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Terminó la campaña en Grecia y una victoria de la izquierda parece cerca

Según las últimas encuestas, la izquierda radical de Syriza ganaría las elecciones, pero quedaría muy lejos de la mayoría absoluta, lo que forzaría negociaciones de coalición.

Sábado 24 de Enero de 2015

Los partidos griegos hicieron ayer sus actos de cierre y con ellos sus últimos esfuerzos para obtener votos, en el último día de campaña antes de las elecciones de mañana,domingo, consideradas cruciales para determinar el futuro del endeudado país de la Eurozona. Según las últimas encuestas, la izquierda radical de Syriza ganaría las elecciones, pero quedaría muy lejos de la mayoría absoluta, lo que forzaría negociaciones de coalición. Sin embargo, el líder del partido rechaza formar gobierno de coalición y dice que prefiere ir de nuevo a elecciones. Un gesto que suma inquietud al futuro de Grecia.

La canciller alemana, Angela Merkel, a la que muchos griegos culpan por las severas medidas de austeridad y los seis años de recesión, afirmó que "iniciará un diálogo" con cualquiera de los partidos que gane el domingo. "El pueblo griego votará libre e independientemente", dijo Merkel durante una cumbre ítalo-germana en Florencia, Italia, donde añadió que se espera que Grecia siga realizando sacrificios a cambio de seguir obteniendo apoyo europeo. Mientras los griegos culpan de todos sus males a Alemania, los alemanes lamentan que hayan tenido que poner la parte principal de los 250.000 millones de euros que Grecia recibió en ayudas y "rescates" de la Unión Europea y el FMI desde 2010 a hoy. "Las dos caras de la misma moneda se aplicarán también en el futuro. Estoy segura de que encontraremos soluciones", añadió la canciller.

Crisis y éxito político. La crisis economómica griega ha dominado la campaña a las elecciones. Las encuestas de opinión señalan que Syriza, opuesto al "rescate" y a las medidas de recorte fiscal que conllevan, tiene una ventaja de cinco puntos porcentuales por sobre el partido gobernante de centroderecha Nueva Democracia, del primer ministro Antonis Samaras. Este cerró anoche su campaña en Atenas. Nuevamente explicó que los ajustes realizados desde que asumió en 2012 son la condición ineludible para sanear la economía griega y volver a empezar. "Dos mundos están chocando" en Grecia, advirtió Samaras. "Grecia debe decidir a quién quiere como capitán en el timón del barco durante estos tiempos difíciles", dijo Samaras. Samaras ha implementado medidas de austeridad muy dolorosas, como despidos en el sector público, privatizaciones y recortes en gastos de educación y salud. Sin embargo, seis años después de que surgiera la crisis financiera, el desempleo sigue siendo del 25 por ciento y la deuda pública griega escaló al 175 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Igualmente, en amplios sectores sociales hay conciencia de que la situación anterior a 2010, cuando Grecia falseaba sus estadísticas de gasto público y crecimiento, era insostenible, así como el empleo público que crecía con cada gobierno. El empleo público era un mecanismo de política clientelar que los dos partidos históricos, Nueva Democracia y el colapsado socialista Pasok, utilizaron abusivamente desde el retorno de la democracia en 1974.

Pero el malhumor social es enorme y supera esos razonamientos. En este malestar extendido se fundan las apuestas del izquierdista radical Syriza. En su acto de cierre el jueves su líder, Alexis Tsipras, repitió sus promesas de que si ganan el país seguirá en la Eurozona, pero las condiciones del "rescate" financiero serán renegociadas, parte de la enorme deuda "eliminada", y así el que llama "período de vergüenza" finalizará. Tsipras, empero, nunca explica cómo será posible que Grecia se mantenga en la Eurozona si repudia unilateralmente parte de su deuda, algo que el líder de Syriza jamás dice explícitamente pero se deduce forzosamente de sus palabras. Reciemente, Alemania sugirió claramente que la Eurozona bien podía seguir adelante sin Grecia, y que si esta rompía sus compromisos de deuda debería volver a la vieja moneda nacional, el dracma.

¿Nuevas elecciones? Ayer, Tsipras trató de redimensionar el peso de Alemania. Afirmó que Merkel "no es más especial que cualquier otro líder de la UE" y que su primer viaje como primer ministro será a Chipre, no a Berlín. Claro que no será Chipre quien resuelva el trágico panorama financiero de Grecia. También dijo Tsipras estar abierto a celebrar nuevas elecciones en caso de que su partido no se asegura mañana una mayoría parlamentaria. "No quiero ni meterme en ese escenario. Pero nos negamos a gobernar con partidos que apoyan las políticas de la canciller alemana Angela Merkel", advirtió. En suma: de vuelta a las urnas si mañana no saca el 50 por ciento de votos. Casi sonó a una amenaza de Tsipras. En Grecia siempre se gobierna en coalición, aún los partidos más fuertes han debido buscar socios de gobierno.

Con o sin euro. Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, dijo durante el Foro Económico Mundial de Davos que Grecia no debería dejar su senda de austeridad, incluso aunque se vaya de la Eurozona. "Siendo miembro de la Eurozona o no, Grecia tiene que asegurar grandes reformas estructurales para ser competitiva", remarcó en Davos. En otras palabras: si Syriza saca a Grecia del euro, seguirá teniendo los mismos problemas económicos, o peores incluso.

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