Lunes 04 de Agosto de 2008
Londres.— La crisis en la cúpula del gobernante Partido Laborista británico se agravó ayer con la publicación de un documento interno, en el cual el ex primer ministro Tony Blair criticaba duramente a su sucesor, el actual premier Gordon Brown.
La nota de Blair, difundida ayer por el dominical Mail on Sunday, advertía hace ya un año que Brown sería perjudicial para el laborismo.
En el documento, Blair acusa a su sucesor de estar implementando una estrategia "deplorable", consistente en rechazar todo lo que el partido había logrado en una década de poder. Esta política "destructiva", continúa, sólo favorece al Partido Conservador del opositor David Cameron.
Blair también fustiga la "arrogancia y falta de ideas" de Gordon Brown, y lo acusa de desaprovechar la oportunidad de diseñar una agenda política para el futuro.
La publicación de estos comentarios de Blair añaden aún más presión sobre Brown, a quien ya se lo responsabiliza de las tres derrotas consecutivas del laborismo en elecciones parciales, según los comentaristas. La semana pasada, todas las encuestas preveían una marcada derrota del laborismo en los próximos comicios, que deben celebrarse antes de mayo de 2010.
Informaciones no confirmadas señalan que Brown trabaja en estos días en una remodelación del gabinete, así como en un programa para hacer frente a la crisis económica en Gran Bretaña. De esta manera pretende acallar las peticiones en favor de su renuncia.
El primer ministro recibió ayer el apoyo de miembros del gobierno considerados afines, como el canciller del Tesoro, Alistair Darling, la líder de la facción laborista Harriet Harman, y el ministro de Educación, John Denham.
Hace unos días, la crisis en la cúpula del laborismo ya se había intensificado con las críticas del ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, considerado uno de los posibles sucesores de Brown.
En tanto, las encuestas muestran el descontento con el partido del gobierno. De celebrarse ahora elecciones, los conservadores lograrían el poder. Según el centro de investigaciones demoscópicas BPIX, los Tories conseguirían el 47% de los votos, mientras que los laboristas sólo el 24%, seguidos de los demócratas liberales, con el 16%.