Viernes 15 de Abril de 2022
Rusia redobló su ofensiva con misiles contra Kiev y otras ciudades de Ucrania luego de que esta hundiera el crucero Moskva, la nave insignia de la flota rusa del Mar Negro. El buque se hundió el jueves debido a un incendio, según Rusia, y no a un ataque ucraniano con misiles, según informó Kiev. El Pentágono ratificó que fue atacado por misiles y que posteriormente se hundió mientras era remolcado. Una confirmación indirecta pero muy clara la dio Moscú al atacar la fábrica de los misiles antinave ucranianos, en las afueras de Kiev. Mientras, aún no se sabe qué ocurrió con los más de 500 tripulantes del navío.
El Ministerio de Defensa de Rusia prometió “aumentar los ataques con misiles” contra la capital ucraniana en respuesta a una supuesta agresión de Ucrania en territorio ruso, una advertencia ominosa que se produjo tras la pérdida de su buque insignia en el Mar Negro.
La amenaza de intensificar los ataques contra la capital ucraniana se produjo luego de que funcionarios rusos acusaron a Ucrania de “causar heridas a siete personas” y dañar unos 100 edificios residenciales con ataques aéreos en Bryansk, una región limítrofe con Ucrania. Las autoridades de otra región fronteriza de Rusia también informaron de bombardeos ucranianos. “El número y la escala de los ataques con misiles contra objetivos en Kiev se intensificarán en respuesta a que el régimen nacionalista de Kiev cometa cualquier ataque terrorista o desviación en el territorio ruso’’, declaró el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov.
Pero parece claro que Rusia está tomando represalias por el hundimiento de su buque insignia Moskva el jueves en el Mar Negro. Dos misiles ucranianos impactaron al buque, que se hundió horas después. Moscú no reconoce el ataque y alega que el crucero sufrió un incendio que provocó el estallido de municiones. Pero Rusia retomó horas después del hundimiento el ataque contra Kiev, que había dejado en paz durante semanas. Y significativamente atacó la fábrica de los misiles ucranianos Neptune, que son los que se usaron para hundir al Moskva. La fábrica está situada a 30 kilómetros del aeropuerto de Kiev y resultó solo parcialmente dañada.
El Moskva era un enorme buque de guerra de 12.500 toneladas que ahora descansa en el fondo del mar Negro. Nada se sabe de sus más de 500 tripulantes: inicialmente Moscú informó que todos habían dejado el buque y estaban a salvo, pero ayer no fue nada preciso. Fuentes no autorizadas de Ucrania afirman que más de 400 marinos murieron.
Este viernes se hizo una ceremonia de homenaje al buque en Sebastopol, la base de la flota en Crimea, una provincia ucraniana invadida y anexada por Rusia en 2014. Esta ciudad era la base del Moskva, buque insignia de la flota del Mar Negro y una pieza fundamental en la guerra en este sector de Ucrania. El buque había entrado en servicio en 1982 pero había sido totalmente modernizado y reingresado en servicio en 2021. Sus poderosos radares antiaéreos le permitían dar cobertura incluso a fuerzas en tierra, como las que ocupan la ciudad de Kherson.
Ucrania dice que alcanzó al Moskva con dos misiles antibuque, que según calculan analistas de defensa fueron disparados desde algún lugar de la costa al este de Odessa. Los misiles Neptune tienen entre 280 y 300 km de alcance y su tecnología de navegación y puntería son considerados de avanzada. Se lanzan desde tierra con equipos móviles, una gran ventaja para un país como Ucrania, que casi no cuenta con Marina y no puede hacer frente a la potente flota del Mar Negro rusa.
El Ministerio de Defensa ruso informó del incendio sin especificar su causa y horas después de que Ucrania hubiese proclamado el jueves que había atacado con éxito al Moskva. Moscú dijo que el fuego había detonado municiones a bordo. El barco se hundió mientras era remolcado a Sebastopol.
En la ceremonia en Sebastopol, el capitán de reserva Sergei Gorbachev dijo que el Moskva “era un símbolo para todos, símbolo de nuestro poder, nuestra esperanza, el renacimiento de la flota en los años 90”. Un sacerdote dijo que perder el Moskva era “una tragedia para todas esas decenas de miles de personas que sirvieron allí durante más de 20 años”.
El buque de construcción soviética pero modernizado recientemente desempeñaba un papel clave en la coordinación de las operaciones de la flota y como se dijo sus radares daban cobertura a fuerzas distantes. Además sus misiles castigaron sistemáticamente a Odesa. La ciudad estimó que su desaparición hizo bajar “las bocas de fuego” que atacan la ciudad de 74 a 50.
Rusia no ha dado cifras de víctimas en el Moskva. El Ministerio de Defensa dijo que la tripulación fue rescatada por otros buques de la flota en la zona. Pero, como con el origen del incendio, no ha dado precisiones. No ha facilitado el número total de tripulantes que se encontraban a bordo en ese momento; los analistas que conocen la nave las estiman en 510. El gobernador ruso de Sebastopol, Mikhail Razvozhayev, dijo que “la tripulación fue evacuada, fue rescatada. Eso es lo principal. Esperamos a nuestros héroes en Sebastopol”.
Pero Ilya Ponomaryov, un antiguo diputado ruso que ahora vive en Kiev, afirma que sólo 58 miembros de la tripulación de 510 sobrevivieron. No está claro de dónde ha sacado esa cifra. Informes ucranianos no confirmados dicen que el capitán del barco, Anton Kuprin, está entre los que murieron cuando el barco se incendió y explotó.
De vuelta a los refugios
Rusia lanzó su advertencia de nuevos bombardeos sobre toda Ucrania mientras sigue preparando una ofensiva en el este de Ucrania. En Kiev, la reanudación de los bombardeos significa el regreso de las sirenas antiaéreas que se escucharon durante las primeras semanas de la invasión y de las noches de refugio en las estaciones de metro. Un misil ruso destruyó una central eléctrica la noche del jueves y dejó a oscuras parte de la capital ucraniana. Entre los blancos destaca la fábrica de misiles Neptune, No fue el único objetivo. En la madrugada del jueves, además de la planta de misiles Vizar y el edificio administrativo adyacente, las autoridades reportaron explosiones al suroeste de la capital, en el distrito de Vasylkiv.
En Kiev habían resurgido tímidos signos de vida después de que las tropas rusas fracasaran en su intento de capturar la ciudad y se retiraran, dejando atrás pruebas de masivos crímenes de guerra. En su discurso nocturno, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky dijo a los ucranianos que debían estar orgullosos de haber sobrevivido 50 días bajo el ataque ruso cuando los invasores “nos dieron un máximo de cinco’’ días. La advertencia de Rusia de reanudar los ataques aéreos no impidieron que los habitantes de Kiev aprovecharan un día soleado.