Martes 02 de Enero de 2018
Rusia advirtió a Japón contra el despliegue de sistemas antimisiles, ya que supondría "una amenaza para la seguridad rusa" y violaría, según Moscú, el tratado de prohibición de misiles nucleares de medio y corto alcance (INF), de 1987. Japón responde que el sistema va dirigido a protegerse de las crecientes amenazas misilísticas de Corea del Norte y que no es signatario del INF.
Tokio recuerda que el 29 de agosto de 2017 el disparo de un misil norcoreano forzó a declarar alerta general en las provincias del norte el país. El un misil norcoreano sobrevoló el territorio japonés y cayó luego en el mar. La clara agresión norcoreana causó una ola de pánico, dado que el misil pasó por sobre zonas muy pobladas. Las escuelas, por ejemplo, debieron ser evacuadas a toda prisa,mientras sonaban las alarmas. Además, Japón no ha firmado el tratado INF, que solo obliga a Rusia y EEUU, y aduce que no compra misiles de crucero, que son los prohibidos en el tratado INF. El sistema antimisiles elegido, Aegis, originalmente diseñado para naves de guerra, es utilizado por Japón contra la creciente amenaza misilística norcoreana. El país viene comprando baterías de Aegis del tipo "Ashore", o sea, para ser instalados en tierra firme. El dato polémico es que el sistema puede portar misiles crucero, pero Japón no los ha comprado y no está interesado en estas armas. Mientras los misiles interceptores del Aegis son netamente defensivos, solo capaces de derribar otros misiles, los misiles crucero son armas ofensivas.
"El hecho de que sistemas análogos (a los de EEUU) puedan aparecer cerca de las fronteras orientales de Rusia crea una nueva situación que no podemos dejar de tener en cuenta en nuestros planes militares", afirmó Serguéi Riabkov, viceministro de Exteriores. "EEUU los está desplegando en sus bases militares en Rumania y Polonia, es decir, cerca de nuestras fronteras occidentales, en contraposición al tratado INF", recordó Riabkov. EEUU denunció el tratado INF en tiempos de George W. Bush (2001-09), precisamente para construir el escudo, en ese tiempo mucho más ambicioso, y luego rebajado por Barack Obama a los sistemas antimisiles Aegis y Thaad, más limitados en alcance que el sistema desechado.