El Mundo

Rusia despliega más misiles en Crimea mientras crece la tensión con Ucrania

El refuerzo de las defensas antiaéreas de Moscú en la península anexada a fines de 2014 ocurre tras el incidente naval en el mar Negro.

Jueves 29 de Noviembre de 2018

Rusia anunció ayer que reforzará las defensas antiaéreas en la anexada península de Crimea y tensó aún más la relación con Ucrania tras el incidente naval registrado en el mar Negro, que desató alarma mundial y puso en duda la esperada reunión entre el presidente ruso Vladimir Putin y el estadounidense Donald Trump en Argentina, al margen de la cumbre del G-20. Rusia, mientras tanto, dispuso el refuerzo de sus defensas antiaéreas en la península. El ejército anunció el despliegue de otra unidad del sistema misilístico de defensa antiaérea ultramoderno S-400 que, con un alcance de 400 kilómetros, abarca todo el mar Negro y gran parte de Ucrania. El ejército no detalló, sin embargo, el calendario ni tampoco el lugar exacto del despliegue. Tres unidades del S-400 se encuentran ya en las ciudades de Sebastopol, Eupatoria y Feodosia en Crimea. En medio de una creciente retórica bélica entre los dos vecinos, que arrastran un largo historial de tensiones, el vocero presidencial ucraniano, Svyatoslav Tsegolko, confirmó que el presidente Petro Poroshenko decretó ayer la ley marcial aprobada el lunes por el Parlamento, y advirtió que el país se expone a una "guerra total".

La crisis entre Rusia y Ucrania, ya enfrentados por la ayuda que Moscú proporciona a los separatistas ucranianos en Lugansk y Donetsk, escaló el domingo luego de que tres buques ucranianos fueran apresados por guardacostas rusos en la zona de estrecho de Kerch, en una operación en la que fueron detenidos 24 marineros. Rusia acusa a los tres buques de violar sus aguas territoriales cerca de Crimea y una corte rusa en Crimea terminó de ordenar la prisión preventiva ayer para todos los marineros detenidos. La vía marítima entre Crimea y tierra firme rusa separa el mar Negro y el de Azov. Moscú la considera bajo su soberanía, pese a que un acuerdo de 2003 garantiza la libre circulación de Ucrania. Poroshenko dijo que "el objetivo de la ley marcial es mostrar que el enemigo pagará muy caro si decide atacarnos".

A su vez, el presidente ruso, Vladimir Putin, defendió ayer el uso de la fuerza por parte de los guardacostas en el mar Negro y aseguró que, si hubieran actuado de otra forma, habría que "llevarlos a juicio". "Cumplieron su deber militar", dijo Putin, y aseguró que los barcos ucranianos violaron las aguas territoriales rusas e ignoraron las demandas de los guardacostas, que cumplieron "sus funciones legales de defensa de la integridad territorial la Federación Rusa".

Maniobra de distracción

En septiembre, otra flota parecida ucraniana pasó por el estrecho de Kerch, pero entonces los barcos cumplieron totalmente los acuerdos, dijo Putin. Ucrania alega, sin embargo, que al igual que entonces, el paso de los barcos había sido anunciado previamente. Tanto Moscú como la oposición ucraniana acusaron en los últimos días a Poroshenko de forzar una maniobra de distracción para retrasar las elecciones de marzo, en las que sale mal parado en las encuestas. Poroshenko "necesita exacerbar la situación para crear obstáculos infranqueables a competidores, sobre todo a la oposición política", dijo Putin.

La escalada desató alarma global y puso en duda una de las reuniones más esperadas durante la Cumbre del G-20 que se celebrará mañana y sábado en Buenos Aires, luego que el presidente estadounidense Donald Trump sugirió que podría cancelar un encuentro con Putin. "Quizá no tenga la reunión (con Putin). No me gusta esa agresión. No quiero esa agresión en absoluto", dijo Trump al diario The Washington Post. Sin embargo, hasta el momento el Kremlin no puso en duda la realización del encuentro e informó que los preparativos para esa reunión continúan a pesar de las declaraciones de Trump. El asesor del Kremlin Yuri Ushakov aseguró que la reunión se producirá "el próximo sábado 1º de diciembre en Buenos Aires".

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en tanto, acordó ayer con Poroshenko, incluir la actual crisis ruso-ucraniana en la agenda del G-20, tras calificar como un "salvaje acto de agresión contra Ucrania" el incidente naval.

Las tensiones entre Rusia y Ucrania se dispararon tras la destitución del presidente pro ruso Viktor Yanukovich por una revuelta popular apoyada por Occidente a fines de 2013. A la crisis siguió la anexión rusa de Crimea, y luego separatistas rusoparlantes tomaron control de dos provincia del este de Ucrania fronterizas con Rusia en las que proclamaron "repúblicas populares" independientes.

Ucrania y Occidente acusan a Rusia de apoyar a los separatistas con armas, tropas y dinero, pero el Kremlin lo niega. Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Canadá condenaron la anexión de Crimea e impusieron a Rusia las sanciones más duras contra el país desde la caída de la Unión Soviética. Rusia respondió con sanciones contra funcionarios y ciudadanos de Estados Unidos y Canadá.


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