Miércoles 18 de Agosto de 2021
Hace unas semanas las secciones de noticias internacionales de todos los medios volvieron a poblarse con un término largamente olvidado: talibanes. Fue cuando estos milicianos islámicos comenzaron a avanzar, en abril/mayo pasado, y tomar ciudad tras ciudad en Afganistán, hasta culminar con la captura de Kabul el pasado domingo 15 de agosto. De pronto, Afganistán y sus talibanes volvieron a dominar los titulares en todo el mundo como no ocurría desde hace 20 años. Se los conoce por sus barbas, turbantes y el infaltable fusil automático ruso AK-47. Pero ¿quiénes son y cuál es su historia? ¿Cómo financian su potente aparato militar? ¿Por qué causan terror entre las mujeres? y por último ¿cómo fue su gobierno de Afganistán, hasta que fueron expulsados del poder por la invasión de los EEUU en 2001?
¿Quiénes son y qué significa "talibán"?
Los talibanes son milicianos islámicos surgidos entre fines de los años 1980 e inicios de los 1990 de escuelas coránicas de la línea más ortodoxa y dogmática en la región montañosa del oeste de Pakistán y el este de Afganistán. "Talibán" significa en la lengua de la etnia pastún, la mayoritaria en Afganistán y el oeste de Pakistán, "estudiante". Estas escuelas coránicas (madrasas), en las que los niños viven y donde son sometidos a una disciplina muy dura, los forman en el estudio y aprendizaje de memoria del Corán. Según se afirma, muchos talibanes son analfabetos, pero conocen de memoria el Corán. Hay que aclarar que hay muchos tipos de madrasas, otras son seminarios de los que salen clérigos formados. Existen no solo en Pakistán, sino también en otros países de Asia Central. Muchas de estas escuelas son financiadas por Arabia Saudita y otras monarquías teocráticas del Golfo. En esas naciones árabes y en Pakistán, como ahora en Afganistán, se aplica la enseñanza más tradicionalista y ortodoxa del Islam sunita, la escuela wahabita. De estos ambientes musulmanes ultraortodoxos surgen Al Qaeda y su líder, Osama Bin Laden, un hijo de las élites sauditas.
Los orígenes de los talibanes y la formación de un "emirato"
Los guerrileros musulmanes afganos ("muyahidines") combatieron contra la ocupación soviética y la vencieron. Fue una "yijad", una guerra santa islámica contra el invasor infiel. La guerra termina en 1989 con la retirada total de la URSS, que había invadido Afganistán en 1979. Pero la guerra civil entre facciones y etnias estalló de inmediato, o más bien continuó. Los talibanes surgen de estos grupos guerrilleros que combatían a los soviéticos primero y luego se enfrentaban entre ellos. En 1996, los talibanes toman el poder en Kabul por la vía armada. Decretan entonces, como han hecho ahora nuevamente, un "Emirato islámico" en lugar de la república que existía anteriormente.
Un emirato es una forma de estado y de organización política propia del mundo islámico. El emir es una suerte de rey, y su título es hereditario. Es una monarquía absoluta y teocrática, es decir, una forma de gobierno no democrática y regida por la ley religiosa islámica. Los clérigos no gobiernan, dado que lo hace el emir, pero tienen un peso enorme en los asuntos públicos, sobre todo en la educación. En estos países no se permite, por ejemplo, abrir iglesias cristianas, ni de ninguna otra religión que no sea la musulmana. Los Emiratos Arabes Unidos del Golfo son el ejemplo más conocido de esta tipología histórica. Pero los vecinos Qatar y Kuwait también son emiratos. Todos ellos son monarquías absolutas hereditarias. Sus aliados y "parientes" del Estado Islámico o ISIS declararon en cambio un "califato" en gran parte de Siria e Irak en 2014. Esta forma de gobierno fue creada por los árabes en la Edad Media a partir de la expansión militar iniciada a la muerte de Mahoma (años 632) por sus sucesores.
¿Cómo gobernaron los talibanes Afganistán?
Bajo el anterior gobierno afgano de los talibanes, entre 1996 y 2001, a las mujeres se les prohibía trabajar o estudiar y se las confinaba en sus casas a menos que estuvieran acompañadas por un tutor masculino. Esta norma se aplica en varias naciones islámicas, pero no al grado extremo que impusieron los talibanes. Ahora han prometido ser más tolerantes, pero dentro de la "ley islámica".
Cuando llegaron al poder en septiembre de 1996 al derrocar a un líder muyahidín, fueron bienvenidos por los afganos, hartos de tantos años de desorden y de guerra civil. Pero los talibanes jamás pensaron en convocar elecciones. Su modelo es, como se dijo, un estado teocrático absolutista. En 1996 introdujeron castigos acordes con su estricta interpretación de la Sharía, como las ejecuciones públicas de delincuentes, asesinos y adúlteros, y las amputaciones para los culpables de robo. Las ejecuciones públicas en el estadio de fútbol de Kabul se hicieron famosas. Imágenes espeluznantes de mujeres de rodillas ejecutadas con un tiro en la nuca recorrieron el mundo. Los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres debían llevar el burka, la prenda más tradicionalista, que ha dejado de usarse en casi todo el mundo musulmán salvo en el interior de Pakistán. Y en Afganistán, por cierto, incluso en estos años de relativa modernización con gobiernos democráticos débiles tutelados por Washington.
Los talibanes también prohibieron la televisión, la música y el cine, y desaprobaron que las niñas fueran a la escuela. Fueron acusados de terribles abusos contra los derechos humanos y la cultura. Un ejemplo de impacto mundial fue cuando destruyeron las famosas estatuas de Buda de Bamiyán, en el centro de Afganistán, a pesar de la indignación internacional.
Durante estos largos años de resistencia en la región fronteriza con Pakistán, los talibanes fueron tan extremistas que llegaron a enfrentarse con el poder paquistaní, que les daba cobijo. En diciembre de 2014, un ataque comando suicida de talibanes dejó 141 niños y docentes asesinados en una escuela de Peshawar, en el oeste de Pakistán. Los niños asesinados eran hijos de militares paquistaníes. Fue la época en que se hizo famosa la niña paquistaní Malala, atacada con ácido por los talibanes por el "delito" de concurrir a clases. No fueron estos los únicos ataques contra niñas escolares. En la zona de frontera donde se refugiaron hubo episodios de envenenamiento del agua de las escuelas por los talibanes.
El ejército de Pakistán respondió al desafío talibán con su habitual dureza. Desató una fortísima ofensiva que diezmó y redimensionó el poder del Talibán. A la vez, los drones de EEUU mataron a sus principales líderes. La inteligencia militar paquistaní, famosa por sus connivencias con los grupos extremistas islámicos, colaboró con la CIA en esa época. Pero una vez aprendida la lección los talibanes dejaron tranquilo al poder paquistaní y se concentraron en los "infieles" estadounidenses en Afganistán.
¿Cómo se financian los talibanes?
Afganistán es el mayor exportador de opio del mundo y este es la mayor fuente de la financiación de los talibanes, dice el diario británico The Independent. Del opio se obtiene la heroína, una droga tan dañina como costosa.
César Gudes, jefe de la oficina de Kabul de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), declaró a la agencia Reuters: "Los talibanes han contado con el comercio de opio afgano una de sus principales fuentes de ingresos. Una mayor producción trae consigo drogas con un precio más barato y atractivo, y por tanto una mayor accesibilidad". Los talibanes, sin embargo, prohibieron el cultivo de amapola –la fuente del opio– en el año 2000, pero han suavizado considerablemente su postura tras la reacción de los agricultores.
Un informe confidencial de la Otán, filtrado el año pasado a Radio Free Europe/Radio Liberty, mostraba que los talibanes también obtenían dinero de la minería, los bienes inmuebles y benefactores regionales no identificados. Entre estos se apunta a grandes fortunas de las monarquías del Golfo, o a la colecta en mezquitas.
El informe de Radio Liberty, escrito por la periodista Lynne O’Donnell, advertía: "A menos que se tomen medidas a nivel mundial, los talibanes seguirán siendo una organización enormemente rica, con un flujo de financiación autosuficiente y con el apoyo externo de los países de la región”. Hablaba tácitamente de Pakistán, Arabia Saudita, Qatar y otros.
En las zonas del país que controlaban, los talibanes también aplicaban una forma de tributación, conocida como “ushr”. Según un informe de la ONU de septiembre de 2012, este impuesto suponía un 10% sobre las cosechas y un 2.5% sobre la riqueza.
¿Quién arma a los talibanes?
Desde que en abril/mayo iniciaron su gran ofensiva final, los talibanes han ido avanzando por el país, y han robado las armas que Estados Unidos entregó al ejército y a las fuerzas policiales afganas.
Robert Crews, experto en Afganistán de la Universidad de Stanford, declaró al Washington Post: “Uno de los primeros movimientos que han hecho los talibanes al entrar en un nuevo territorio es ir a un cuartel general del gobierno, arrestar o matar a sus funcionarios, abrir las prisiones y luego ir a las bases y apoderarse de las armas”.
Pero los talibanes estaban muy bien armados desde antes de la ofensiva victoriosa que los llevó a Kabul. Cuentan con armas y equipos de comunicaciones donados por grupos o Estados que simpatizan con su causa. De nuevo, Pakistán, Arabia Saudita, y otras monarquías del Golfo están en la lista de sospechosos. Y Rusia. Estados Unidos acusó a Rusia de apoyar y proporcionar armas a los talibanes en 2018. En una entrevista con la BBC, un general, John Nicholson, afirmó que se estaban introduciendo armas de contrabando en la frontera desde el vecino Tayikistán. Y como es sabido, el arma favorita del miliciano talibán es el fusil automático ruso AK-47 Kalashnikov. Las igualmente reconocibles ametralladoras pesadas rusas de 13 mm también son muy comunes en las camionetas de los talibanes.
En el plano militar, la victoria talibán fue posible solamente por la ausencia de los Estados Unidos. En especial, en el aire. Al evacuar sus bases aéreas, Washington dejó sin su principal herramienta al ejército afgano. A los comandantes en el terreno ya no les resultaba posible pedir a su oficial de enlace un bombardeo con bombas inteligentes, guiadas por GPS, desde un caza F-16 o un drone. Con estas armas, junto a operaciones "quirúrgicas" de sus superentrenados soldados transportados en helicópteros (rangers, "seals" o marines), los estadounidenses tenían a raya a los milicianos, ocultos y dispersos en las zonas rurales. El ejército afgano siempre fue incapaz de igualar esta capacidad operativa de sus tutores estadounidenses. El número tampoco sirvió. Se estima que entre el ejército y la policía nacional, se creó una fuerza de más de 300 mil hombres. Pero, por un lado, ese número solo existía en los papeles. Por otro, estas tropas, dejadas solas, demostraron escasa disposición a morir en combate. Las deserciones y rendiciones masivas se hicieron la regla durante toda la ofensiva del Talibán. Cuando una ciudad era asediada, después de un par de días de resistencia el comandante negociaba la rendición. Entregaban las armas y se quitaban los uniformes. A cambio recibían la promesa de ver respetadas sus vidas y de una pronta liberación. Por esto Kabul cayó casi sin que se disparara un tiro. Los talibanes se quedaron en los ingresos mientras se negociaba la rendición final. Los policías y militares que custodiaban la capital se quedaron en sus casas y guardaron el uniforme.
¿Qué es la Sharía?
La Sharía es el sistema jurídico del Islam tradicional, que actúa como código penal y civil. Es una normativa del orden moral-religioso que se aplica a todos los ámbitos de la vida, incluidas las obligaciones religiosas, las rutinas diarias y las creencias personales. En otras palabras: es el código penal y civil a la vez, derivado directamente de las creencias religiosas, y de hecho los jueces son clérigos islámicos. No existe un sistema jurídico laico, con doctrinas jurídicas modernas surgidas por fuera del ámbito teológico y clerical. Esto solo se encuentra en países árabes modernizados, como Túnez o Argelia. En muchas naciones islámicas la Sharía es la referencia, pero su aplicación es más o menos moderada.
La Sharía se basa principalmente en el Corán y la Sunna. Esta es la recopilación de los "dichos, enseñanzas y prácticas" de Mahoma. Los miles de dichos del profeta y fundador de la religión musulmana se recogieron y ordenaron entre el siglo VIII y el siglo XI. O sea que la Sharía es básicamente un conjunto de textos de la Edad Media, pero de aplicación en el mundo contemporáneo. También se usan como fuentes la "Ijma'a", el consenso de los eruditos musulmanes, y el "Qiyas", el razonamiento por analogía. Pero claramente los dos textos originales y fundacionales del Islam son la base principal.
El modo en que se interpreta y aplica la Sharía para organizar las comunidades y resolver las disputas varía según los países. Los delitos se dividen en tres categorías: los menos graves, que quedan a discreción de un juez, los delitos en los que el delincuente es sometido exactamente a la misma aflicción que sufrió su víctima (el "ojo por ojo" del Antiguo Testamento), y los delitos más graves que se consideran crímenes contra Alá. El adulterio, la falsa acusación de haber tenido relaciones sexuales ilícitas, pero también estas relaciones sexuales "ilícitas" o sea, fuera del matrimonio o las homosexuales), el consumo de alcohol, el robo y el asalto están incluidos en esta categoría de delitos contra Alá, lo que significa que los autores serán amputados o ejecutados.
Aunque muchos países islámicos aplican la Sharía, los talibanes siguen una versión extrema de esta normativa, caracterizada por ejecuciones y amputaciones públicas, la prohibición de la música, la televisión y los videos, y las palizas a los hombres que no rezan cinco veces al día o que se afeitan la barba.
¿Qué les espera con los talibanes a las mujeres afganas?
Con los talibanes, la aplicación más rígida de la Sharía a las mujeres es esperable y de hecho ha comenzado a aplicarse en el interior del país a medida que los extremistas avanzaban durante los meses pasados. Las mujeres se verán obligadas a usar el ’burka’, el velo islámico más completo. Esta prenda, que hoy es la menos común en el mundo islámico, cubre a la mujer desde la cabeza hasta los pies. Solo dispone de una pequeña abertura en los ojos, pero está cubierta por una malla textil, de manera que el rostro resulta invisible. La invisibilización de la imagen femenina es así total. También se les prohibirá el uso de cosméticos. Uno de los castigos por llevar las uñas pintadas puede ser la amputación de los dedos. Tampoco podrán llevar indumentarias de colores vistosos ya que se asocian a “colores sexualmente atractivos”.
Asimismo, no podrán moverse de manera libre, ni podrán subir a un taxi sin el acompañamiento de un varón autorizado. Todos sus movimientos estarán limitados y controlados este varón, por la figura de un hombre, el ’mahram’ –guardián varón con parentesco cercano, generalmente un hermano o el padre– o su marido. Las mujeres no podrán contraer matrimonio con un varón no musulmán, a pesar de que el hombre sí puede casarse con una mujer no mahometana. Durante toda su vida no serán iguales ante la ley, sino consideradas como necesitadas de un tutor. Tratadas, en suma, como menores de edad de por vida.
No podrán practicar deportes, teniendo prohibido entrar en cualquier centro o club deportivo. Las mujeres afganas que han participado en deportes, como el fútbol o el atletismo, han comenzado a recibir una lluvia de amenazas en sus casas.
La mujer tampoco tendrá permitido andar en bicicleta o en motocicleta, ni podrá asomarse a los balcones de su casa. Incluso deben pintarse las ventanas, para que no puedan ser vistas desde el exterior. Otra de las prohibiciones es la de no reír en voz alta. También tienen prohibido usar tacos altos. Están obligadas a no hacer ruido al andar, puesto que ningún varón debe notar los pasos de una mujer.
En el caso de que tenga que asistir a un juicio, su testimonio valdrá la mitad que el de cualquier hombre. Además, los derechos sobre sus hijos también se verán limitados, por no decir anulados, puesto que la custodia de estos corresponderá única y exclusivamente al padre. Hay muchas limitaciones más, como la absoluta prohibición de la presencia de mujeres en radio, televisión o reuniones públicas de cualquier tipo.
En cuanto a los estudios, están prohibidos. Los talibanes ven mal incluso que concurran a la escuela primaria. Hoy existen miles de mujeres afganas que han cursado la universidad durante el gobierno demócratico que fue derrocado el domingo 15 de agosto. En la universidad de Herat, por ejemplo, las mujeres son mayoría. Nadie sabe qué pasará con estas estudiantes, si serán castigadas, además de perder el derecho a estudiar que habían adquirido en estos años.
El castigo habitual es físico, golpes o azotes, y puede ser aplicado por el esposo, el "mahran" o la autoridad pública cuando encuentra a una mujer "in fraganti". Mostrar los tobillos es razón suficiente para ser castigada a golpes, por ejemplo. Muchas de estas normas se aplican en países islámicos conservadores, como Pakistán, Arabia Saudita, Irán, Sudán, etc. En Arabia Saudita es muy temida la policía religiosa. Esta puede azotar a cualquiera, hombre o mujer, que incumpla las normas de vestimenta y conducta.
¿Que significa la bandera del Talibán, que desde ahora es la de Afganistán?
La bandera blanca con una inscripción en árabe en letras negras es la bandera oficial del Talibán, y desde el domingo es la nueva bandera de Afganistán. La bandera roja, negra y verde de la república de Afganistán ha dejado de usarse, y de facto el país pasó a ser un "emirato islámico" en lugar de una república democrática. La bandera blanca contiene una frase en árabe clásico denominada "Ashahadah". Esta es un juramento islámico, uno de los "cinco pilares del Islam". Dice así: "Atestiguo que nadie merece ser adorado excepto Alá, y atestiguo que Mahoma es el mensajero de Alá". Una sola recitación "honesta" de la Ashahada en árabe es todo lo que se requiere para convertirse en musulmán. Pero antes de hacerlo hay que pensarlo bien: el musulmán tiene prohibido abandonar su religión, este acto es pecado mortal, "apostasía", y se castiga con la muerte. No sólo por mano de las autoridades: cualquier musulmán que asesine a un apóstata será eximido de prisión y de cualquier otra pena.