El Mundo

Sin solución para los "dreamers", Trump podría quedarse sin acuerdo presupuestario

La oposición demócrata en el Congreso exige regularizar a los beneficiarios del DACA a cambio de evitar la parálisis del gobierno (Shutdown)

Jueves 18 de Enero de 2018

El exabrupto de Donald Trump llamando "países de mierda" a Haití, El Salvador y las naciones africanas ha dañado las negociaciones en busca de una solución para más de 700.000 jóvenes indocumentados que crecieron en Estados Unidos y aumentado las opciones de que el sábado, el mismo día que cumple un año como presidente, se produzca un "shutdown" o cierre del gobierno federal. Además, algunas dependencias oficiales tendrían que despedir a su personal no esencial por falta de fondos.

Mañana vence el plazo para la aprobación en el Congreso del presupuesto que debe dar fondos al gobierno y, aunque son mayoría en el Capitolio, los republicanos necesitan del apoyo de los demócratas para sacarlo adelante. Estos condicionan su respaldo a una solución para los beneficiarios de DACA, el programa puesto en marcha por Barack Obama en 2012 del que se han llegado a beneficiar hasta 800.000 jóvenes indocumentados que llegaron al país de la mano de sus padres cuando eran niños. Son los conocidos popularmente como "dreamers" (soñadores). DACA los protegió de la deportación y les dio permisos temporales de trabajo y estudio.

Trump lo canceló en septiembre, dejando a esos jóvenes que se consideran estadounidenses en una cuerda floja que puede acabar en su expulsión a los países en los que nacieron pero con los que muchos carecen ya de vínculos. "La única persona bloqueándolo (un acuerdo) es el presidente Trump", aseguró el senador Charles Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado.

Poder de veto

Cuando un grupo de legisladores republicanos y demócratas acudió la semana pasada a la Casa Blanca a la ya famosa reunión con Trump sobre inmigración, se había alcanzado un acuerdo bipartidista que prometía obtener en Capitol Hill los votos necesarios para ser aprobado. Contemplaba una solución para los "dreamers" que incluía abrirles un camino a la ciudadanía y preveía una parte de la financiación para el muro que Trump quiere construir en la frontera con México. El presidente de Estados Unidos tiene capacidad de veto a las leyes que salen aprobadas del Congreso y Trump condicionó su firma en un acuerdo sobre DACA a obtener dotación económica para la barrera.

El mandatario se exaltó al encontrar oposición a una nueva petición: 20.000 millones de dólares para construir este año más de mil kilómetros de muro, mucho más dinero del que incluía el acuerdo al que habían llegado los legisladores que negociaban el tema. Así lo contó este martes el demócrata Richard J. Durbin en una audiencia en el Senado con la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen. Esta, también presente en la reunión, no lo negó. Fue al exaltarse Trump cuando tuvo lugar el exabrupto, que más allá de generar una ola de condena y de reavivar las acusaciones de racismo contra él, dejó claro que no firmaría el acuerdo bipartidista que habían llevado hasta allí.

Sin solución para los "dreamers", los demócratas no quieren votar el nuevo presupuesto. En diciembre apoyaron ya la prórroga del anterior que vence mañana para evitar entonces el cierre del gobierno y los "dreamers", mayoritariamente hispanos, los acusaron de haberlos traicionado. Al menos un legislador republicano, el congresista Carlos Curbelo, de origen cubano, amenaza con no votar el presupuesto si no hay acuerdo sobre DACA.

"Por primera vez desde 2013, la posibilidad de un «shutdown» es real", dijo un legislador republicano al diario "The Hill". Aquella vez, en la que los republicanos propiciaron un cierre de gobierno de 16 días por la reforma sanitaria de Barack Obama, fue la última hasta ahora que ha habido uno. Al no tener fondos, las agencias federales cierran porque no pueden pagar los salarios de sus trabajadores.

La postura de Trump sobre los "dreamers" ha sido ambivalente. Durante la campaña electoral anunció que acabaría con DACA. Luego, como presidente electo, dejó la puerta abierta a una solución para ellos. En sus primeros días en la Casa Blanca, cuando fijó a todos los indocumentados como prioritarios para la deportación, a ellos los dejó al margen. Pero el 5 de septiembre anunció la cancelación del programa, prorrogando los permisos de los "dreamers" hasta marzo e instando al Congreso a aprobar hasta entonces una solución.

El jefe de gabinete del presidente Donald Trump, el general John F. Kelly, se mostró ayer optimista sobre un acuerdo tras reunirse en Capitol Hill con legisladores hispanos demócratas. Estos, sin embargo, dejaron la reunión con cierta frustración. Aunque positiva, dijo el conocido congresista Luis Gutiérrez a CNN, no fue productiva. "Tenemos que poner a los «dreamers» por encima de todo", manifestó.

Sara Barderas

DPA

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