruebas en órbita. Y otros están desarrollando sus capacidades contraespaciales
Lunes 05 de Octubre de 2026
Las guerras se "elevaron" al cielo con la llegada de los aviones, hace ya más de un siglo. Pero ahora llegan mucho más alto. Las armas antisatélite de ascenso directo son misiles que ascienden hasta el espacio para interceptar y destruir un satélite. Y también hay armas que se despliegan en órbita. Hay cuatro países que ya realizaron pruebas: Estados Unidos, Rusia, China e India. Y en total son trece los países que están desarrollando o reforzando sus capacidades contraespaciales.
El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, confirmó que Estados Unidos desplegó armas en el espacio, sin detallar cuáles son, cómo funcionan ni hacia dónde están apuntando. Son “armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta contra acciones hostiles de adversarios”, dijo. Hay que leer entre líneas y hacer muchas conjeturas para intentar acercarse a todas esas respuestas que quedaron sin explicación.
El Informe Global de Capacidades Contraespaciales 2026, publicado por la organización Secure World Foundation, enumera cinco categorías de capacidades contraespaciales y menciona que Estados Unidos, Rusia, China, India, Australia, Francia, Alemania, Irán, Israel, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur y Reino Unido están desarrollando estos sistemas.
Entre ellos hay satélites diseñados para maniobrar cerca de naves espaciales, inspeccionarlas, inutilizarlas o destruirlas. También interceptores de misiles lanzados desde tierra, aire o mar, diseñados para destruir satélites de manera cinética. Y la guerra electrónica: interferencia de señales, láseres o microondas de alta potencia destinados a cegar o dañar sensores de satélites.
La directora de seguridad y estabilidad espacial de la Secure World Foundation, Victoria Samson, sostuvo que la existencia de diversos satélites y su ubicación física en órbita son conocidas, pero sus capacidades y usos son más difíciles de dilucidar.
Una "guerra fría" en el espacio
Estados Unidos advirtió hace dos años que Rusia estaba desarrollando una nueva arma antisatélite basada en el espacio. Aunque la Casa Blanca indicó que el peligro no era inminente en ese momento, advirtió que violaría el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre. Rusia negó todo.
El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre establece en su artículo IV que las partes “se comprometen a no colocar en órbita alrededor de la Tierra ningún objeto que lleve armas nucleares o cualquier otro tipo de armas de destrucción masiva, a no instalar tales armas en cuerpos celestes ni a emplazar tales armas en el espacio ultraterrestre de cualquier otra manera”.
El tratado también declara que el espacio es un bien común global que solo puede utilizarse con fines pacíficos.
En 1967 había 128 satélites en órbita comunicándose con la Tierra, según Jonathan McDowell, un astrónomo retirado del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica. En ese entonces todos los satélites eran producto de proyectos públicos con financiamiento y gerencia estatal. Esto contrasta con los cálculos actuales de McDowell: dice que hay unos 16.810 satélites en funcionamiento, muchos de ellos de empresas como la red Starlink de SpaceX.
Un tratado con "lagunas"
Jessica West, investigadora de Project Ploughshares, afirmó que el marco jurídico que rige el espacio necesita ser “cambiado de manera fundamental”. Michelle Hanlon, directora ejecutiva del Centro de Derecho Aéreo y Espacial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Mississippi, advirtió que existe una “laguna” en el tratado en lo relativo a prohibir armas convencionales.
Y ahora se suma otra preocupación: la acumulación de desechos espaciales, que no solo se generan por armas espaciales cinéticas sino también cuando los satélites chocan y se rompen en incontables fragmentos y partículas más pequeñas que viajan a gran velocidad y son capaces de destruir o dañar más naves espaciales.
“Si empezás a tener colisiones que causan más desechos, y más desechos que causan más colisiones, corrés el riesgo de que se produzca este efecto en cascada irreversible”, indicó Steven Freeland, profesor emérito de derecho internacional en la Universidad Western Sydney y profesor asociado en Bond University.
Según la Agencia Espacial Europea, hay alrededor de 46.950 fragmentos de desechos en la órbita terrestre que son rastreados regularmente por redes de vigilancia espacial. Con base en modelos estadísticos, la agencia estima que hay millones de fragmentos más pequeños de basura espacial orbitando la Tierra.