El Mundo

Sin posibilidad de diálogo a la vista, la crisis en Cataluña vuelve a estancarse

Tras la debacle del PP en las urnas, Rajoy descartó adelantar elecciones. Desde Bruselas, Puigdemont le pidió una reunión sin condiciones.

Sábado 23 de Diciembre de 2017

La crisis abierta en Cataluña a raíz del desafío independentista volvió a estancarse tras los históricos comicios celebrados el jueves en la región, después de que Madrid rechazara ayer la petición del destituido jefe del gobierno catalán, Carles Puigdemont, de negociar una salida sin condiciones y el adelantamiento de elecciones tras los magros resultados electorales obtenidos por el oficialista Partido Popular (PP). Los partidos separatistas, con Puigdemont a la cabeza, reeditaron en las urnas la mayoría absoluta con la que gobernaron desde 2015 después de que el gobierno español de Mariano Rajoy destituyera al "Govern" catalán y convocara las elecciones del jueves.

   Desde Bruselas, donde Puigdemont permanece desde su cese, el líder separatista pidió a Rajoy una reunión fuera de España para abrir una negociación sobre el futuro de Cataluña, un reclamo en el que insiste desde hace tiempo para pactar un referéndum de independencia. Rajoy contestó poco después desde Madrid sin sorpresas: ofreció diálogo "constructivo, abierto y realista" al gobierno catalán que se constituya, pero "siempre dentro de la ley". Antes, durante su intervención en el Comité Nacional del PP, Rajoy aseguró que agotará la legislatura.

   Pese a que el partido Ciudadanos, a favor de la unidad de España, fue el más votado los comicios, las fuerzas independentistas obtuvieron 70 de los 135 diputados que tiene el "Parlament" catalán, una mayoría absoluta que les permitirá gobernar. Puigdemont, cabeza de la candidatura Junts per Catalunya (JxCAT), pidió ayer a Rajoy una "rectificación y reparación del daño infringido" con el artículo 155 de la Constitución, que Madrid aplicó en Cataluña para frenar el desafío independentista, interviniendo la autonomía catalana y destituyendo a todo el "Govern". "Tenemos el derecho a que se restituya aquello que alteró el gobierno español", insistió al asegurar que Rajoy "ya no tendría que tomar ninguna decisión más en nombre" de un Ejecutivo catalán "ocupado". Desde Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), otro de los partidos catalanes separatistas, fueron más allá al exigir también la "liberación" de los políticos presos por delitos relacionados con el proceso separatista, como su propio candidato, Oriol Junqueras. "Rajoy tiene que poner fin al exilio forzoso y a la prisión injusta. Tiene que abrir una vía dialogada", dijo la número dos del partido, Marta Rovira. Se da por hecho que JxCAT y ERC acordarán formar gobierno con el apoyo de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), un partido antisistema que ayer supeditó ese apoyo a un programa político con un objetivo claro: declarar Cataluña república independiente.

"Menos apoyo y más divididos"

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, pidió en todo caso no adelantar posibles escenarios y recordó que los separatistas salen de las urnas "con menos apoyo y más divididos". Aunque la mayoría absoluta del independentismo en Cataluña es un golpe para Rajoy, cuyo partido obtuvo además un mal resultado (con tres escaños), el líder conservador descartó un adelanto electoral en España y defendió su gestión de la crisis catalana. "El artículo 155 se aplicó como debía hacerse", zanjó. Desde la oposición, sin embargo, el Partido Socialista (PSOE) habló de "debilidades" en el gobierno y acusó a Rajoy de "inmovilismo" y "falta de respuesta" ante un "desafío que ha ido creciendo".

   El día después de una jornada histórica en Cataluña no dejó muchas sorpresas ni desveló uno de los grandes interrogantes: si Puigdemont volverá a España desde Bélgica y si será investido "president". Investigado por el Tribunal Supremo por delitos de rebelión, sedición y malversación, podría ser detenido si regresa. Precisamente el alto tribunal amplió ayer la querella por el proceso independentista al ex "president" catalán Artur Mas, a Marta Rovira (ERC) y a la dirigente de la CUP Anna Gabriel, entre otros. Por otro lado, el Supremo citó para el 4 de enero al ex vicejefe del "Govern" catalán Oriol Junqueras, en prisión desde principios de noviembre, para estudiar si lo deja o no en libertad.

La inesperada voz de la "mayoría silenciosa"

Ocupó uno de los cargos más complicados que pueden imaginarse hoy en Europa: el de jefa de la oposición en la Cataluña del proceso independentista. Pero Inés Arrimadas salió reforzada del reto y se consolidó como uno de los fenómenos políticos de la España actual al convertir a su partido, Ciudadanos, en la fuerza más votada en las elecciones de Cataluña.

   La victoria es agridulce: el independentismo sumó mayoría absoluta y podrá formar gobierno. Pero Arrimadas logró con sus 37 años otro de sus principales retos: dar voz a la llamada "mayoría silenciosa" de catalanes que rechazan la independencia y movilizarlos tras su figura hasta darles un insólito triunfo en las urnas. "Vamos a seguir luchando para que a Cataluña vuelva el sentido común", prometió ayer Arrimadas en Barcelona, al día siguiente de cosechar un éxito llamativo para una "novata" lanzada al entorno más hostil posible: el "Parlament" donde la mayoría independentista impulsó el plan que abrió la crisis más grave en décadas en España. "Es la mujer política más importante de este país", definió en campaña su mentor y líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

   Mujer en un espacio todavía dominado por hombres, crecida fuera de Cataluña, formada en derecho y empresariales y sin experiencia política, la propia Arrimadas no imaginaba su futuro público cuando acompañó a una compañera de trabajo a un mitin de Rivera en 2010. Entusiasmada por lo que había visto y oído, volvió a otro encuentro cara a cara con Rivera y en su primera intervención lo convenció de que tenía enfrente a una política nata. "A partir de ahora, te quiero a mi lado", le dijo al parecer el líder liberal.

   Rivera la llevó primero a ser diputada del "Parlament" en 2012 y en las elecciones de 2015 arriesgó apostando por ella como candidata del partido. Ciudadanos obtuvo su mejor resultado histórico y Arrimadas se convirtió en jefa de la oposición, desde donde se enfrentó a la ruptura de la legalidad por parte del independentismo.

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