El Mundo

Rusia bloqueo Telegram por no desencriptar los mensajes

Moscú exigía a este popular servicio de mensajería que proporcionara a las agencias de espionaje los códigos de cifrado.

Sábado 14 de Abril de 2018

Un tribunal de Moscú ordenó ayer el bloqueo en toda Rusia de la aplicación de mensajería Telegram por negarse a entregar las "llaves" para desencriptar las comunicaciones y permitir así que los servicios secretos puedan acceder al contenido de los mensajes de sus usuarios. De esa manera, Rusia concretó un reclamo que creció en los últimos años entre gobiernos (como los de el Reino Unido, Francia y EEUU) que quieren tener la posibilidad de acceder a las conversaciones entre las personas para, según dicen, prevenir atentados u otros delitos graves.

   Roskomnadzor, el regulador ruso en el campo de las comunicaciones, exigió el bloqueo de la app después de que el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, la antigua agencia de inteligencia KGB) estableciera que Telegram no cumple con sus obligaciones legales como organizador de la difusión de información. La legislación rusa obliga a proveedores de servicios de mensajería a revelar, a petición de las autoridades, los datos para desencriptar las comunicaciones de sus usuarios, para poder acceder a sus mensajes.

   La decisión judicial señala que el bloqueo de la aplicación podrá ser levantado si ésta entrega al FSB los códigos de cifrado. Sin embargo, el creador de Telegram, Pavel Durov, adelantó que no le facilitará a las autoridades el acceso a los mensajes, al afirmar que "la privacidad no está a la venta, y los derechos humanos no deberían verse comprometidos por temor o avaricia". "En Telegram, tenemos el lujo de no preocuparnos por las fuentes de ingresos o las ventas de anuncios", remató, en referencia a que la organización no es una empresa comercial sino un servicio sin fines de lucro. Durov, de origen ruso, dejó su país en 2014 tras denunciar presiones de los servicios de seguridad para que revelara información sobre grupos opositores que se comunicaban a través de la red social VKontakte, conocida como "el Facebook ruso", desarrollada por él en 2006. En 2013 creó Telegram junto con su hermano y un grupo de programadores, y dijo que no compartiría datos o códigos con terceros, incluidos los gobiernos.

   Esta app, entre otras como WhatsApp, poseen sistemas que codifican los mensajes desde que salen del teléfono del emisor hasta que llegan al destinatario, haciendo prácticamente imposible su interceptación y decodificación. Por eso Telegram, que tiene su sede en Dubai, cuenta con 200 millones de usuarios y está disponible en 20 idiomas, es uno de los focos de un creciente esfuerzo de varios gobiernos por obtener herramientas que les permitan romper la privacidad que garantizan estos servicios. Según analistas, los reclamos gubernamentales por esquivar estas herramientas que garantizan la privacidad son contradictorios con, por ejemplo, la andanada de cuestionamientos oficiales que recibió Facebook, por no garantizarla. Estas contradicciones no son ajenas a la propia Rusia. El propio Kremlin usa Telegram para comunicarse de forma segura con periodistas y organizar conferencias telefónicas con el vocero del presidente Vladimir Putin.

"El ataque químico fue un montaje británico"

Rusia acusó ayer al Reino Unido de haber escenificado el supuesto ataque químico en Siria para provocar que EEUU aumentase su intervención en el conflicto. "Tenemos pruebas de que Reino Unido está directamente involucrado en la organización de esta provocación en Guta Oriental", dijo en Moscú el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konachenkov. Según el portavoz, hay material que confirma esas acusaciones, aunque no dio detalles. Según el ministerio ruso, la única evidencia de un ataque químico en el enclave rebelde cercano a Damasco es un video que fue falsificado tras "presiones directamente de Londres". El objetivo era "provocar que EEUU lleva a cabo ataques con misiles en Siria", dijo el ministerio en un comunicado.

   Horas antes, el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, ya había calificado de montaje el supuesto ataque con armas químicas del sábado pasado. "Tenemos informaciones irrefutables de que fue un nuevo montaje de los servicios secretos de un Estado que se desvive por estar en la primera línea de la campaña rusófoba", dijo Lavrov, sin citar a ningún país en concreto.

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