El Mundo

Se agudiza en Bolivia la confrontación entre Evo y la oposición más radical

Los "cívicos" de Santa Cruz dieron 48 horas para renunciar al mandatario, que consideró "golpista" ese emplazamiento.

Martes 05 de Noviembre de 2019

Las protestas en Bolivia contra la tercera reeleción del presidente Evo Morales se agravaron ayer, mientras se venció el tiempo del ultimátum de uno de los líderes más radicales de los movilizados para que el mandatario renuncie. Las manifestaciones comenzaron tras las cuestionadas elecciones del 20 de octubre, que dieron como ganador oficial a Morales en primera vuelta por escasas décimas de punto. Una victoria que los opositores y el extendido movimiento cívico-ciudadano desconocen, alegando que Morales hizo fraude para reelegirse a un cuarto mandato consecutivo. En tres semanas de movilizaciones han fallecido al menos dos opositores. Una misión especial de la OEA pedida por Morales se halla en Bolivia revisando el proceso electoral.

Morales se reunió ayer con jefes de los sindicatos que lo respaldan. El mandatario rechazó el ultimátum y acusó a los opositores de gestar "un golpe de Estado" para derrocarlo. "Vamos a resistir y estoy seguro que el pueblo está organizado", dijo en una entrevista por radio.

Dos oposiciones

El gobierno afronta dos frentes opositores. Por un lado, el ex presidente y candidado presidencial Carlos Mesa, líder de la centrista Comunidad Ciudadana (CC), segundo en los comicios, demandó el domingo nuevas elecciones con un nuevo tribunal electoral y llamó a sus seguidores a mantener las movilizaciones. Por otro, la oposición más radical de las plataformas cívicas bajo el liderazgo del empresario Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz. Fue este quien conminó a Morales a renunciar, tras la muerte de dos manifestantes. "No estamos derrocando a un gobierno, estamos liberando a una nación", alegó Camacho el sábado ante una gran multitud en Santa Cruz.

A pedido de Morales, una comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) comenzó una auditoria electoral, pero la oposición la descarta. Además, la propia OEA, a través de su misión de observadores electorales, rechazó los resultados electorales, cuando el lunes 21, siguiente a las votaciones, pidió en un comunicado que se realice el ballottage para despejar las dudas que habían surgido del escrutinio oficial. Estas dudas surgieron la noche del domingo 20 a medianoche, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspendió abruptamente la información sobre el escrutinio en momentos en que los números indicaban que habría segunda vuelta. Casi 22 horas más tarde se retomó la información, pero esta vez con ventaja clara para Morales. Fue en este contexto de sospecha generalizada que la misión de la OEA pidió realizar la segunda vuelta. Durante esa semana siguiente a la votación, sólo tres gobiernos latinoamericanos reconocieron la presunta victoria de Morales: México, Venezuela y Cuba.

Ayer, Evo Morales pidió "paz" y ordenó el despliegue de cientos de policías alrededor de la sede de gobierno en la capital. "Sólo hay paz cuando hay justicia social y ahí queremos decirles (a la oposición) que no vengan provocando al pueblo boliviano, a los distintos sectores sociales", aseguró el mandatario al inaugurar una obra en el oeste del país. Morales volvió a acusar de golpistas a los comités cívicos, que le dieron un ultimátum de 48 horas el sábado y que venció anoche a las 19 (20, hora argentina). "Quienes estamos aquí somos los nacionalizadores y los que están buscando un golpe de estado son los privatizadores", sostuvo. Poco antes, en declaraciones reproducidas por la agencia estatal ABI, el mandatario había hecho "un llamado a defender la patria".

Ayer, el gobierno pidió adema´s una sesión extraordinaria ante el Concejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para exponer la situación que atraviesa Bolivia. "Acudimos ante este foro para denunciar y alertar sobre los riesgos que corre la democracia boliviana, no hay argumentos que sustenten una acción sediciosa", alertando sobre un intento de "golpe de Estado" por parte de "organizaciones cívicas que expresan su odio contra todo quien no comulga con sus medidas", advirtió ante el foro panamericano el canciller boliviano Diego Pary. Acudió a ese foro internacional para mostrar dos videos sobre las expresiones del líder cívico Luis Fernando Camacho, quien dio un plazo de 48 horas para que Evo renuncie y se hagan nuevas elecciones. Las imágenes muestran también los hechos de violencia registrados en las últimas dos semanas en varias ciudades en el país, que dejaron decenas de heridos y dos muertoss en Montero, Santa Cruz. "La agresión selectiva a la ciudadanía y a las fuerzas de seguridad, el llamamiento a levantarse a las Fuerzas Armadas y a la Policía nacional y finalmente la conminatoria bajo amenaza al presidente Evo Morales de dejar el gobierno en 48 horas, son claras evidencias de que hay un golpe de Estado en camino que pretende quebrantar la vida democrática de Bolivia", advirtió Pary.

Estas son las mayores protestas que enfrenta Morales en sus 14 años en el poder. El mandatario ya había llegado debilitado a los comicios por escándalos de corrupción y su empeño de reelegirse pasando por alto un referendo que le negó esa posibilidad y lo que ordena la Constitución de 2009, pergeñada por el partido de Morales. Esta serie de infracciones, junto a una economía que ya no brilla como antes, encendió el rechazo ciudadano.

Ciudades paralizadas por paros y cortes de ruta, barricadas, transporte parado, comercio a medias, escuelas cerradas, marchas a favor y en contra de Morales, vigilias, cacerolazos y choques con heridos y detenidos son cotidianos desde hace catorce días. Las fuerzas armadas no se han pronunciado ante el conflicto, pese al reclamo de la oposición de los "cívicos" de Santa Cruz. Anoche se desarrollaba un "cabildo" en esta ciudad, mientras el ex candidato Carlos Mesa se limitó a reclamar nuevas elecciones, algo que Morales también ha rechazado.

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