Miércoles 02 de Marzo de 2022
En el séptimo día de la invasión militar a Ucrania, Rusia logró avanzar sobre varios objetivos militares propuestos desde las primeras jornadas: sus tropas aterrizaron en la bombardeada Járkov, al este del país, la segunda ciudad ucraniana en cantidad de habitantes con un millón y medio de personas, y tomaron el control de Jersón, ubicada al sur, a orillas del mar Negro y de 300 mil habitantes.
"Nuestros militares ya no controlan la ciudad; ha llegado gente armada”, dijo el alcalde de Jersón, Ihor Kolykhaiev, quien agregó que las tropas invasoras ya habían entraron al edificio del ayuntamiento municipal.
En Járkov, videos que circularon por internet mostraron el ataque a la sede de la Policía y de los servicios de inteligencia regional, con las últimas plantas en llamas y partes del inmueble esparcidas en las calles próximas. Bolas de fuego iluminaron el cielo sobre zonas habitadas de la ciudad.
“Hoy sobreviví a un bombardeo”, contó a The Associated Press, ahogando las lágrimas, Marina Boreiko, una residente. “Un avión ruso lanzó una bomba sobre la casa de al lado. Mi novio y yo oímos el fuerte silbido y me di cuenta de que volaba hacia nosotros. Estábamos en el pasillo y sentimos la explosión desde allí”, dijo.
“Hubo bombardeos muy intensos en áreas residenciales”, dijo Maria Avdeeva, una experta en seguridad internacional que se encuentra actualmente en Járkov. “Fue la primera vez que Rusia apuntó deliberadamente a viviendas con personas viviendo allí”, le dijo a la BBC.
Si bien fuentes militares ucranianas confirmaron que paracaidistas rusos descendieron sobre la asediada ciudad, varios aviones rusos fueron derribados sobre Járkov, según Oleksiy Arestovich, un importante asesor del presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
“Járkov es ahora el Stalingrado del siglo XXI”, añadió Arestovich, invocando el que es considerado uno de los episodios más heroicos en la historia rusa, la defensa de seis meses de la ciudad del asedio nazi durante la II Guerra Mundial.
Misiles rusos impactaron también sobre la Universidad Nacional Karazin y la central Plaza de la Libertad, que quedó llena de escombros.
El presidente Zelenski dijo que Rusia estaba cometiendo crímenes de guerra. “Este es el precio de la libertad”, dijo el mandatario. “Esto es terrorismo contra Ucrania. No había objetivos militares en la plaza, ni tampoco en los distritos residenciales de Járkov que son atacados”, agregó.
Zaporizhzhia
Rusia dijo que su ejército tomó el control de las inmediaciones de la mayor central nuclear de Ucrania y de Europa, Zaporizhzhia, planta que alberga seis de los 15 reactores existentes en el país. Está localizada en el sureste del país, a 60 kilómetros de la ciudad industrial del mismo nombre.
Rusia se había hecho ya con el control de la clausurada planta de Chernóbil, escenario del peor accidente nuclear de la historia en 1986.
Ucrania precisó que más de 2.000 civiles fallecieron y mucha infraestructura fue destruida en esta semana, mientras Rusia, en lo que fue su primer balance oficial, reconoció la muerte de 498 de sus soldados (Kiev dice que son 6.000).
Jersón
El avance ruso que tomó el control de Jersón, ubicada al sur, a orillas del mar Negro y de 300 mil habitantes, anotó un gran logro.
La ciudad ocupa una posición estratégica en el río Dniéper que atraviesa de norte a sur a Ucrania.
Hennady Lahuta, jefe de la administración regional de Jersón, emitió un mensaje en el que decía: “Pido a todos los que no están en casa ahora, o que planean salir, que no lo hagan. Los ocupantes están en todas las zonas de la ciudad y son muy peligrosos”.
Si Rusia se hace con el control de esta localidad, “comenzaría a estrangular las logísticas de los ucranianos”, había alertado Jack Watling, experto del Instituto Real de Servicios Unidos para Estudios de Defensa y Seguridad en Londres.
Imágenes verificadas por la BBC mostraron a las tropas rusas rondando por las calles de la ciudad.
El alcalde Kolykhaiev agregó que un encuentro en el ayuntamiento ya era dirigido por los “visitantes armados”.
Kiev
En la capital del país un misil ruso, supuestamente dirigido al Ministerio de Defensa, fue derribado este miércoles por un sistema de defensa aérea ucraniano y sus restos cayeron cerca de la principal estación de tren. En tanto, las imágenes satelitales mostraron que las fuerzas rusas siguen concentrando artillería y blindados en dirección a Kiev, lo que hace temer un asalto a la capital y que se repitan imágenes como la del ataque contra la torre de televisión que dejó cinco muertos.
“Amigos. Querido pueblo de Kiev. El enemigo está concentrando sus fuerzas cada vez más cerca de la capital”, alertó el alcalde Vitali Klitschko en su canal de Telegram.
Un alto funcionario de defensa de Estados Unidos, que habló bajo condición de anonimato, dijo que la columna blindada parecía estar estancada a unos 25 kilómetros de Kiev y que no había hecho ningún avance real en los últimos días. La columna ha estado plagada de escasez de combustible y alimentos y ha enfrentado una feroz resistencia ucraniana, agregó el funcionario.
La aviación rusa inutilizó la principal torre de televisión de la capital de Ucrania en un ataque aéreo que no alcanzó edificios residenciales, dice el Ministerio de Defensa de Rusia.
El presidente Zelenski denunció un ataque ruso que afectó al monumento del Holocausto, Babi Yar, en la capital.
A través de Facebook, el mandatario dijo: “Esto va más allá de la humanidad. Este ataque significa que para muchos rusos nuestro Kiev le es totalmente ajeno. No saben nada sobre nuestra capital, sobre nuestra historia. Tienen órdenes de borrar nuestra historia, nuestro país y a todos nosotros”, afirmó.
“¿Qué será lo próximo si hasta Babi Yar (es alcanzado), qué otros objetivos «militares», «bases de la Otán» amenazan a Rusia? ¿La Catedral de Santa Sofía, el Lavra, la Catedral de San Andrés?”, preguntó refiriéndose a lugares de culto de Kiev considerados sagrados por fieles ortodoxos ucranianos y rusos en todo el mundo.
Zelenski afirmó además que casi 6.000 soldados rusos han muerto desde el inicio de la invasión el pasado jueves.
Los invasores rusos reforzaron su asalto contra la vital ciudad portuaria de Mariúpol, otra de las más importantes del país.