Rusia no concede ningún respiro humanitario y continúa sin descanso su ofensiva en el Donbass, mientras que los bombardeos con armas pesadas volvieron a Odessa, matando a varios civiles, incluido un bebé, tras las amenazas de Moscú de conquistar toda la franja costera de Ucrania. Pero en el campo de batalla, en el sur y en el este, a las fuerzas rusas no les va bien, según fuentes británicas: los contraataques ucranianos los detienen y les causan graves bajas, pero el gobierno ucraniano dijo que al contrario, los rusos conquistaron 42 poblados en el Donbass en las últimas 24 horas. En la arrasada Mariupol, al contrario de lo prometido por Vladimir Putin, los rusos volvieron a bombardear la planta industrial donde se refugian los últimos combatientes ucranianos, junto con algunos cientos de civiles.
Los rusos reanudaron los bombardeos sobre la planta siderúrgica de Azovstal, donde se refugian los últimos combatientes ucranianos y cientos de civiles. Lo afirmó Oleksiy Arestovych, asesor del presidente de Ucrania. "El enemigo está tratando de suprimir por completo la resistencia de los defensores de Mariupol en la zona de Azovstal", explicó Arestovych, "ha reanudado los ataques aéreos en el territorio de la planta, en las líneas de defensa de nuestras tropas y están tratando de llevar a cabo operaciones de asalto.
En Odessa edificios de esta gran ciudad portuaria del Mar Negro fueron alcanzados por misiles rusos. El ataque dejó al menos seis muertos. Entre las víctimas había un bebé. Otras 18 personas resultaron heridas y se teme que el número de víctimas aumente. Así lo informó la presidencia ucraniana. Según el Mando Aéreo del Sur de Ucrania los cohetes fueron disparados desde el Mar Caspio por bombarderos rusos Tupolev Tu-95. De los seis misiles de crucero disparados, dos fueron interceptados, dos alcanzaron infraestructuras militares y otros dos edificios civiles. Kiev también afirma la destrucción de dos drones enemigos, que se utilizaron para corregir la trayectoria de los misiles rusos.
Siempre en Odessa, se temen ataques desde submarinos armados con misiles. "Las fuerzas de defensa están vigilando de forma fiable la situación, además de realizar labores de contrasabotaje. Sabemos que el enemigo ha puesto a patrullar en el Mar Negro cuatro submarinos armados con misiles de crucero del tipo Kalibr. Por lo tanto, la probabilidad de un ataque con misiles sigue siendo alta" declaró el portavoz de la Administración Militar Regional de Odessa, Sergey Bratchuk, en Telegram.
Fosas comunes para esconder la matanza
Pero más allá de este parte de guerra diario, cada día que pasa, siguen saliendo a la luz fosas comunes con cientos de cuerpos enterrados, especialmente en la zona de Mariupol. La última, con más de mil cadáveres, se encontró en el pueblo de Vynohradne. "Es el mayor genocidio en Europa desde el Holocausto", dijo el alcalde de Mariupol, Vadym Boichenko. La fosa común fue detectada en las afueras de Mariupol, denunciaron el concejo municipal y un asesor del alcalde. El concejo publicó una foto satelital de Planet Labs que muestra lo que sería era una fosa común de 45 x 25 metros que podría contener los cuerpos de al menos 1.000 habitantes de Mariúpol. La nueva fosa común se encuentra afuera de la localidad de Vynohradne, al este de Mariupol. Esta semana fotos satelitales de Maxar Technologies mostraron lo que parecen ser más de 200 fosas comunes recién excavadas en Manhush, al oeste de Mariúpol. Claramente, los ocupantes rusos están intentando ocultar la matanza de civiles en la ciudad. Mientras, los ocupantes proclaman la "liberación" de una ciudad reducida a escombros, que de sus 430 mil habitantes antes de la guerra, hace seis semanas, hoy tiene menos de 100 mil, y en condiciones infrahumanas.
Mariupol, una ciudad que solo era conocida en Ucrania hasta que el 24 de febrero Vladimir Putin ordenó la invasión del país, ya fue "liberada" por las tropas rusas y sus aliadas milicias del Donbass. Pero lo que queda de la que era una rica y apacible ciudad portuaria hasta hace seis semanas es hoy un desolador paisaje de ruinas y muerte. Donde antes vivían 430 mil personas con un muy buen nivel de vida, hoy quedan menos de 100 mil civiles que llevan el trauma del asedio ruso. Demacrados, claramente desnutridos, tratan de sobrevivir en una ciudad en la que el único movimiento visible es el de los vehículos militares rusos.
Los rusos están retirando cuerpos de los escombros del teatro de Mariupol, bombardeado el 16 de marzo y en cuyo sótano se habían refugiado más de mil civiles. Petro Andryushchenko, asesor del alcalde de Mariupol, lo anunció en Telegram. Los ocupantes, explicó Andryushchenko, "empaquetan" los cadáveres en bolsas de plástico, los cargan en camiones y tractores y los hacinan en un almacén de la zona industrial cercana a la autopista. Desde allí los transportan a fosas comunes en Manhush, a 20 kilómetros al oeste de la ciudad. Se denuncian hasta 9000 cadáveres en estas fosas que los rusos abren trabajando las 24 horas. Su ofensiva contra Mariupol habría costado la vida a entre 10 mil y 20 mil habitantes, pero esta cifra puede resultar conservadora.
En el plano militar, y para la inteligencia británica, las ofensivas de Rusia en esta segunda fase de la guerra no están avanzando hacia el sur y el este. Sin embargo Kiev informa que las fuerzas rusas han conquistado decenas de pequeñas poblaciones en el Donbass. Olena Symonenko, asesora de la oficina ucraniana, dijo que en 24 horas no menos de 42 pequeñas ciudades de la región de Donetsk han caído en manos rusas.
Pero según los militares británicos las tropas rusas en el sur y el este de Ucrania no han hecho ningún progreso, ningún avance en las últimas 24 horas, a pesar de haber comenzado la "fase dos", centrada en el Donbass y el sur. "A pesar de la intensificación de la actividad militar, las fuerzas rusas no han hecho avances significativos en las últimas 24 horas debido a que los contraataques ucranianos han obstaculizado sus esfuerzos", se lee en un informe de la Inteligencia de Defensa en Londres, citado por varios medios, entre ellos la BBC.