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Se inscribieron más de 24 mil candidatos para las elecciones de octubre en Brasil

Entre ellos está Lula, quien difícilmente sea autorizado a competir. La mayor cantidad de aspirantes (15.147) es para el cargo de diputado regional.

Viernes 17 de Agosto de 2018

Más de 24.000 candidatos se inscribieron para las "megaelecciones" en las que se elegirá en octubre entre otros al nuevo presidente de Brasil, según datos divulgados ayer por las autoridades, en el día en que empieza oficialmente la campaña electoral. Trece candidatos optan por el máximo cargo público del país, entre ellos el encarcelado ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de lejos el caso más polémico de cara a la cita del 7 de octubre.

   Un total de 177 personas postulan también a los cargos de gobernadores de los 27 Estados brasileños, así como 7.218 a los 513 escaños de diputados y otros 299 a 54 cargos de senadores. La mayor cantidad de aspirantes (15.147) se registró para cargos de diputados regionales. El resto de postulaciones son para los puestos de diputados distritales y de suplentes en el Senado.

   En total hay 24.569 inscritos, según informó el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su web. Las cifras pueden variar en caso de que algunos registros sean desestimados. Más de 147 millones de brasileños están llamados a las urnas en octubre. El nombre del próximo presidente se conocerá previsiblemente tras una segunda vuelta el 28 de octubre.

   El caso de Lula centró la atención el miércoles, el último día para las inscripciones. El ex presidente (2003-2010) es claro favorito para ganar un tercer mandato, con hasta el 30% de los apoyos, pero está preso desde abril por una condena a 12 años de prisión en el marco de la megacausa sobre corrupción política "Lava Jato" ("Lavado de autos"). Se espera que el TSE desestime en las próximas semanas su candidatura. La fiscal general, Raquel Dodge, presentó el miércoles una solicitud formal para impugnar la inscripción de Lula debido a su condena.

   La posible exclusión de Lula aumentará previsiblemente la incertidumbre en Brasil, un país sumido desde hace años en una grave crisis social e institucional por los escándalos de corrupción, y que apenas ha empezado a salir de una profunda recesión. Segundo en las encuestas y favorito en ausencia de Lula es el ultraderechista Jair Bolsonaro (19% en los sondeos), que hace apología de la dictadura militar y que suele atacar a negros y homosexuales. Bolsonaro es comparado a menudo con el presidente Donald Trump, por su discurso populista y nacionalista y sus ataques a la prensa.

Temer, extrapartidario

Mientras tanto. el presidente de Brasil, Michel Temer, expresó su apoyo al candidato de otro partido y también al de su propia organización, de cara a las presidenciales. En una entrevista publicada ayer por el diario Folha de S.Paulo, Temer dijo que sus partidarios ven muchas semejanzas entre sus políticas y las del gobernador del Estado de Sano Pablo, Geraldo Alckmin, candidato del Partido Social Demócrata. El candidato del partido de Temer, el Movimiento Democrático, es el ex ministro de Hacienda Henrique Meirelles, quien aparentemente intenta distanciarse de Temer.

   Varios de los partidos que apoyan a Temer en el Congreso se unieron a la búsqueda de Alckmin de la presidencia. "Si dices ¿«a quién apoya la administración?» Parece que es a Geraldo Alckmin ¿o no? La base política de la administración (de Temer), incluida la de su partido, está con él", dijo el mandatario. Al preguntarle si una victoria de Alckmin significaría la continuidad de su gobierno, respondió: "Eso puede ser cierto. En primer lugar por lo que le oigo decir. En segundo, porque quienes nos ayudaron a hacer reformas formarán parte del gabinete si él gana".

   No quedó claro de momento si alguno de esos candidatos recibió con agrado el respaldo expresado por Temer. Una encuesta de Datafolha en junio halló que 82% de los brasileños consideran que su presidente hace un trabajo deficiente, el número más elevado desde que el instituto comenzó a hacer la pregunta en 1989. "Tendré cuidado de no hacer campaña para ninguno (Alckmin o Meirelles)", dijo Temer, quien ocupó el puesto después de que Dilma Rousseff fue destituida en 2016.

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