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Tras el derrumbe de la ciclovía aumentan las dudas sobre Río 2016

El derrumbe de parte de una ciclovía frente a la costa de Río de Janeiro que causó dos muertes arrojó más dudas sobre la organización de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica. 

Domingo 24 de Abril de 2016

El derrumbe de parte de una ciclovía frente a la costa de Río de Janeiro que causó dos muertes arrojó más dudas sobre la organización de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica. Un trozo de 50 metros de la ciclovía Tim Maia, inaugurada el 17 de enero como uno de los legados de los Juegos para la ciudad, cedió como si fuera de cartón ante el habitual oleaje que golpea con furia el peñasco de la playa de Sao Conrado. Técnicos e ingenieros evalúan en forma preliminar que pudo haber existido una falla en el proyecto al no contemplar en toda su magnitud la fuerza con que las olas castigan los pilares de la senda de 3,9 kilómetros de largo y 2,5 metros de ancho. El profesor de Ingeniería de la Universidad de Río Paulo Cesar Rosman dijo a su vez que la ciclovía debió estar "atornillada a la viga" y no solamente apoyada sobre ella, para que el mar no lograra arrancarla.

La visión del pedazo de calzada volando por los aires y de personas cayendo al mar, y la impresión de que la estructura estaba "suelta" abren interrogantes cuando faltan poco más de tres meses que comience el gran acontecimiento, cuya preparación se enmarca en una grave crisis política y económica que sacude a Brasil. ¿Cómo pudo no contemplarse el "factor olas" en una obra ubicada en un punto de la ciudad en el que el oleaje es uno de los protagonistas de la belleza del lugar?

La obra de 11,3 millones de dólares, ya había sido criticada. Entre otros puntos se cuestionó su extrema estrechez, que hace que no haya espacio para más de dos sendas de bicis, una de ida y otra de vuelta; su falta de seguridad, puesto que sin patrullaje y sin tener hacia donde escapar, ciclistas y peatones fueron asaltados en el medio de la senda, y un acabado desprolijo que no condice con el costo de la obra. También la sospecha de corrupción ronda la adjudicación de la ciclovía, tal como sucedió con varias otras obras vinculadas a Río 2016. Las suspicacias surgieron cuando se supo que la empresa Concremat, que junto con Concrejato integra el consorcio al que fue adjudicada la obra, fue fundada por el abuelo del actual secretario de Turismo de Río, Antonio Pedro Figueira de Melo, y actualmente está dirigida por su tío y su primo. Figueira rechazó "cualquier vinculación" con Concremat, "pese al parentesco".

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