Reino Unido y la UE llegan a un principio de acuerdo sobre el Brexit
Funcionarios de la Unión Europea y el Reino Unido concertaron ayer el borrador de un acuerdo.

Miércoles 14 de Noviembre de 2018

Funcionarios de la Unión Europea (UE) y el Reino Unido concertaron ayer el borrador de un acuerdo para garantizar la salida ordenada del país del bloque comunitario, luego de meses de negociaciones estancadas, anuncios fallidos y marchas atrás sobre el Brexit. Pero el acuerdo enfrenta importantes obstáculos políticos en el futuro cercano, empezando hoy mismo, cuando la premier británica, Theresa May, trate de lograr el apoyo de un gabinete dividido, varios de cuyos ministros rechazan el pacto. La oficina de May confirmó que se acordó el borrador del pacto y que el gabinete se reunirá hoy para evaluar la propuesta. El apoyo no está garantizado: May está bajo presión de ministros pro-Brexit que no quieren hacer más concesiones a la UE sobre la frontera con Irlanda, el asunto más espinoso de las negociaciones. El Reino Unido quiere sellar un acuerdo lo más pronto posible para que el Parlamento tenga tiempo de votarlo antes de que el país abandone la UE, el 29 de marzo de 2019. El Parlamento Europeo también tiene que refrendar el acuerdo, así como las 28 naciones del bloque. Londres quiere que el borrador esté avalado esta semana para que la UE convoque una cumbre extraordinaria a fin de mes en la que se formalice el pacto.

Funcionarios dijeron que los términos del acuerdo de divorcio y de marco de las futuras relaciones entre la UE y Londres estaban cerrados en un 95 por ciento, y desde hace varios días negociadores se reúnen hasta altas horas de la madrugada en Bruselas para tratar de superar las diferencias. El principal obstáculo ha sido cómo garantizar que no haya puestos aduaneros u otras barreras físicas o controles a lo largo de la frontera entre Irlanda del Norte, una región que pertenece al Reino Unido, e Irlanda, que es parte de la UE, después del Brexit. Londres y Bruselas coinciden en que debe haber barreras, lo cual podría complicar el comercio o a los residentes a uno y otro lado del límite o socavar la tan trabajosa paz alcanzada entre católicos y protestantes norirlandeses, pero difieren en cómo hacerlo.