Lunes 22 de Agosto de 2022
Rusia culpó oficialmente a Ucrania del atentado que terminó con la vida de la periodista Daria Dugina. Según el servicio de inteligencia ruso FSB, "el crimen fue planeado y cometido por los servicios especiales ucranianos".
El FSB, el heredero de la temida KGB soviética, señala que la presunta autora del asesinato de Daria Dugina es una mujer que huyó a Estonia tras hacer explotar el coche. Se trataría de la ciudadana ucraniana Natalia Vovk (nacida en 1979) que llegó a Rusia el 23 de julio con su hija Sofia Shaban, de 12 años. El FSB la señala como sospechosa del asesinato.
La investigación asegura que Dugina fue seguida en un auto Mini Cooper, al que se le cambiaron las matrículas tres veces con placas de Kazajistán, Ucrania y de la autoproclamada República de Donetsk. Desde ese coche se hizo explotar a distancia el explosivo colocado en el vehículo de Dugina. Después, Vovk y su hija partieron a través de la región de Pskov hacia Estonia.
El presidente ruso, Vladimir Putin, recordó la figura de Dugina. "Un crimen vil y cruel ha truncado la vida de Daria Dugina, una persona brillante y talentosa con un verdadero corazón ruso: amable, amorosa, comprensiva y abierta. Demostró con hechos lo que significa ser un patriota de Rusia", dijo Putin en un telegrama enviado a Alexander Dugin y su esposa.
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Dugina era hija del más conocido ideólogo de Vladimir Putin, el historiador Alexander Dugin. Todo indica que él era el objetivo, dado que el auto destruido era el suyo. En principio, la noche del sábado él y su hija iban a viajar juntos de regreso de un acto de homenaje que una institución conservadora les hizo en las afueras de Moscú. Pero a último momento Alexander optó por otro vehículo y su hija viajó sola al volante de su SUV Toyota. Unos 400 gramos de TNT redujeron el auto a una hoguera y mataron instantáneamente a Dugina.
El asesinato de Dugina ha soliviantado los ánimos de los sectores más radicales del nacionalismo ruso y de la élite gobernante, que piden mano dura dentro del país y en Ucrania. El dirigente de la República Popular de Donetsk, Denís Pushilin, fue de los primeros en acusar a Kiev de la explosión que mató a Daria Dugina. Dugin es líder del movimiento "neoeurasianista" de Rusia y uno de los ideólogos del llamado 'Mundo Ruso'. Básicamente su ideología propone que toda Europa y Asia deben ser comandadas con mano de hierro por Rusia, tal como hizo en tiempos históricos de los zares y la URSS.
El director del Instituto de Estudios Políticos, Serguéi Márkov, está convencido de que el ataque iba dirigido contra Alexander Dugin: "Primero, porque Daria trabajó en los proyectos de su padre; segundo, porque Dugin iba a viajar en el mismo vehículo y a último momento subió a otro; y, tercero, porque él es un personaje público más relevante que ella".
El nacionalismo ruso quiere convertir a Dugina en una mártir. El propio Alexander Dugin ha pedido que la muerte de su hija no sea en vano: "Nuestros corazones anhelan algo más que venganza o retribución. Eso sería demasiado pequeño, no es propio de rusos. Sólo necesitamos la victoria. Mi hija puso su joven vida en su altar. ¡Así que venzan, por favor!. Quisimos criarla para que fuera inteligente, una heroína. Que inspire también ahora a los hijos de nuestra patria en su hazaña", declaró el ideólogo de Putin en un comunicado.
Dugin no menciona a Ucrania pero se refiere a "los enemigos de Rusia" que "la mataron mezquinamente, sigilosamente". "Nosotros, nuestro pueblo, no podemos ser quebrantados ni siquiera por golpes tan insoportables", expresa el padre de Dugina en un comunicado emitido por el empresario Konstantin Malofeev, próximo a la familia y que ha financiado varios proyectos de Dugin.
Dugina apoyó activamente la invasión rusa de Ucrania y fue una de las autoras de un libro —titulado "Z"— que pronto se publicará sobre el tema. En referencia a la invasión de Ucrania, Dugina escribió que las acciones del ejército ruso están “haciendo que la vida se imponga a la muerte” y describió a Ucrania como un país que se había apartado de la senda cristiana y había abrazado la “rusofobia”, en referencia, al parecer, a la popularidad de las costumbres occidentales en Ucrania.