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Syriza ganó en Grecia con 36%, pero deberá buscar socios para gobernar

Como preveían los sondeos, se impuso la alianza radical liderada por Alexis Tsipras. El oficialismo centrista del primer ministro Antonis Samaras obtuvo casi 28%.

Lunes 26 de Enero de 2015

La alianza de izquierda radical Syriza, que prometió acabar con la política de austeridad impuesta a Grecia por Europa y el FMI, ganó con el 36,3 por ciento de los votos las elecciones generales, pero no logró la mayoría absoluta en el Parlamento por apenas dos bancas: quedó con 149 en lugar de las 151 que necesitaba, en un recinto de 300 escaños. Igualmente, se supone que logrará socios para gobernar. Ayer dos partidos que lograron una docena de bancas cada uno se ofrecieron para hacer alianza con Syriza. “Hoy hicimos historia”, proclamó el carismático líder de Syriza, Alexis Tsipras, ante miles de seguidores en Atenas.
  Syriza (sigla que significa en griego “Coalición de la izquierda radical”) ganó las elecciones, pero no logró la mayoría absoluta, según datos del Ministerio del Interior. De acuerdo con el instituto Singular Logic, que trabaja con el Ministerio del Interior, Syriza obtuvo tras el recuento del 93 por ciento de los sufragios, el 36,3 por ciento de los votos y contará con 149 o como máximo 150 escaños en el nuevo Parlamento. Para contar con la mayoría absoluta se necesitan 151 de los 300 escaños del Parlamento. Por su parte, los hasta ahora gobernantes del partido conservador Nea Dimokratia (Nueva Democracia, ND) obtuvieron el 27,9 por ciento y contarán con 76 escaños.
  “A partir de mañana comienza el trabajo duro”, manifestó Tsipras ante una multitud festiva en Atenas. Tsipras declaró que Grecia “deja la austeridad tras cinco años de humillación” porque “el pueblo le ha dado un mandato claro” de relegar al pasado a la “troika” de acreedores. El líder de la formación ganadora se dijo consciente de no disfrutar de un cheque en blanco sino de un mandato para “reorganizar el país” y aseguró que formará un gobierno “para todos los griegos”. “Antes de todo, el pueblo debe recobrar su dignidad, el optimismo, la sonrisa, ese es el mensaje primordial”, añadió.
  Pero también hubo tiempo para escuchar a otro Tsipras, más moderado. Aseguró que está dispuesto a hablar con los socios de la Unión Europea (UE) sobre una “solución justa y practicable. No habrá una pelea catastrófica”, tranquilizó el líder de Syriza, hablándole tanto a los griegos como a los europeos, aunque agregó que Grecia no se “someterá” más al dictado de los acreedores internacionales.
  El primer ministro Antonis Samaras, de ND, admitió por la noche la derrota y felicitó a Tsipras por su victoria electoral. Samaras aseguró que “el pueblo griego habló”. Además, dijo que en 2012 llegó al gobierno de un país al borde de la catástrofe y logró atravesar la peor crisis de los últimos años. “También hubo errores”, admitió. Pero “entrego hoy un país sin déficit y que es miembro de la Unión Europea”, señaló. De hecho, ND es el único de los dos partidos tradicionales que no colapsó y mantiene una base electoral respetable, de casi 28%, que le permite encarar un futuro con perspectivas. Y esto pese a haber encarado el ajuste fiscal y económico más duro de la historia contemporánea del país.
  Tsipras, de 40 años, será seguramente el nuevo primer ministro, el más joven de la historia griega. En su primer discurso tras la victoria, dijo que quiere negociar directamente con los países que otorgan los créditos y que había pasado el tiempo de la “troika”, integrada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los comicios se consideraban decisivos para la permanencia de la endeudada Grecia en la Eurozona. Tsipras quiere frenar el programa de recortes y lograr una quita de la deuda. Si no hubiera acuerdo en este aspecto, en el peor de los escenarios Grecia podría salir de la moneda común. De todas formas, el líder de Syriza, que quiere poner freno a las privatizaciones, defiende la permanencia de Grecia en la UE y en la zona euro.
  El tercer puesto en las elecciones fue para la formación neonazi de Amanecer Dorado, que obtuvo el 6,29 por ciento y 17 escaños, mientras que el partido centrista proeuropeo To Potami (El Río) logró el 6,04 por ciento y también 17 escaños. Este partido se presenta como un posible socio de Syriza. Además lograron entrar al Parlamento los comunistas (KKE), con el 5,5 por ciento y 15 escaños, y los hasta ahora cogobernantes  del disminuido Pasok, con el 4,7 por ciento y 13 escaños. Es claro que muchos votantes desilusionados del Pasok se cambiaron a Syriza.
  Los Griegos Independientes, desprendimiento de ND, lograron también superar la barrera del tres por ciento y con 4,7 por ciento de los votos obtuvieron 13 escaños. Este pequeño partido, si bien centroderechista, es netamente contrario al programa de austeridad europeo, y en esto coincide plenamente con Tsipras. Es otro potencial candidato a coalición de gobierno. El  partido del ex premier socialista Yorgos Papandreou, sacó el 2,4 por ciento y se quedó fuera del Parlamento.

“Bonificación” que no alcanzó

El sistema electoral griego prevé una “bonificación” o “premio” de 50 escaños para el ganador de las elecciones: 250 de los 300 escaños del Parlamento se reparten de forma proporcional, pero el partido más votado recibe un suplemento de medio centenar de diputados. Un mecanismo para asegurar la gobernabilidad del ganador. Pese a este premio, Syriza, con su 36,3% de votos, no pudo llegar a la mayoría absoluta por su cuenta. Esto abre un período de negociaciones con partidos afines, como Griegos Independientes y To Potami, ambos centristas pero declarados adversarios del ajuste europeo.

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