La Habana.— Más de medio millón de personas fueron evacuadas o puestas a
resguardo ayer en las regiones orientales de Cuba, ante la inminente llegada del "peligrosísimo"
huracán Ike, que podría atravesar gran parte de la isla tan sólo ocho días después de que Gustav
arrasara el occidente del país. Luego de atravesar Cuba, el ciclón debería ingresar al golfo de
México.
El feroz huracán, de categoría cuatro, rugió durante todo
el día de ayer por diversas islas del Caribe, en las que arrancó techos, rompió amarras de botes y
causó el derrumbe de un puente en Haití, donde al menos 48 personas perdieron la vida en las
inundaciones.
Ike cayó anoche a categoría tres en la escala
Saffir-Simpson de cinco, y debía tocar tierra en Cuba a las 2 hora GMT de hoy, dijo el Instituto de
Meteorología de Cuba. A las 21 GMT, el ojo de Ike estaba 120 kilómetros al norte-nordeste de
Guantánamo, la punta oriental de Cuba. Pero ya castigaba a la ciudad colonial de Baracoa, donde
había olas de siete metros e inundaciones hasta 300 metros de la costa.
Los modelos informáticos sugieren que Ike se desplazará
durante unas 34 horas a lo largo de la isla, recorriéndola de este a oeste, para luego ingresar al
golfo de México y dirigirse a la costa de EEUU.
Más de medio millón de personas estaban siendo evacuadas
ayer en Cuba de las principales zonas de riesgo hacia viviendas seguras, así como de los
principales balnearios turísticos afectados.
La provincia de Camagüey inició desde temprano la
evacuación de más de 224.000 personas, entre ellas 221 turistas.En Santiago de Cuba estaba prevista
la evacuación de unas 150.000 personas, mientras que en Holguín se decretó la evacuación de más de
108.000 y en Guantánamo de 16.000.
Aunque la provincia de Matanzas no se encontraba en la fase
más elevada de alerta, también estaba prevista la evacuación de unas 120.000 personas. Se
realizaron trabajos para proteger a más de 13.000 turistas extranjeros y nacionales alojados en
hoteles del principal polo turístico del país, Varadero.
Fenómeno inédito. Una de las principales preocupaciones de las autoridades y
expertos cubanos era la "baja percepción de riesgo" que podrían tener los habitantes de las
provincias más amenazadas, debido al hecho de que "nunca" en la historia de los huracanes las
provincias orientales, salvo Granma, se habían visto azotadas por un huracán de categoría cuatro,
señaló el meteorólogo local José Rubiera.
"Hay que tener plena conciencia de lo que eso significa",
subrayó Rubiera, quien también destacó el hecho de que "nunca" en la historia ciclónica cubana se
habían registrado dos huracanes que azotaran de manera tan seguida la isla, en apenas ocho días, y
mucho menos de una categoría cuatro.
El huracán Ike se aproxima a Cuba sólo una semana después
de que el occidente de la isla se viera azotado por otro ciclón de categoría cuatro, Gustav, que no
causó víctimas pero dejó enormes daños.
Más de 100.000 viviendas quedaron parcial o totalmente
dañadas, así como las infraestructuras eléctrica y de comunicaciones, además de la grave afectación
de numerosos cultivos, especialmente los de tacaco.
¿Hacia EEUU? Cuando emerja de Cuba, Ike podría seguir un camino similar al de
Gustav, hacia los Estados de Louisiana y Texas, amenazando a Nueva Orleáns, una ciudad inundada
hace tres años por el ciclón Katrina.
También podría golpear Florida y los yacimientos del golfo
de México, donde EEUU produce un cuarto de su petróleo.
El presidente George W. Bush declaró ayer a Florida como
zona en estado de emergencia. Esto le permite a las autoridades nacionales apoyar las medidas de
precaución y activar tropas de la Guardia Nacional.
"Esperemos que sea una falsa alarma", dijo ayer el
gobernador de Louisiana Bobby Jindal. Su Estado todavía está recuperándose del paso del huracán
Gustav. Más de 370 mil personas aún se encuentran sin electricidad en distintas zonas de
Louisiana.