Miércoles 28 de Mayo de 2008
París. — Buscando reforzar sus disminuidas cifras de aprobación, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, prometió ayer que preservará la semana laboral de 35 horas y que amortizara el impacto económico de los crecientes costos de la energía. Junto a su mujer Carla Bruni, Sarkozy visitó a primera hora un mercado de abastos en la localidad de la periferia parisina de Rungis, para estar, según sus palabras, "con la Francia que trabaja y se levanta temprano".
Entre saludos a los comerciantes, el presidente descartó cualquier medida de austeridad de presupuesto y desechó el temor a que su gobierno pueda aumentar la edad de jubilación.
La aprobación de Sarkozy ha caído a cifras récord para un presidente que sólo lleva un año en el poder, debido al malestar por el creciente costo de la vida y al desencanto por un incesante paso de reformas.
En un esfuerzo por enfriar la temperatura política, Sarkozy descartó cualquier intento de aumentar la jornada de trabajo semanal, ignorando los llamados provenientes de su propio partido UMP para desechar la controvertida jornada semanal de 35 horas introducida hace 10 años por los socialistas. "Siempre habrá una semana laboral fija, y será de 35 horas", dijo Sarkozy, cuyo lema electoral de 2007 era "trabajar más para ganar más". No obstante, el jefe de Estado se mostró partidario de eliminar "todas las trabas que impiden a sus compatriotas a trabajar más".
Sin confrontar. En los últimos días, el mandatario había calificado de "catástrofe económica" a la semana laboral de 35 horas, pero ahora se muestra reacio a modificarla, en parte para evitar una confrontación con los poderosos sindicatos y también porque espera que las exenciones impositivas a las horas extras ayuden a levantar la economía. "Tendremos ingresos impositivos más altos porque la gente estará trabajando más", declaró.
En otro orden, Sarkozy afirmó que pedirá a los países de la Unión Europea que suspendan parte del Impuesto al Valor Agregado cobrado a los combustibles para paliar el alza de los precios. Reducir el IVA a los carburantes ayudaría a paliar el elevado precio cobrado en las estaciones de servicio, dijo. "Si el barril sigue subiendo ¿debemos mantener una tasa del IVA proporcional al precio en las mismas condiciones?", dijo Sarkozy, que agregó que "presentó la propuesta" a sus colegas del bloque comunitario. l