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Siria: la ONU alerta sobre un baño de sangre en el último bastión rebelde

Rusia realizó 45 ataques aéreos en Idlib, de cara a una ofensiva terrestre del régimen de Assad. Unos 800.000 civiles podrían verse forzados a huir.

Miércoles 05 de Septiembre de 2018

La ONU pidió ayer a Rusia y Turquía evitar un "baño de sangre" en el último bastión rebelde de Idlib, Siria, cuando los aviones rusos reanudaron sus bombardeos tras una pausa de 22 días. Staffan de Mistura, enviado de paz de la ONU para Siria pidió a los presidentes de Rusia y Turquía negociar de urgencia. Invito al "presidente (Vladimir) Putin y al presidente (Recep Tayyip) Erdogan, (...) a llamarse por teléfono", aunque tengan previsto reunirse ambos con su homólogo iraní en Teherán el viernes. "Intentemos evitar que la que puede ser la última gran batalla del conflicto territorial sirio... acabe en baño de sangre", pidió De Mistura ante los periodistas.

Rusia e Irán, aliados de Damasco, y Turquía, cercana a la oposición, deliberarán el viernes sobre la crisis en Siria y los analistas creen que será en ese encuentro donde se decida el futuro de Idlib.

Se calcula que tres millones de civiles viven en esta provincia de Siria, el último gran territorio que sigue controlado por los rebeldes opositores al presidente Bashar Assad, dominados por el grupo Haiat Tahrir al Sham (HTS), formado por ex miembros de Al Qaeda y sucesora del Frente al Nusra. Allí fueron evacuados en los últimos tres años miles de rebeldes y sus familias desde distintas partes de Siria, en el marco de acuerdos alcanzados con el gobierno. El gobierno sirio ha concentrado sus tropas y amenaza con lanzar un ataque conjunto con sus aliados Rusia e Irán.

El mundo no puede avanzar "como sonámbulo" hacia esta crisis, dijo ayer en Berlín el coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, Mark Lowcock. Rusia y Turquía tienen "la clave para una solución incruenta en Idlib", aseguró.

Según la ONU, una ofensiva en Idlib podría hacer que 800.000 personas abandonen sus hogares y provocar "una catástrofe humanitaria". El conflicto en Siria, comenzado en 2011, ya ha dejado más de 350.000 muertos y millones de desplazados. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que el ejército sirio "se alista a solucionar" el problema del "terrorismo" en la provincia de Idlib. "Un nuevo foco de terrorismo se formó (...) y eso lleva a la desestabilización general de la situación", dijo a la prensa, a dos días de una cumbre ruso-turco-iraní sobre Siria en Irán.

Esta declaración ocurrió luego de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera a Siria, Rusia e Irán que no lancen un ataque contra Idlib, pues ello dispararía una "tragedia humanitaria". "El presidente Bashar Assad no debe lanzar imprudentemente un ataque contra la provincia de Idlib. Los rusos y los iraníes estarían cometiendo un grave error humanitario si toman parte de esa potencial tragedia humana", tuiteó Trump. "Cientos de miles de personas morirían. No permitan que ello ocurra!", agregó.

Oleada de bombas

Aviones de guerra rusos llevaron a cabo ayer unos 45 ataques aéreos en 20 zonas, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, en lo que se considera un preludio de la ofensiva terrestre. Según los datos de esta organización, que informa desde Londres en base a activistas sobre el terreno, al menos 12 civiles murieron y 30 resultaron heridos, mientras 17 combatientes también resultaron heridos. Un portavoz rebelde confirmó los ataques. "Los aviones rusos bombardearon nuevamente la provincia de Idlib luego de una pausa de 22 días", indicó el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. Estos bombardeos "intervienen al día siguiente de ataques rebeldes contra posiciones de las fuerzas del régimen en la provincia vecina de Latakia que dejaron tres muertos", según Rahman. La provincia litoral de Latakia es uno de los principales bastiones del régimen sirio y región de origen de la familia del presidente Assad.

En total, 24 regiones de Idlib se vieron afectadas por los ataques. En la ciudad de Mhambal, en el suroeste de la provincia de Idlib, se declaró un gran incendio en una estación de servicio bombardeada.

El régimen sirio concentra tropas desde hace más de un mes en los límites de Idlib de cara a una importante ofensiva. Moscú acusa a los rebeldes de pilotear drones dirigidos hacia la base militar rusa de Hmeimim, en Latakia, que las fuerzas rusas derriban. Unas 2,9 millones de personas viven en esta región, de las cuales 1,4 millón huyeron de otras provincias rebeldes retomadas por el régimen de Damasco, según Mistura, quien considera que allí están presentes unos 10.000 combatientes yihadistas del ex Frente al-Nosra, brazo de Al Qaeda en Siria.

Por otro lado, Israel atacó ayer con misiles posiciones militares iraníes en Siria, indicó el OSDH. La agencia estatal SANA indicó que los sistemas de su defensa aérea derribaron varios misiles lanzados desde aviones israelíes.

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