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Rusia dice haber atrapado a los asesinos del opositor a Putin: son chechenos islamistas

El crimen de un líder incómodo. Boris Nemtsov fue acribillado en el centro de Moscú hace 9 días. La Justicia y la policía acusan a presuntos extremistas del Cáucaso.

Lunes 09 de Marzo de 2015

Dos de cinco detenidos por el asesinato del opositor ruso Boris Nemtsov fueron acusados judicialmente de haber perpetrado el crimen, y uno de ellos incluso habría confesado, según la versión oficial rusa. Se trata de Zaur Dadaev y Anzor Gubashev, chechenos al igual que el resto de detenidos. Fueron arrestados el sábado en la república de Ingushetia (Cáucaso Norte). Desde el principio el régimen de Vladimir Putin impulsó la hipótesis del crimen checheno-islamista para desviar las acusaciones y sospechas que recaen sobre el Kremlin.
  Poco antes de ser acribillado a tiros por la espalda el pasado 27 de febrero al anochecer en un puente en pleno centro de Moscú, Nemtsov había cometido dos imprudencias: criticar muy duramente a Putin en una radio y anunciar que presentaría un informe en el que denunciaría la presencia masiva de tropas rusas en la vecina Ucrania. Horas después caía bajo una lluvia de balas. El crimen de tan connotado opositor desató una marea internacional de críticas y advertencias occidentales al Kremlin de Putin. El domingo siguiente a su asesinato, más de 50 mil moscovitas salieron a las calles a denunciar el crimen como obra de Putin y a homenajear a Nemtsov, un dirigente que llegó a ser vice premier y que en el pasado tuvo incluso chances de vencer al propio Putin en las urnas. Este gobierna desde 1999 desde cargos alternos, como presidente o primer ministro, pero siempre detentando el poder real en Rusia.

Antecedentes. Zaur Dadaev había sido subcomandante de un batallón del Ministerio de Interior de la República de Chechenia. Ni las autoridades de Ingushetia ni las de Chechenia (ambas repúblicas rusas) han aclarado si seguía trabajando para las fuerzas del orden. Anzor Gubashev trabajaba en una compañía privada de seguridad en la región de Moscú. El propio Zaur Dadaev habría confesado el crimen. “La responsabilidad de Dadaev está confirmada por su confesión de culpabilidad”, anunció la jueza del caso, Natalia Mushnikova.
  Las pesquisas para dar con ellos se han basado en indicios hallados en el auto que utilizaron para huir y en el retrato robot que habían conseguido crear a partir de algunas grabaciones de cámaras de seguridad. Ayer, los cinco detenidos han comparecido ante el tribunal. La fiscalía rusa ha solicitado prisión preventiva para todos. El número de detenidos ha subido a cinco después de que en las últimas horas se sumó la detención del hermano menor de Gubashev, Shagid, y otros dos sospechosos identificados como Bakhayev y Eskerkhanov.

Presunto suicidio. Por otra parte, otro sospechoso del asesinato se habría volado con una granada anoche en Chechenia, según informó la agencia oficial rusa Interfax citando a agentes en la zona. La policía llegó a un edificio de departamentos en Grozny, la capital de esta república rebelde de la Federación Rusa, y rodeó al sospechoso. Le pidieron que se rindiese y el hombre contestó tirando una granada, siempre según la versión oficial. Después se voló a sí mismo con una segunda granada, apuntaron fuentes de la policía.
  Se confirma así oficialmente la “pista chechena”, lanzada a rodar por las autoridades rusas desde el primer momento, junto con la del ultranacionalismo ruso. Pero detener e inculpar a activistas de este segundo sector, muy fuerte en Rusia y en especial en Moscú, provocaría resquemor entre los ultranacionalistas, grandes aliados de Putin. Los ultrancionalistas rusos tienen algunas particulares cualidades, que Putin repite en su discurso público: al nacionalismo de ultraderecha, de vínculos incluso con el nazismo, se agregan citas e invocaciones al comunismo y Stalin, creadores de la “Gran Rusia” que habría sido perdida por maniobras oscuras de Occidente que causaron el colapso de la Unión Soviética en 1991.
  Nemtsov fue asesinado la noche del viernes de la semana pasada en uno de los puentes que hay junto al Kremlin, en el centro de Moscú. Recibió cuatro tiros en la espalda. Ayer el lugar donde cayó muerto seguía lleno de flores y fotos en su recuerdo.

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