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Sigue la represión y los sindicatos turcos van a la huelga general

El premier islámico hizo un acto en la plaza de Estambul desalojada el sábado y trató de "terroristas" y "chusma" a los opositores.

Lunes 17 de Junio de 2013

Los manifestantes opositores en Turquía, luego de haber sido violentamente desalojados de la plaza y el parque que ocupaban en el centro de Estambul el sábado, organizaron una monumental marcha callejera en Ankara, la capital turca. A la vez cinco sindicatos, entre ellos los dos mayores del país, lanzaron para hoy un llamado a huelga general en protesta por la represión estatal. El premier, el conservador islámico, Recep Tayyip Erdogan, encabezó un acto multitudinario de su partido en Estambul y ratificó su línea dura ante los opositores.

Cinco sindicatos turcos llamaron a la huelga general para hoy en protesta contra la brutal represión de los mitines en Estambul, Ankara y otras ciudades el fin de semana. Los manifestantes —muchos de los cuales pertenecen a la juventud turca, una beneficiaria de los éxitos económicos de la década de gobierno de Erdogan— acusaron el golpe después del asalto el sábado al anochecer contra el parque Gezi y la plaza Taksim, cuna de las protestas desde el 31 de mayo. Igualmente en Ankara salieron a la calle en una masiva manifestación callejera.

El jefe del gobierno hizo una nueva demostración de fuerza ante más de 100.000 partidarios de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) precisamente en los lugares que hasta el sábado ocupaban sus adversarios. "He dicho que habíamos llegado al final. Que se había vuelto insoportable. La operación fue llevada a cabo y (la plaza Taksim y el parque Gezi) fueron limpiados", exclamó Erdogan. "No abandonaremos esta plaza a los terroristas", insistió el primer ministro. Durante más de dos horas de un discurso acusador, Erdogan criticó a los medios internacionales, "cómplices de los terroristas", al Parlamento Europeo que sobrepasa "los límites" y a los "saqueadores" que destruyen el país. Y volvió a calificar despectivamente a los manifestantes al recurrir a un término traducible como "chusma".

Llamativamente, en simultáneo, las fuerzas del orden continuaban enfrentando a grupos de manifestantes alrededor de toda la plaza Taksim. En varias oportunidades, los policías utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para impedir que se acercasen al lugar del acto de Erdogan.

Por primera vez desde el comienzo de la crisis, unidades de gendarmería llegaron para reforzar a la policía, sobre todo bloqueando la entrada de uno de los dos puentes que cruzan el estrecho del Bósforo para impedir que los manifestantes llegasen de la orilla asiática de la ciudad para apoyar a los que protestaban del lado europeo.

En Ankara, la policía también dispersó en varias oportunidades a miles de personas que trataban de reunirse en la Plaza Kizilay, el corazón de las protestas en la capital. Según los manifestantes, "cientos de personas fueron heridas durante la operación del sábado. El gobernador de Estambul, Huseyin Avni Mutlu, dijo que hubo sólo 44 heridos. Según el último balance del sindicato de médicos turcos, publicado a principios de la semana, cuatro personas murieron y cerca de 7.500 fueron heridas.

En cuanto se supo la noticia de la evacuación forzada del parque Gezi el sábado, decenas de miles de personas salieron a las calles de Estambul para tratar de "recuperarlo, así como la vecina plaza Taksim. Durante toda la noche del sábado al domingo la policía intervino con gases lacrimógenos, cañones de agua y disparos de balas de caucho para dispersar a la multitud en varias arterias de la ciudad.

El inicio. La actual ola de protestas comenzó cuando la policía intervino con brutalidad en el parque Gezi el 31 de mayo, desalojando a algunos cientos de militantes ecologistas que protestaban contra la destrucción anunciada de este parque y de sus 600 plátanos para construir un complejo edilicio estatal. La indignación provocada por esta operación desencadenó la mayor protesta contra el gobierno islamista conservador desde su llegada al poder en 2002.

Desde esa fecha hubo manifestaciones todos los días en numerosas ciudades del país para exigir la renuncia de Erdogan, acusado de autoritarismo y de querer "islamizar" a la sociedad turca, sobre todo mediante leyes que prohíben la venta de alcohol o autorizando el pañuelo islámico en las universidades. La sociedad percibe con inquietud un fuerte viraje conservador, después de unos primeros años muy moderados y prudentes.

Europa, alerta

El secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland, hizo un “llamado a todas las partes a continuar el diálogo”, y agregó que “toda escalada suplementaria de la violencia debe ser evitada”. Recordó al gobierno turco que debe respetar las normas impuestas por la Convención Europea de Derechos Humanos, que se aplica a Turquía.

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