Somalía, un país sojuzgado por los piratas
Mogadiscio, Somalía. — Los intrépidos piratas somalíes están construyendo fastuosas viviendas, paseándose en autos de lujo, casándose con mujeres hermosas, y hasta contratando proveedores de comida para que cocinen platos occidentales para sus rehenes. Y en un país empobrecido, donde todas las instituciones públicas se han derrumbado...

Viernes 21 de Noviembre de 2008

Mogadiscio, Somalía. — Los intrépidos piratas somalíes están construyendo fastuosas viviendas, paseándose en autos de lujo, casándose con mujeres hermosas, y hasta contratando proveedores de comida para que cocinen platos occidentales para sus rehenes. Y en un país empobrecido, donde todas las instituciones públicas se han derrumbado, son considerados verdaderos héroes en los poblados costeros donde se mueven porque son los únicos que gastan dinero y mueven la economía. "Los piratas dependen de nosotros y nosotros nos beneficiamos con ellos", declaró Sahra Sheik Dahir, propietaria de un negocio en Haradhere, la localidad más cercana al sitio donde ancló el supertanquero de Arabia Saudita secuestrado con 100 millones de dólares en petróleo en sus depósitos.

Estas ciudades que prosperan rápidamente son particularmente llamativas en un país caracterizado por la pobreza y la violencia como Somalía. Islámicos radicales controlan la mayor parte del sur del país, donde azotan y apedrean a las personas acusadas de cometer delitos. Desde hace casi 20 años no hay un gobierno central y reina el caos. La expectativa de vida es de apenas 46 años y una cuarta parte de los niños muere antes de cumplir cinco años.

Pero en ciudades costeras del norte como Haradhere, Eyl y Bossaso florece una economía alimentada por los piratas, que el año pasado recaudaron 30 millones de dólares en rescates. En Haradhere, los residentes festejaron en grande la llegada del petrolero secuestrado esta semana. Los comerciantes comenzaron a procurarse abundantes cantidades de cigarrillos, alimentos y gaseosas de naranja frías, e instalaron pequeños negocios en la playa en los que los piratas pueden abastecerse de todo lo que necesitan.

Dahir dijo que confía tanto en los piratas, que les permite comprar cosas y pagar más adelante. "Siempre se llevan cosas sin pagar y nosotros lo anotamos en un libro. Cuando reciben el dinero del rescate, vienen y nos pagan con creces", declaró.

Para los somalíes, el simple hecho de que generen fuentes de trabajo basta para que se hagan querer. Los secuestros duran a veces meses, en los que los aldeanos viven de los piratas y se aseguran de que no les falte nada. Les garantizan incluso buenas cantidades de qat, una popular hoja con propiedades narcóticas, y los apoyan desde tierra cuando la comunidad internacional trata de detenerlos. "Al margen del origen del dinero, sea ilegal o no, lo que puedo decir es que la han dado nueva vida a nuestro pueblo", comentó Shamso Moalim, una mujer de 36 años, con cinco hijos, en Haradhere. "Nuestros niños tienen comida. Van a escuelas islámicas por la mañana y juegan al fútbol por la tarde. Están contentos", agregó.

A pesar de una presencia internacional cada vez mayor, los piratas siguen abordando barcos, aventurándose mar adentro, cada vez más lejos de la costa, y pidiendo rescates más altos. Operan mayormente desde la región semiautónoma de Puntland, donde las autoridades han sido acusadas de ayudarlos y de quedarse con parte del dinero de los rescates.

Mientras tanto, pueblos que habían sucumbido a la pobreza y el caos, están llenos de restaurantes, Land Cruisers y cafés de internet. Los residentes tienen ahora dinero para comprar generadores de luz eléctrica, un lujo hasta hace poco inimaginable en esta zona de Somalía.

No hay estimados confiables acerca de la cantidad de piratas que operan en Somalía, pero se calcula que son miles.

Seguridad privada. La Otán y la armada de EEUU dicen que es imposible estar en todos lados. Los estadounidenses recomiendan a las firmas de transporte marítimo que contraten servicios de seguridad privados.

Los barcos de guerra que patrullan las costas de Somalía han logrado detener a algunos piratas, pero las acciones militares para recuperar las naces secuestradas son muy riesgosas y rara vez se apela a ese recurso.

El dinero del rescate muchas veces cae del cielo, arrojado desde helicópteros, o llega en valijas a prueba de agua transportadas en pequeñas embarcaciones que surcan estas agitadas aguas repletas de tiburones. "El mayor del grupo tiene que recoger el dinero, que es algo riesgoso, y recibe una suma adicional por sus servicios", expresó el pirata Aden Yusuf desde Eyl.

Los piratas disponen de máquinas para contar el dinero. Todos los pagos se hacen en efectivo porque en Somalía no funcionan los bancos. "Conseguir el equipo es fácil para nosotros porque tenemos conexiones en Dubai, Nairobi, Djibouti y otras ciudades", dijo Yusuf.

25 millones

Los piratas somalíes piden 25 millones de dólares para liberar el petrolero saudita Sirius Star, con sus 25 tripulantes y 300.000 litros de crudo a bordo. Pusieron un plazo de diez días para el pago del rescate, o "las consecuencias serán desastrosas". Moscú enviará más barcos de guerra para patrullar las costas de Somalia, se anunció ayer.