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Rusia fortalece aún más su dominio del gas

Bulgaria y Rusia firmaron acuerdos para construir un gasoducto que debilitará un proyecto rival, avalado por Estados Unidos y la Unión Europea, y fortalecerá el control del Kremlin sobre los suministros energéticos de la UE.

Sábado 19 de Enero de 2008

Sofía. — Bulgaria y Rusia firmaron acuerdos para construir un gasoducto que debilitará un proyecto rival, avalado por Estados Unidos y la Unión Europea, y fortalecerá el control del Kremlin sobre los suministros energéticos de la UE.
  El acuerdo fue firmado por el presidente ruso Vladimir Putin, de visita en Sofía. Putin presionó a Bulgaria para garantizar su participación en el gasoducto, que se extenderá desde Rusia, pasando por el mar Negro y Bulgaria, desde donde se dividirá y seguirá la distribución por otros países de Europa.
  Putin rechazó los temores europeos sobre la creciente influencia rusa y dijo que el acuerdo del gasoducto y otros pactos “incrementarán ampliamente la seguridad energética en los Balcanes, la totalidad de Europa, y obviamente de Bulgaria”.
  De hecho, “existe una fuerte disputa entre las naciones europeas para que Rusia construya esas redes de transporte de gas. La existencia de esos proyectos de infraestructura incrementa la importancia económica y política de un país, y también genera ingresos”.
  Sin embargo, el acuerdo requirió una concesión de Rusia y negociaciones de último momento con Sofía.

Aprobación apurada. El gabinete búlgaro aprobó el acuerdo en una reunión extraordinaria pocas horas antes de que fuera firmado. “Los intereses de Bulgaria están totalmente protegidos porque la compañía que se creará para construir y administrar el gasoducto en territorio búlgaro será un 50% búlgara y un 50% rusa”, declaró el primer ministro búlgaro Serguei Stanishev. El gigantesco monopolio estatal ruso Gazprom había ofrecido anteriormente a Bulgaria una participación minoritaria.
  El gasoducto, llamado South Stream, es un rival directo del proyecto de construir la tubería Nabucco, avalado por Estados Unidos y la UE, y que también pasa por Bulgaria.
  Rusia ha aumentado sistemáticamente el precio del gas que vende a Europa occidental en los últimos años, al tiempo que, en una clara represalia política, aplicaba el mismo alto valor a su ex aliada Ucrania, la que se “pasó” al bando occidental bajo el liderazgo del presidente Viktor Yushenko. l

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