El Mundo

Renunció el canciller de Brasil por la fuga de un asilado en Bolivia

El senador boliviano Pinto fue llevado a Brasil por el encargado de negocios de la embajada en La Paz, pese a no tener salvoconducto.

Martes 27 de Agosto de 2013

El canciller brasileño Antonio Patriota renunció un día después de la irregular llegada al país del senador opositor boliviano Roger Pinto Molina, sacado clandestinamente de la embajada brasileña en La Paz por un diplomático. Patriota será reemplazado por el actual representante de Brasil en la ONU, Luiz Alberto Figueiredo, cuyo cargo será ocupado por el ministro saliente.

El portavoz de Rousseff, Thomas Trautmann, afirmó que la mandataria "aceptó el pedido de renuncia" presentado por Patriota durante una reunión realizada en la sede del gobierno, que se prolongó por unos 50 minutos. La salida de Patriota, quien comandaba el Ministerio de Relaciones Exteriores desde la investidura de Rousseff en enero de 2011, se debió a la irregular operación de traslado de Pinto a Brasil este domingo.

La fuga del senador opositor fue organizada por el diplomático Eduardo Saboia, encargado de negocios de la embajada brasileña en La Paz, donde el senador estaba refugiado desde hace 455 días. Brasil le había concedido a Pinto status de asilado político, pero Bolivia se negó a darle un salvoconducto para dejar el país. Ayer, el canciller boliviano, David Choquehuanca, había acusado a Brasil de violar los tratados internacionales de asilo. "No puede ser que al amparo de la inmunidad diplomática se trasgredan normas nacionales y normas internacionales, facilitando en este caso la huida, la salida irregular del país, del senador Roger Pinto", había dicho Choquehuanca. Previamente, funcionarios bolivianos se habían mostrado reticentes a condenar a Brasil por la fuga. Asesores de Rousseff afirmaron que la situación de Patriota en el gobierno se había vuelto "insostenible".

El encargado de negocios en La Paz, Saboia, asumió toda la responsabilidad de organizar el traslado de Pinto a Brasil, y justificó su actitud afirmando que el legislador boliviano es "un perseguido político, así como lo fue la presidenta Dilma". "Yo elegí a la vida. Yo elegí proteger a una persona, a un perseguido político, como lo fue la presidenta Dilma", afirmó el diplomático en Brasilia, al aludir al encarcelamiento y torturas que enfrentó la actual mandataria en la década del 70 bajo la dictadura militar. Además, Saboia dijo que "había riesgo inminente a la vida y a la dignidad del senador" el que habría mencionado la posibilidad de suicidarse. Saboia dirigió una expedición con dos autos de la embajada, custodiada por otros tantos infantes de marina. Pasaron cinco controles policiales, en los que Saboia invocó la inmunidad diplomática para no permitir la requisa de los autos y la detención de Pintos. Finalmente, cruzaron al Brasil, donde los esperaba un avión privado de la familia del senador Ricardo Ferraco. Este es titular del comité de Exteriores del Senado y miembro del partido centrista PMDB, principal aliado parlamentario del gobierno de Rousseff. Ferraco recibió a Pinto en Brasilia, al pie del avión. El exiliado dio luego un mensaje de agradecimiento público. "Sólo puedo agradecer a la presidenta Dilma y al pueblo y toda la sociedad brasileña por haber comprendido lo que pasaba conmigo. Entendieron que había ausencia de justicia y que yo, un senador de la oposición, era un perseguido". Un agradecimiento que cayó pésimamente en el gobierno de Dilma.

“Desastre”

Rousseff se enteró del operativo después de la llegada del senador boliviano a Brasilia. Dilma consideró toda la operación “un desastre”.

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