El Mundo

Renunció por un caso de corrupción la histórica líder del PP en Madrid

Esperanza Aguirre admitió: "Ddebí haber vigilado mejor". El jueves la policía allanó la sede partidaria en la capital española. La crisis del partido del jefe de gobierno.

Lunes 15 de Febrero de 2016

La crisis en el Partido Popular (PP) del jefe de gobierno español Mariano Rajoy se sigue profundizando. Ayer dimitió la histórica dirigente y presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, a raíz de los casos de corrupción partidaria. El jueves la Guardia Civil había allanado la sede del PP en Madrid. Es el cuarto caso de corrupción que golpea a la formación conservadora en pocos años. "La corrupción nos está destrozando", admitió ayer Aguirre. El PP intenta formar nuevo gobierno, pero a las dificultades propiamente políticas se suma la devastadora imagen que causan los casos de corrupción.

"No tengo responsabilidad directa pero sí política. Debería haber vigilado mejor", reconoció en rueda de prensa Esperanza Aguirre, una histórica del PP que fue competidora interna de Rajoy. "En estos últimos días hemos conocido noticias de indiscutible trascendencia que no hay que dar por confirmadas, pero me llevan a presentar mi dimisión", señaló tras destacar "la gravedad" de las informaciones, esto es la incursión de la policía en la sede del partido en Madrid en busca de pruebas de financiación ilícita del PP en el llamado "caso Púnica". Aguirre también atribuyó su decisión al hecho de que quien fuera su "número dos" en el gobierno de la región de Madrid, Francisco Granados, esté en la cárcel desde 2014 por corrupción. "Que un juez lo mantenga en prisión durante tanto tiempo nos hace pensar que algo grave debe de haber", apuntó escuetamente la ahora ex dirigente.

La noticia provocó numerosas reacciones en el mundo de la política. Desde el Partido Socialista (PSOE) consideraron la retirada de Aguirre como "absolutamente necesaria" e instaron a Mariano Rajoy a seguir su camino.

Los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, aplaudieron "los frutos" de la comisión de investigación impulsada en la Asamblea de Madrid, la cámara de la región, donde el viernes compareció la propia Aguirre. La dirigente ha sido en los últimos años una de las políticas más fuertes del PP. De 2003 a 2012 estuvo al frente del gobierno de la región de Madrid, que dejó de forma inesperada y alegando "motivos personales". Durante su larga trayectoria política, ocupó también cargos como ministra y presidenta del Senado.

 

Efímero retorno. El pasado mayo fue candidata del PP a la alcaldía de Madrid en las elecciones municipales españolas, en las que fue la más votada pero lejos de la mayoría absoluta. Esto permitió a la ex jueza de izquierda Manuela Carmena arrebatarle el bastón de mando. Fue entonces cuando anunció que no tenía intención de revalidar su cargo al frente del PP de Madrid en el próximo congreso del partido. La decisión anunciada ayer adelantó su salida. Aguirre admitió que en el cargo del que acaba de dimitir estaba en una situación de "cierta interinidad" y que "por supuesto" continuará haciendo oposición a Manuela Carmena, pero como portavoz municipal del PP. Igualmente, su dimisión "descarga más presión sobre Rajoy, acorralado por los escándalos de corrupción en pleno proceso de negociaciones para intentar formar gobierno" destacó el diario progresista El País. Aguirre insistió en que no tiene "responsabilidad directa" en el caso investigado. "No he cometido ningún ilícito penal. No hay nadie en España que piense que yo me he llevado un duro. Ni los de Podemos piensan que yo sea culpable", dijo. Aclaró que no renunciaba al cargo por que piense que la investigación judicial vaya a llegar hasta ella o por que en el partido se lo hayan pedido. "Es una decisión absoluta y totamente personal", afirmó. Su renuncia se debe a ser la responsable de haber puesto al encarcelado Granados como secretario general del PP madrileño. "Asumo mi responsabilidad política por elegir a este señor y porque debía haber vigilado mejor", fue su explicación.

La corrupción ha sido uno de los grandes problemas de Aguirre, quien durante años fue un peso pesado en el PP. Aunque la llamada "lideresa" trató de mostrarse contundente y salió indemne hasta ahora, las sospechas sobre algunos de sus hombres de confianza le han costado finalmente el puesto. El viernes, durante su comparecencia en la Asamblea de Madrid ante una comisión de investigación, defendió que de los 500 cargos que nombró como presidenta del gobierno de la región de Madrid entre 2003 y 2012, solo dos "le salieron rana". Se refería a su número dos, Francisco Granados, y al ex consejero Alberto López Viejo, imputado en el conocido "caso Gürtel", que desde hace años salpica al PP. "La corrupción nos está destrozando a todos", admitió ante la prensa Esperanza Aguirre, quien al parecer ha dado término a su carrera política.

Una decisión que le mete aún más presión a Rajoy

La decisión de Esperanza Aguirre eleva la presión sobre Mariano Rajoy, quien desde hace meses se encuentra acorralado por los casos de corrupción que salpican al Partido Popular (PP).

Los socialistas fueron los primeros en reaccionar e instaron al jefe del Ejecutivo español en funciones a "seguir el camino" de la dirigente, quien reconoció que debería "haber vigilado mejor" a la rama madrileña del PP. La propia Aguirre mandó ante la prensa un mensaje a Rajoy, al subrayar que "no es tiempo de partidismos ni de personalismos, sino de sacrificios y cesiones".

La corrupción es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan el PP y su líder, quien llegó a admitir que la había perjudicado más que sus impopulares medidas para hacer frente a la crisis económica que asoló el país desde 2008. "Nos ha hecho mucho daño", insistió en un acto de su partido.

Los escándalos surgidos en las últimas semanas en Madrid y en la Comunidad Valenciana se convirtieron en un escollo para Rajoy a la hora de tratar de reunir apoyos para encabezar un hipotético gobierno, tarea que asume ahora el socialista Pedro Sánchez con negociaciones a varias bandas. Todo ello, en un momento político especialmente delicado en España, que sigue sin Ejecutivo casi dos meses después de las elecciones del 20 de diciembre, en las que ningún partido logró los escaños suficientes para gobernar en solitario.

"Quien no sabe limpiar su partido no puede limpiar España de corrupción", dijo esta semana el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. El líder emergente no es el único que cuestiona el liderazgo de Rajoy. Algunos sectores del PP también consideran necesaria una renovación en la cúpula del partido. A los casos que golpean al PP desde hace años, como la conocida "trama Gürtel" o el "caso Bárcenas", se unieron en las últimas semanas nuevas sospechas que apuntan a una financiación irregular del partido en varias regiones.

La Guardia civil entró el jueves en las oficinas del PP de Madrid en busca de pruebas. Días antes, en la Comunidad Valenciana, los agentes registraron varios ayuntamientos y administraciones que estuvieron en manos del partido y detuvieron a 24 personas. Hay quienes piensan que el paso dado ayer por Aguirre debería servir también para que dé explicaciones sobre lo ocurrido en Valencia Rita Barberá, la mujer que estuvo al frente del Ayuntamiento de VAlencia durante 24 años, hasta junio de 2015. El partido insiste en que son casos aislados, pero la oposición habla de una corrupción "estructural" en el PP.

 

Ana Lázaro Verde / DPA

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