Viernes 19 de Enero de 2018
Donald Trump volvió a la carga con su idea de construir un muro en la frontera con México, en respuesta a declaraciones formuladas el miércoles por su jefe de gabinete, John Kelly. "El Muro es el Muro, esa idea nunca ha cambiado desde el día en la que concebí", escribió el mandatario en Twitter, para insistir en que México pagará por la faraónica obra, "directa o indirectamente", como había prometido en su campaña electoral.
Trump publicó esta fuerte declaración un día después que su jefe de gabinete, el general Kelly, dijera a legisladores que la visión del presidente había evolucionado desde la campaña electoral de 2016. Testigos de esa conversación dijeron al New York Times que Kelly le dijo a los legisladores del caucus hispano que durante la campaña del entonces candidato Trump no estaba "completamente informado". Esas versiones sugieren que Kelly se atribuía el haber modificado la visión de Trump sobre la controvertida idea de construir un muro en la frontera sur, y habría dicho también que México nunca pagaría por esa obra. Sin embargo ayer, Trump dejó en evidencia su furia y se despegó de las declaraciones de su jefe de Gabinete. "El muro será pagado, directa o indirectamente, o mediante pagos de largo plazo, por México, que tiene un ridículo superávit comercial con EEUU de 71.000 millones de dólares", escribió.
El monumental costo de unos 20.000 millones de dólares estimado para el muro representan "migajas comparado con todo lo que México toma de Estados Unidos", advirtió el mandatario. En un tercer mensaje en Twitter llegó a afirmar que México "ahora es considerado el país más peligroso del mundo".
Ocho prototipos de muro son evaluados en la zona fronteriza de San Diego para decidir con cuáles tapiar una frontera que tiene ya mil kilómetros cerrados por administraciones anteriores. Trump admitió en julio que no pretende cerrarla toda por las barreras naturales existentes y habló de entre 1.100 y 1.500 kilómetros a tapiar. Su gran problema es que no logró que el Congreso apruebe una partida para su financiación. El fracaso de las negociaciones sobre los "dreamers" (soñadores) tiene otro gran efecto: hace prácticamente imposible la aprobación del presupuesto antes de mañana, el límite para evitar un "shutdown" o cierre del gobierno porque los demócratas pusieron como condición un acuerdo migratorio para dar su voto a las cuentas, que es indispensable.