El Mundo

Se profundiza la crisis política en Honduras y continúan las protestas

En las calles de Tegucigalpa, unos 2.000 partidarios de Zelaya marchaban con banderas rojas y de Honduras exigiendo la restitución del mandatario, seguidos de cerca por policías y soldados con equipos antimotines, días después de que manifestaciones similares dejaran un muerto y heridos.

Sábado 26 de Septiembre de 2009

Tegucigalpa- La crisis política abierta tras el golpe de Estado en Honduras volvió este sábado a punto muerto, con el depuesto presidente Manuel Zelaya atrincherado en la embajada de Brasil y el Gobierno de facto negándose rotundamente a devolverle el poder.

En las calles de Tegucigalpa, unos 2.000 partidarios de Zelaya marchaban con banderas rojas y de Honduras exigiendo la restitución del mandatario, seguidos de cerca por policías y soldados con equipos antimotines, días después de que manifestaciones similares dejaran un muerto y heridos.

Zelaya y el presidente de facto Roberto Micheletti habían coqueteado esta semana con el diálogo, pero esa posibilidad se esfumó al chocar contra un obstáculo aparentemente insuperable: la restitución del mandatario derrocado el 28 de junio.

“Totalmente descartado”, dijo Micheletti a periodistas la noche del viernes. “Además, él tiene cuentas pendientes con la ley en nuestro país”, añadió.

Zelaya fue sacado hace tres meses de la cama a punta de pistola y expulsado del país, horas antes de un referéndum que abriría el paso a la reelección presidencial, algo que sus detractores veían como un intento de emular a su aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El Gobierno de facto lo acusa de haber violado la Constitución al tratar de realizar la consulta popular que había sido prohibida por un juez.

Zelaya regresó clandestinamente a Honduras y se refugió con un puñado de partidarios en la embajada de Brasil, en un nuevo y dramático intento por recuperar el poder.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, dijo que en los próximos días una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) viajará a Honduras para intentar otra vez la firma del Acuerdo de San José, un plan del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que incluye la restitución de Zelaya.

“Sabremos más acerca de esto más tarde”, dijo Clinton a periodistas. Estados Unidos condena el golpe de Estado y ha cancelado ayuda militar y visas a funcionarios del Gobierno de facto y empresarios que lo apoyaron.

El dirigente campesino Rafael Alegría, líder del Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe, cree que hay espíritu de diálogo en la empresa privada y los partidos políticos.

“El problema es que todo el mundo quiere el diálogo, pero no nos aproximamos a una solución. La restitución del presidente Zelaya sigue siendo el obstáculo”, indicó.

Más marchas

El golpe militar fue respaldado por políticos, empresarios, militares y hasta la Iglesia Católica, alarmados por la alianza de Zelaya con Chávez.

Micheletti apuesta a que las elecciones presidenciales de noviembre permitan voltear la página y romper el aislamiento internacional al que está sometida la empobrecida nación de América Central.

Pero Estados Unidos, el principal socio comercial de Honduras, así como una mayoría de países en América latina, han dicho que no reconocerán unas elecciones organizadas por un Gobierno que no es legítimo.

Los partidarios de Zelaya marchaban el sábado rumbo a la embajada de Brasil, que desde el martes está cercada por policías y soldados.

Zelaya llamó a los hondureños a aumentar la presión sobre el Gobierno de facto y denunció el viernes que las fuerzas de seguridad estaban acosándolos con gases tóxicos que provocaron náuseas y hemorragias a las personas dentro de la embajada.

“Vamos a estar cada día en las calles hasta que se reinstaure la democracia en Honduras”, dijo en la marcha Félix Alvarenga, un profesor universitario de 56 años con una gorra y un pañuelo en el cuello con la imagen del líder revolucionario Ernesto “Che” Guevara.

Brasil exigió el viernes ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que su embajada en Tegucigalpa sea respetada.

Hay señales de que la peor crisis política que sacude América Central en décadas podría dilatarse, dado que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que su país protegería a Zelaya el tiempo que sea necesario. (Reuters)

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario