El Mundo

Se ahonda la crisis republicana tras el avance incontenible de Trump

Primarias en EEUU. Debido a las divisiones, el partido carece de una estrategia consensuada para impedir que el empresario logre la nominación presidencial.

Jueves 03 de Marzo de 2016

La triunfal marcha de Donald Trump hacia la nominación presidencial ahondó ayer la mayor crisis del Partido Republicano en décadas luego de sus siete victorias en el "supermartes" de internas en todo Estados Unidos, en un fuerte contraste con la creciente cohesión en el Partido Demócrata en torno a Hillary Clinton. El polémico magnate y la ex secretaria de Estado cosecharon gran cantidad de delegados y fueron los claros ganadores de la jornada de internas del martes en una docena de estados del país, la más importante de la carrera para elegir a los candidatos que aspirarán a suceder al presidente demócrata Barack Obama. Prefigurando lo que ya parece un inevitable duelo entre ambos en los comicios de noviembre, Trump triunfó en siete de 11 estados y debilitó pero no eliminó a sus rivales, mientras que Clinton también ganó en siete estados ante su único adversario, el senador socialista Bernie Sanders, que se impuso en otros cuatro.

Pero mientras que Clinton pareció dar lustre a su chapa de favorita antes de la próxima jornada importante de internas, el 15 de marzo, las divisiones entre los republicanos crecieron ayer ante el avance de un Trump que ha atraído a muchos votantes desilusionados pero también ha abierto heridas en los frentes racial y de género.

Premio mayor. Ensombrecido por los triunfos de Trump, el senador Ted Cruz quedó segundo en el reparto de delegados, gracias sobre todo a su victoria en la primaria su estado de Texas, el premio mayor del "supermartes", y en menor medida a haber ganado también la primaria de Oklahoma y el caucus de Alaska. Su buen desempeño reforzó su argumento sobre la necesidad de ser la alternativa a Trump, pese a que el tercero en discordia en la interna partidaria y el preferido del "establishment" republicano, el senador Marco Rubio, prometió continuar la pelea tras haber logrado el martes su primer triunfo, en la interna de Minnesota.

La persistente división representa la mayor crisis en décadas en el seno del Partido Republicano, que parece encaminado a nominar a un candidato presidencial al que no puede controlar y al que dejó crecer durante semanas hasta intentar detenerlo con esfuerzos que muchos consideran ya demasiado tardíos.

Algunos líderes y figuras del partido dijeron ayer que consideraban la hasta hace poco impensada opción de alinearse con el ultraderechista y ultrarreligioso Cruz, mientras que otros hablaron de la posibilidad de una fractura y hasta de la formación de una nueva fuerza política. "Los republicanos parecen estar vacilando, incapaces o reacios a comprender que un turbio y grandilocuente mentiroso (Trump) está fraguando la imagen de su partido como símbolo de intolerancia y división", sostuvo ayer el diario The New York Times, históricamente cercano a los demócratas, en un duro editorial. El diario urgió, además, a que las "infames declaraciones" e "ideas superficiales" de Trump sean expuestas a través de "análisis desapasionados y debates inteligentes, estrategias que levantarían" a sus oponentes por la nominación presidencial republicana.

Hasta ahora, los principales líderes republicanos en el Congreso han hilado fino cuando han tratado de distanciarse de Trump y no lo han hecho a menudo. El martes, tanto el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, como el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, denunciaron de manera velada la negativa de Trump a condenar en una entrevista el apoyo de un antiguo líder del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan (KKK) a su campaña.

También Ryan criticó en el pasado la propuesta de Trump de prohibir la entrada a Estados Unidos a todos los musulmanes, pero lo cierto es que ni él ni otros pesos pesados del partido han declarado su apoyo a ninguno de los rivales del magnate y han anticipado que respaldarán a quien finalmente logre la candidatura.

Alto precio. En su discurso de victoria, anoche en Florida, Trump envió un áspero mensaje al establishment republicano, advirtiendo a Ryan, segundo en la línea de sucesión presidencial, que va a "tener que pagar un alto precio" en caso de que ambos no se llevan bien.

Hoy, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, que fue el candidato presidencial republicano en 2012 y perdió frente a Obama, ofrecerá un discurso sobre la actual campaña en la Universidad de Utah, aunque no se prevé que anuncie su apoyo a ninguno de los aspirantes. Romney ha sido en los últimos días una de las voces del partido más críticas con Trump, a quien ha acusado de mentir sobre sus finanzas personales y urgido a que presente sus declaraciones de impuestos. Según fuentes citadas por varios medios, lo que hará Romney en su discurso será exponer por qué el Partido Republicano no puede permitir que Trump sea su candidato a la Casa Blanca.

Ayer, el precandidato republicano, el neurocirujano retirado Ben Carson —que marcha último con solo ocho delegados— dijo "no ver un camino" para continuar luchando en las primarias de su partido, aunque no hizo oficial su salida de la campaña electoral.

En un mensaje dirigido a sus seguidores, Carson anunció también que no asistirá al debate republicano que se celebrará mañana en Detroit, Michigan.

¿Quien vota al polémico magnate neoyorquino?

¿Quién y por qué vota al republicano Donald Trump? Esto son algunos de los datos disponibles hasta el momento sobre su electorado, según encuestras realizadas por diversos medios estadounidenses:
  Sus votantes son principalmente hombres. Trump se impone más ampliamente en la franja de los republicanos que no terminaron la universidad (más del 40% de aprobación).
  Más de la mitad de sus votantes asegura estar indignado con Washington y su paralización. Estos votantes se muestran decepcionados con el gobierno y con el Partido Republicano.
  En su mayoría son blancos.
  Entre quienes se vuelcan a Trump hay numerosos trabajadores. El grupo de los denominados “blue collars” (cuello azul, en contraposición a los empleados de cuello blanco) tiene una destacada participación en su electorado. Sienten que desde hace muchos años son dejados de lado y aseguran que no han recibido nada de un eventual auge económico.
  Muchos de los que lo eligen  no quieren tener nada que ver con la política.
  El 85%  quiere un presidente que no provenga del establishment político.
   Sus seguidores afirman que Trump habla su idioma y que se refiere a las cosas por su nombre.
  El magnate obtiene los mejores resultados en comparación con sus rivales entre los votantes que son o fueron soldados.
     Para los votantes de Trump son especialmente atractivos los temas de economía y puestos de trabajo, así como la lucha contra el terrorismo. La relevancia del tema migratorio se redujo, al menos en el “supermartes”.
  El 85% de los votantes de Trump se mostró entusiasmado con su propuesta de no dejar ingresar a más musulmanes al país. Uno de cada dos asegura que el multimillonario generará el cambio necesario en EEUU.

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