El Mundo

Silva tiene aura presidencial, pero aún genera dudas en Brasil

Errores cometidos por la campaña de la ambientalista y los ataques de la prensa y los políticos sugieren que la contienda no está cerrada.

Miércoles 03 de Septiembre de 2014

La popular ambientalista Marina Silva parece capaz de ganar la elección presidencial en Brasil en octubre, pero un enorme error de campaña y los crecientes ataques de los medios y otros candidatos sugieren que la competencia aún está abierta. Las encuestas han mostrado que Silva tiene una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre la presidenta Dilma Rousseff para una eventual segunda vuelta, tras la primera votación del 5 de octubre, en el escenario que parece más probable.

El meteórico crecimiento de Silva en las encuestas ha alentado un alza de un 10 por ciento de las acciones en Brasil en las últimas tres semanas, por expectativas de que será más amigable con las empresa que Rousseff y ayudará a impulsar una economía estancada.

Silva comenzó a responder la semana pasada a algunas dudas de los votantes, principalmente sobre su peso político y el apoyo con el que cuenta para gobernar a un país de 200 millones de personas y del tamaño de un continente. La ambientalista es un símbolo de la lucha contra el orden establecido. La candidata, que creció en una familia pobre de recolectores de caucho, aprendió a leer de adolescente y se convirtió en defensora de la selva amazónica, ha inspirado a muchos brasileños con su palabra honesta en asuntos morales.

Sin embargo, hay muchos votantes poco convencidos de que una gran historia de vida genere una gran presidenta. Silva, de 56 años, ha tenido a lo largo de su carrera política problemas para atraer y mantener aliados, con renuncias a dos partidos desde 2009 además de un fracaso para organizar un tercero. Una historia de decisiones impredecibles, cambios de opinión e incluso su aspecto físico frágil —producto de la malaria y un envenenamiento con mercurio en su juventud— también han despertado aprensiones.

Tono más sobrio. Para ese propósito, ha usado un tono más sobrio e incluyente en su publicidad en televisión y redes sociales, en comparación con su a veces improvisada campaña de 2010, cuando se enfocó excesivamente en asuntos "verdes" y llegó tercera. Ha prometido devolver el orden a las deterioradas finanzas públicas y se ha reunido con una serie de inversores, incluida una cena con empresarios agrícolas que durante mucho tiempo se enfrentaron duramente con ella. "Desaparecieron un montón de mitos", dijo tras el evento Luiz Cornacchioni, director ejecutivo de la Asociación Brasileña de Agroindustriales. Marina Silva "se mostró como una persona abierta al diálogo y que conoce de la importancia del negocio agrícola", sostuvo luego Cornacchioni. "Me voy con una impresión muy positiva de la candidata socialista.

Intempestiva revisión. La mayor madurez de Silva sugiere que su alza en las encuestas puede sostenerse y que no es sólo el resultado de la compasión pública tras la muerte el mes pasado en un accidente de avión de Eduardo Campos, a quien la ambientalista sucedió como candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB). Sin embargo, la creencia de Wall Street y de círculos financieros en San Pablo de que la elección de Silva es algo encaminado parece prematura. La semana pasada aportó argumentos a algunos analistas que piensan que el apoyo a Silva puede desvanecerse tan rápido como apareció.

Vergûenza y controversia. La campaña de la ecologista pasó su mayor vergüenza el fin de semana, cuando su partido liberó el programa oficial con grandes aspavientos para luego corregirlo no sólo una vez, sino dos. Los cambios retiraron el apoyo al matrimonio homosexual después de que pastores evangélicos, que comparten credo con Silva, criticaron el programa, según la prensa brasileña. Se removió también una declaración en apoyo de la energía nuclear. Si bien ninguno de los dos asuntos es de especial preocupación para los votantes brasileños, el error reforzó la opinión de que Silva es volátil y desorganizada.

Las revisiones ocuparon las portadas de los diarios del domingo. "La encuentro maravillosa, la amo. Pero no me inspira confianza", dijo Renato Nahoum, de 31 años, gerente de un pequeño supermercado paulista.

"Visión oscurantista". Al mismo tiempo, los diarios han comenzado a buscar inconsistencias en su principal fortaleza: su reclamo de ser una política nueva e incorruptible. Una nota en portada del diario Folha de Sao Paulo dijo que Silva había ganado unos 720.000 dólares como conferencista en los últimos tres años.

Finalmente, los otros candidatos han dejado de lado la amabilidad, tras una tregua autoimpuesta en que evitaron atacar a Silva por respeto a Campos y el temor a que las críticas pudiesen volverse en su contra. En uno de sus ataques más directos hasta ahora, Rousseff dijo el domingo que había leído el programa de Silva y que estaba "muy preocupada" por sus propuestas para la industria, porque podrían significar despidos masivos si hay una mayor apertura comercial de Brasil.

La jefa de Estado también acusó a su principal rival de tener una "visión oscurantista" por querer reducir la producción de petróleo del país en las áreas llamadas pre-sal, ubicadas bajo el lecho marino, según consta en el programa de gobierno de la candidata ambientalista, del que fue retirado el respaldo de esa fuerza al matrimonio homosexual.

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